Discurso del Presidente de la Comunidad Judía, Gerardo Gorodischer,
en la Tefilá por Chile 2014

El mensaje central de la Tefilá por Chile  fue ofrecido  por el Presidente de la  Comunidad Judía, Gerardo Gorodischer, quien tras hacer referencia al atentado terrorista  en la estación Metro de la Escuela Militar –

 “nos sumamos al repudio nacional que este hecho provocó”, dijo -   expresó los saludos de la Comunidad Judía a Chile en el nuevo aniversario de su independencia “con la esperanza de que sigamos avanzando en la senda del desarrollo y equidad, esperando con confianza de que más temprano que tarde abordaremos exitosamente en conjunto los innumerables desafíos que enfrentamos así como las oportunidades que tenemos por delante”.

A continuación el texto completo del discurso de Gerardo Gorodischer:

“Muy buenas tardes y gracias a todos por estar acá. Quiero partir estas palabras haciendo referencia al atentado ocurrido hoy en la estación de metro Escuela Militar. La Comunidad Judía de Chile se suma al repudio nacional que este hecho provocó. Esperamos una pronta recuperación de los 8 heridos que dejó este ataque terrorista, tal vez el más grande desde el regreso de la democracia.

Por eso, la ceremonia de hoy toma aún más relevancia, donde la Comunidad Judía de Chile saluda y celebra a nuestro país en un nuevo aniversario de su independencia, con la esperanza  de  que sigamos avanzando en la senda del desarrollo y la equidad, esperando con confianza de que más temprano que tarde  abordaremos exitosamente en conjunto los innumerables desafíos que enfrentamos,  así como las oportunidades que tenemos por delante.

Imposible no mencionar en esta ceremonia el atentado que hoy sufrió la estación de metro Escuela Militar. Nos parece muy preocupante y una voz de alerta seria de que el terrorismo sI opera en nuestro país.

Es momento, además, de agradecer a Chile por la cariñosa y abierta recepción que le dio a nuestros antepasados, quienes llegaron escapando de la persecución algunos, y buscando nuevas oportunidades otros, construyendo así las bases de lo que hoy es  la dinámica institucionalidad  judía que data en nuestro país desde 1906.

Durante este año hemos visto cómo el país se ha embarcado en diversas iniciativas políticas y legislativas para enfrentar los retos que aún limitan la construcción de una sociedad más democrática, representativa y donde la igualdad de oportunidades y la inclusión sean la senda.

Construir una sociedad más igualitaria, entregar un mayor y mejor acceso a la educación, construir un país con una política acorde a las necesidades de los pueblos originarios, construir para nuestra nación  un medio ambiente equilibrado y sustentable, son parte de estos desafíos. Sólo así seremos capaces de construir un Chile más inclusivo, equitativo, más tolerante, respetuoso de su diversidad,  todos factores insoslayables de progreso y desarrollo.

Es cierto que podemos tener diferencias y diversas formas de pensar y de ver la vida, pero en lo que sí coincidimos es en nuestro compromiso con la tolerancia, la inclusión, el respeto y defensa de  la diversidad étnica, de género, racial y religiosa.

Estos valores cobran relevancia hoy cuando vemos que en nuestro país ha surgido una ola de antisemitismo y judeofobia nunca antes visto, y cuyo detonador fue la importación de un conflicto que está a más de 15.000 kilómetros de distancia.

Con dolor hemos observado cómo en las calles de nuestro país ha habido manifestaciones masivas donde han desfilado personas gritando consignas anti judías,  portando  banderas de grupos terroristas fundamentalistas, swásticas y carteles antisemitas. Con preocupación hemos visto cómo han proliferado las  amenazas, insultos y ataques contra miembros e instituciones de nuestra comunidad, las cuales han ido escalando  en intensidad. Ni hablar de las redes sociales, cuya virulencia y agresividad han traspasado todos los límites y que, con inquietud, nos recuerdan la triste época previa a la Segunda Guerra Mundial.

Hemos informado a las autoridades de esta situación y de los peligros que esto conlleva, solicitando que se hagan los gestos y se tomen las medidas adecuadas con el fin de frenar una situación que, de agudizarse, podría terminar en actos violentos que, lamentablemente, recuerdan los periodos tristes de un pasado no tan lejano.

Debo confesar que hubiésemos esperado que nuestro gobierno y nuestras autoridades hubiesen manifestado palabras de apoyo y solidaridad hacia nuestra comunidad en estos duros momentos que nos ha tocado vivir.

Lamentablemente, la legislación vigente no provee  las  herramientas y mecanismos  suficientes  para que,  como ciudadanos de este país, podamos acudir a la justicia y pedir que se juzgue a los responsables de actos de agresividad, ya que no existe ninguna ley contra la incitación al odio. Es precisamente incitación al odio lo que hemos vivido los chilenos que profesamos la religión judía en el país. La violencia es un camino de un sólo sentido  que, al superar  ciertos límites, puede terminar en episodios lamentables como los que hoy vemos en Siria, Irán, Irak y Nigeria y que son reflejo  del fanatismo, la discriminación y el odio.

El Estado tiene la obligación de proteger ante todo la vida y la integridad física y psíquica de sus ciudadanos. Es tarea del Estado asegurar las condiciones sociales adecuadas y contribuir a crearlas. Vemos  que hoy en Chile se ve amenazado el clima de paz y armonía  en que  todos podíamos convivir.

Es por esto que, una vez más, pedimos al Gobierno poner suma urgencia a la ley contra la incitación al odio, que fue presentada por la senadora Lily Pérez y los entonces senadores Mariano Ruiz-Esquide y Andrés Chadwick, algunos de ellos aquí presentes y que hace un año el Senado aprobó por una unanimidad la idea de legislar al respecto. Si hoy existiera la ley, hubiésemos contado con un mecanismo para poder defender nuestra seguridad, integridad y libertad.

El mundo está convulsionado. Los fundamentalistas como Al Qaeda, el Estado Islámico, Boko Haram y otros, nos sorprenden con sus prácticas de persecuciones religiosas, matanzas, asesinatos,  decapitaciones, crímenes y torturas.

Chile pertenece hoy al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y por lo mismo, entiende muy bien lo que hoy está en juego: la democracia, la libertad y el respeto por los derechos humanos. Nuestro país debe levantarse y ser un faro y ejemplo para el mundo entero.

Invitamos entonces a dar una mirada más real sobre lo que se ha mostrado del conflicto y entender que la problemática es religiosa y no territorial, como se ha intentado estigmatizar.

Nosotros los chilenos de origen judío tenemos una nueva oportunidad. La invitación es a unirnos y trabajar no sólo para luchar contra el antisemitismo, sino que para construir y aportar juntos a nuestra sociedad. No debemos olvidar que una de nuestras fortalezas es precisamente la diversidad, el dialogo, la discusión, el entendimiento y el respeto mutuo.

Tal como lo hicieron los primeros inmigrantes que llegaron a nuestro país, nos ponemos a disposición para el intercambio de ideas, de buenas prácticas, y de trabajo en conjunto para hacer de nuestro Chile, un lugar más pluralista, más inclusivo e igualitario, donde se respete y valore  la diversidad, para que con  este enfoque construyamos un país  más justo, solidario, y con más oportunidades para todos los chilenos.

Es por esto que los invito a  unirnos en una de las tradiciones más importantes para el judaísmo: La Tefilá, una invitación abierta a orar por Chile,  el Chile que queremos, donde nadie se sienta excluido y donde todos compartamos espacios de tranquilidad, fraternidad y paz. Muchas gracias”.

 Comparta este articulo con sus contactos:
      
 
 
Ir a página principal