Alocución del Presidente de la Comunidad Judía de Chile,
Gerardo Gorodischer, en Iom Kipur.

Hoy nos encontramos,  conmemorando nuestro día más sagrado: Iom Kipur, en donde la reflexión, meditación y análisis de nuestras acciones y conductas toman un rol protagónico, que nos llaman a hacer un alto en nuestro camino para conectarnos con nosotros mismos, con nuestros seres queridos y con D’s.

Iom Kipur nos da la posibilidad de comenzar de nuevo. En este día podemos abrir una nueva hoja, una que puede corregir o enmendar nuestros errores y conducirnos a lo que siempre hemos querido ser.

Como Comunidad Judía de Chile, el año 5774 no fue fácil. Vimos cómo la guerra, el antisemitismo y el odio se hicieron presentes, como nunca antes lo habíamos vivido. Vimos también cómo la importación del conflicto de Medio Oriente, escaló en la agenda pública y política de nuestro país sin motivo alguno y como la tolerancia, el respeto y la diversidad pasaron a un segundo plano. Fuimos testigos de manifestaciones masivas, en donde desfilaban personas gritando consignas anti judías, portando banderas de grupos terroristas fundamentalistas, suásticas y carteles antisemitas, fuimos testigos también de las amenazas, insultos y ataques contra miembros e instituciones de nuestra comunidad que se hicieron cada vez más frecuentes.

Nosotros, como representantes de la Comunidad Judía de Chile, hemos procurado tener una activa y pública participación en la defensa del judaísmo y de Israel ante las diferentes autoridades y medios de nuestro país. Hemos luchado públicamente contra la discriminación, el respeto, la diversidad cultural y hemos velado por preservar los valores universales que siempre han representado a nuestro amado pueblo.

Como comunidad, nos enfrentamos a un escenario en el que no estábamos preparados. Nos confiamos. Por años pensamos que en nuestro Chile nunca nos pasaría nada y dejamos de ocuparnos de lo importante. Dejamos de cultivar las relaciones con nuestros potenciales aliados, no mostramos lo que somos y ya no teníamos tantos amigos como pensábamos. Subestimamos la importancia de participar activamente en el quehacer de la sociedad chilena y  llegado al momento nos dimos cuenta que estábamos  solos.

Nos asustamos y vimos como rápidamente nacieron los fáciles “hay que” “habría que”, además de críticas y descalificaciones. Sin embargo, quiero ser enfático en señalar que: la defensa de la vida judía plena en Chile es un trabajo permanente y de responsabilidad de todos.

         Lamentablemente cada dos o tres años, reaparece el conflicto, y debemos estar todos preparados y ser un ishuv activo, involucrado, comprometido y participativo. Por esta razón es que, con la ayuda de jóvenes, líderes comunitarios, hemos creado, al interior de la CJCH, una oficina de marketing, comunicaciones y contenido digital que tendrá como objetivo principal generar material, imágenes y preparar voceros y a nuestros futuros líderes comunitarios. Además, en los próximos días lanzaremos una campaña a fin de dotar de recursos suficientes y permanentes a la CJCH, para que nunca más ocurra lo que vivimos en este último conflicto y así poder defender a nuestra comunidad y entregar seguridad y confianza a nuestras futuras generaciones.

Otro gran desafío que debemos enfrentar como comunidad, son las dificultades que tiene nuestra juventud con el alcoholismo y la drogadicción, males a los cuales nuestros hijos, sobrinos y nietos, lamentablemente, no están ajenos.

Nosotros no podemos dejar que el colegio o las instituciones de educación no formal resuelvan o enfrenten estos problemas solos. La educación debe comenzar por nosotros, los padres, que como adultos tenemos la misión de cuidar y velar por nuestros jóvenes.

 

¿Ha shomer aji anoji? - ¿Acaso soy el guardián de mi hermano? Esta es una pregunta que podemos encontrar en Bereshit. Para nosotros, esta no debe ser una pregunta, sino una afirmación: Sí, yo soy el guardián de mi hermano. No podemos ser insensibles y dejar que las cosas nos pasen por frente de nuestros ojos y no hacer nada.

Como vemos, ambos problemas tienen el mismo origen: una comunidad que difícilmente enfrenta lo que ocurre a nuestro alrededor, una comunidad que está preocupada de su individualidad, en donde nos creemos “súper hombres” e intocables, pero los hechos nos demuestran que claramente no lo somos.

Como institución techo, la Comunidad Judía ha liderado e impulsado diferentes iniciativas dentro y fuera de nuestra comunidad. Hemos ido en ayuda  de los mas necesitados, aquellos que se vieron  afectados por los desastres naturales de principio de año, en Iquique y Valparaíso, además seguimos trabajando  en el consultorio Rosita Benveniste de San Bernardo donde hoy son atendidos mas de 40 personas diarias de escasos recursos. Estas son algunas de las tantas iniciativas que generan lo que he denominado el círculo virtuoso de nuestra comunidad, ya que reúnen nuestro sentir y quehacer comunitario, junto al trabajo integrado de las diversas instituciones de nuestro país, alcanzando un impacto social que nos da a conocer y nos  posiciona como una comunidad activa e integrada al servicio de Chile.

El mundo está convulsionado. Vemos las reivindicaciones sociales por doquier y a los fundamentalistas como Al Qaeda, el Estado Islámico, Boko Haram y otros, quienes nos sorprenden diariamente con sus prácticas de persecuciones religiosas.

Hace unos días y dentro de nuestra visita al Vaticano, organizada por el Congreso Judío Latinoamericano, el Papa Francisco dijo que “los líderes ya no pueden controlar la magnitud del problema que se está viviendo en todo el mundo”. Argumentó que hoy, es tiempo de nosotros, para poder unirnos y rezar, con el único fin de luchar por la dignidad humana y los derechos fundamentales de las personas y así poner fin a lo que el Papa ha  denominad la Tercera Guerra Mundial”.

En este día, quiero agradecer públicamente a los dirigentes, rabinos, profesionales de nuestras instituciones, y a todas las personas anónimas que de una u otra forma nos han ayudado a continuar con el trabajo de preservar la vida y dignidad judía y dar continuidad a nuestro pueblo.

A su vez, no puedo dejar de agradecer el valioso aporte y trabajo de Alexis Cahmi, de nuestros diputados Daniel Farcas y Gabriel Silber, de los ex presidentes Shai Agosin y Gabriel Zaliasnik, de mi equipo de la Comunidad Judía de Chile, Hernán Fischman, Sergio Jodorkovsky, como voluntarios y a Marcelo Isaacson, Danit Ergas y Marcos Levy, quienes fueron verdaderos baluartes, trabajando con valentía, pasión, energía y amor por la defensa de nuestra comunidad y por todo Am Israel. Invito a seguir el ejemplo de todos ellos y asumir con responsabilidad la tarea de todos, de seguir escribiendo la historia comunitaria que leerán, con mucho orgullo, las futuras generaciones.

Podemos llegar a ser judíos de muy diferentes maneras, lo que ningún judío puede hacer es dejar de serlo. Es por esto, que en este nuevo día de Iom Kipur, en donde se nos da la oportunidad de comenzar nuevamente, los invito a unirnos, a participar y comprometerse con nuestra, tú comunidad. Abramos nuevos espacios de diálogo y discusión, seamos una comunidad más participativa, involucrada e inclusiva, ya que es el único camino para asegurar el futuro de nuestro ishuv. Somos nosotros los responsables de mostrar el camino.

Los invito a dar el primer paso con dos maravillosas  actividades: Click! Y Shabbes Project, que se realizaran entre el 23 y 26 de Octubre, las cuales pretenden reforzar la identidad judía y la espiritualidad de nuestra comunidad.

En este día de Iom Kipur, en donde asumimos la responsabilidad de nuestros errores, con mucha humildad, pido perdón por toda acción incorrecta u omisión que pude haber realizado intencional o no.

Espero que este nuevo año, 5775, sea un año que ilumine nuestros corazones y que se perdonen nuestros errores. Que la Comunidad Judía de Chile viva momentos de unión, respeto, participación y compromiso por nuestro futuro.

En nombre de la Comunidad Judía de Chile y mío, les deseo a todos que este nuevo año sea uno lleno de salud, esperanza, amor, éxito y que recemos juntos para que exista la paz y estabilidad para todo el pueblo de Israel.

Gmar Jatima Tová.

 

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