El Movimiento Kibutziano cumple
100 años de vida:
El Kibutz y el Sionismo en el siglo 21

por David Manor
El acontecimiento comenzó a celebrarse ahora en Pesaj con un
acto en Degania, el primer Kibutz, con la asistencia del
Presidente Shimon Peres, y será continuado con una serie de
actividades que culminaran este verano.
A consecuencia de un intercambio de ideas con miembros del Grupo
Hajshara del Hanoar Hatzioni que está en Israel, referente a
asuntos ideológicos actuales, se elevo el tema de la necesidad o
no de kibutzím en estos días.
Como el asunto es de interés general, decidí escribir algo,
espero clara y ordenadamente, para explicar mi posición al
respecto.
En primer lugar quiero expresar mi gran satisfacción por el
hecho de que jóvenes , javerím del Hanoar Hazioni, hoy como
ayer, expresan su opinión crítica y clara, respecto a temas que
algunos pueden considerar "vacas sagradas". Eso fortalece mi
posición como persona que se educo en la tnuá
y que le enseño a dudar y poner en jaque toda opinión que a su
juicio no es coherente ni recta, ya que también hoy los jóvenes
creen y practican ese derecho de crítica.
En segundo lugar, la discusión me obliga a revisar mis
convicciones y ver si lo que pienso es verdad también hoy.
Creo que no hay que explicar ni revisar nuestra convicción
sionista.
El Sionismo fue y es el Movimiento de renovación y
autodeterminación del Pueblo Judío, cuya misión es llevar a la
gran mayoría del Pueblo a retornar a Israel, renovar el Idioma y
la Cultura Judía, reconstruir la Independencia y soberanía
nacional y poner a nuestro pueblo en el mundo a la par de las
naciones del globo desde el punto de vista legal y en la línea
frontal de las mismas con su cultura y su mensaje cultural,
viviendo con seguridad en su propia Patria.
Si pasamos a revisar estas premisas, veremos claramente que
estamos aún muy lejos de haber conseguido nuestras metas:
La mayor parte del pueblo aun esta fuera de Eretz Israel, en un
peligro de aniquilación cultural cada vez más tangible.
La sociedad de Israel, si bien renovó el Hebreo como Idioma en
una forma increíblemente exitosa, no ha conseguido aun renovar
la Cultura nacional en forma que constituya un acervo común.
Hemos conseguido nuestra soberanía constantemente amenazada a
costa de mucha sangre, viviendo gracias a nuestra propia fuerza
militar, fuerte y valiente, pero no hemos conseguido aun la
seguridad total para nuestro pueblo, ni el reconocimiento de
todas las naciones de la Tierra, siendo
-creo- .el único país que no tiene aun fronteras reconocidas.
Hemos conseguido logros increíbles que nos ponen al frente de
las naciones en el campo de la Agricultura, conquista del
Desierto, la Medicina y la cibernética, longevidad, mínimo de
mortalidad infantil, y más, pero hemos descuidado el factor
social en forma que nos está relegando a la zaga en las filas
del escenario mundial.
Y finalmente, no hemos cumplido aun la premisa del Gral. Roca
que dijo alrededor de 1890, que "GOBERNAR ES POBLAR": la mayor
parte del país, el NEGUEV' más del 50 por ciento de su
superficie, esta aun despoblada; la visión de Ben Gurión y la
realidad que existió hace mas de mil años, no se cumplieron aun.
O sea que desde el punto de vista del Sionismo, creo que no
tendremos ningún inconveniente en concordar que su misión no ha
terminado y de que hay mucho por hacer.
Ahora pasemos al Kibutz.
Esta empresa humana comenzó su camino cuando en Eretz Israel no
había casi nada: ni población judía considerable, ni
agricultura, ni industria.
Solo grupos separados de campesinos árabes de diferentes
origines que trabajaban para latifundistas feudales que ni
vivían en el lugar, salvo pocas excepciones. El movimiento de
emigración de entonces trajo a la antigua Palestina, primero
bajo los Turcos y luego bajo los Ingleses, a jóvenes imbuidos de
ideales socialistas y comunistas no menos que ideales sionistas,
que quisieron no solo renovar la vida de la tierra, si no
también renovar sus propias vidas: el ideal era crear una
sociedad diferente, en la que sus miembros se respeten
mutuamente y se midan no por sus posesiones sino por sus valores
humanos, y por su contribución a la sociedad.
Crear un hombre que vive de su trabajo y no de la explotación
del prójimo, que vive por su esfuerzo y no por cuenta de otros,
que contribuye a la sociedad cercana y general.
El Kibutz tuvo entonces varias razones fundamentales de
existencia:
1) Poblar y conquistar la tierra, creando fuentes de existencia
2) Formar una sociedad nueva con un hombre diferente y renovado.
3) Aferrarse al territorio del que fue expulsado , forjar las
fronteras y contribuir a la seguridad nacional
La primera y tercera razón de existencia, la de poblar y
asegurar fronteras, las consiguió sin duda alguna.
Fueron los kibutzim, y tambien los moshavim, que con su
dispersión marcaron los limites de Medinat Israel, aun no
reconfirmados y en constante discusión.
La discusión actual respecto a los asentamientos – a mi juicio-
no es si sus pobladores pueden o no demarcar el futuro limite
del país o si son o no pioneros: la discusión es política, y se
refiere a si esos límites que pueden demarcar van a traer o no a
la autodestrucción de Israel como Tierra del Pueblo Judío, con
mayoría Judía, en un sistema democrático y si realmente están en
relación directa con las premisas sionistas.
Pero esto es harina de otro costal, y no me referiré al problema
en esta ocasión.
El movimiento Kibutziano es el factor principal y más importante
en el auto- abastecimiento de nuestro país en alimentación; es
un factor importantísimo en las entradas nacionales en
agricultura e Industria; tiene un gran porcentaje (mucho mas de
su valor porcentual en la población) en la cantidad de miembros
de unidades de elite en el Ejercito, es decir, de las unidades
voluntarias que obligan a mas de 3 años de servicio. Además,
participa activamente en la educación de sus miembros de todas
las edades, enriqueciendo sus conocimientos por encima del
promedio nacional.
Pese a la crisis económica actual y los cambios organizacionales
en decenas de kibutzim "privatizados", cuida el precepto básico
de cuidado de los débiles de todas las edades, tomando
responsabilidad por sus vidas.
El promedio de longevidad de sus miembros está por encima del
Israelí y está entre los más altos del mundo.
Desde este punto de vista, es una demostración, que pese a las
discusiones internas, es una sociedad mejor que otras, en las
que si bien sus miembros pueden discutir intensamente como
repartir diferente y diferencialmente sus entradas, siguen
cuidando que su Sociedad siga siendo solidaria .
Es totalmente cierto que hoy se está en una gran encrucijada que
definirá hasta cuanto y como esa solidaridad seguirá existiendo.
El futuro cercano lo dirá.
Ahora tratemos de ver en qué forma el Kibutz aporta al Sionismo,
incluso hoy.
Me parece que todo lo que he escrito lleva a esa comprobación,
no porque en la vida diaria se discutan problemas sionistas, si
no porque todo lo que se hace, aunque no se piense ni se diga ni
se tenga conciencia de ello, está en relación directa con las
premisas del sionismo:
Se puebla la Tierra de Israel, cuidando que otros no la
expropien o aprovechen.
Se ayuda a mantener una población estable dentro del Estado
Se contribuye a la premisa anterior fortificando la economía del
país
Se trata de crear valores diferentes y renovar la Cultura Judía
en base
a los valores de nuestra tradición milenaria.
Se contribuye a la defensa del país, si bien no ampliando las
fronteras y a pesar de que hoy día no todos los kibutzim están
cuidándolas.
Se vive en una sociedad solidaria que constituye una amplia
familia, que cuida uno del otro, igualmente como discute uno con
el otro, como sucede en toda familia normal. Además, se busca de
reforzar a los partidos nacionales que
en su plataforma tienen metas que concuerdan con nuestra
concepción de mundo, que es esencialmente sionista.
El punto que me parece molesta mas a nuestros jóvenes del Hanoar
Hazioni es el hecho irrefutable que nuestros kibutzim casi no
reciben grupos ni como miembros de hajshará ni cómo ni como olim
jadashim.
La razón única que lo explica es la situación económica del país
y del kibutz. Los kibutzim que siguen recibiendo grupos son solo
aquellos que tienen trabajos de estación o similares. Todas las
tnuot tienen el mismo problema.
El argumento dado por algunos, porque no podemos estar en lugar
de los tailandeses u otros similares, no aguanta ningún análisis
serio.
Todo sistema de producción necesita realizar su trabajo de
acuerdo a un plan y sin sobresaltos, haciendo trabajo
especializado y en ritmo industrial.
Grupos que vienen por dos a tres meses, sin tener ninguna
costumbre ni conocimiento del trabajo que se necesita, demoran
tiempo en aprender y cuando llegan a un conocimiento básico, se
van, dejando al lugar de trabajo en el punto del principio. Es
necesario por lo menos trabajar una estación completa para ser
de cierta utilidad, y eso no pasa con las Hajsharot de hoy.
Respecto a la klitá, el problema es dual: al Kibutz le resulta
difícil hacer un plan de absorción adecuado cuando no hay
suficientes medios para mantener a la población existente, y
nuestros olim no están dispuestos (con gran razón) a postergar
los estudios que el Estado les proporciona con tanta facilidad
para vivir en el Kibutz unos cuantos años, aportar a la sociedad
e ir
a estudiar después, si se puede. Estoy seguro, de que en pocos
años, cuando la crisis actual haya pasado, y el kibutz se haya
redefinido, volverá a abrir sus puertas a la absorción, tal vez
en forma diferente, pero con renovados bríos.
Nunca dijimos que los que viven en otro tipo de población no
hacen sionismo como nosotros. También contribuyen a la cultura
nacional, pero no son una gran familia en la que cada uno cuida
y es responsable por el otro.
Y esa es nuestra esencia: mientras la mantengamos, seremos una
sociedad diferente , y en mi modesta opinión , mejor .