Entrevista a Daniel Wengrovski:
"En esta guerra, como Hashomer Hatzair,
sentimos que hubo una desvalorización del ser de izquierda"

Por Michelle Hafemann

Todo el mundo lo conoce como “Danito”, que es un sobrenombre que le pusieron en la tnuá, el movimiento juvenil, para diferenciarlo de todos los otros “Danieles” que habían en su kvutzá (grupo). Fue janij de Hashomer Hatzair del Ken de Buenos Aires, Argentina, e hizo Aliá en los años ’80 con un “garín” (del hebreo “semilla”, que se refiere a los grupos de movimientos juveniles que hacen una Aliá colectiva y se instalan a vivir juntos, en general en un kibutz) también del movimiento.  Desde entonces se instaló en el Kibutz Zikim, que queda al Sur de Israel, en la frontera con Gaza. Es casado, tiene dos hijas que están cumpliendo con su servicio militar en Israel, y desde hace cinco años ya es el Mazkir Olamit (Secretario General Mundial) de Hashomer Hatzair, el movimiento juvenil sionista socialista que ya cumplió 100 años de historia.

¿Siempre has estado trabajando con Hashomer Hatzair?

-Siempre he estado conectado con Hashomer Hatzair, ya sea como madrij (guía) o como parte de una comisión. Fui Sheliaj (emisario) para Argentina durante cuatro años y hace cinco años que dirijo el movimiento al nivel mundial. Siempre he sido parte de la familia shómrica.

¿Cuál es el motivo de este viaje a Chile?

-Yo trato mucho, mucho, de llegar a todos los keinim (sedes) y los movimientos que tenemos en el mundo. La llegada a Europa y Estados Unidos es mucho más fácil, tenemos muchos keinim y muchas actividades. El Cono Sur es un poco más difícil por un tema de distancias, pero no sólo por eso.  Y mi idea en los viajes es encontrarme con los pahilim (encargados) y madrijim, también con los representantes de la Agencia Judía que están en cada país, y supervisar, ver qué está pasando en nuestros movimientos a nivel de la tnuá, es decir, en lo ideológico y judaico, siempre en una línea de lo judeo-sionista abierta. Además ver cómo está el trabajo del sheliaj o pehil, ver cuáles son sus dificultades y sus logros, ver en qué podemos apoyar y en qué tenemos que poner el foco, y ver en qué situación está Hashomer Hatzair con respecto de la comunidad judía local y también respecto de la sociedad en general.

¿Cuál es la situación de Hashomer Hatzair en la actualidad?

-Hashomer Hatzair es un movimiento juvenil tradicional, en que los jóvenes se preocupan de llevar adelante el movimiento, así como de cuidar el lugar donde activan. Además los janijim (educandos) son los que, junto con el sheliaj o el pehil, ven qué camino es el que quieren llevar, considerando que son un centro juvenil judío sionista y viendo cómo llevar adelante estos valores en las actividades que se desarrollan. Un tema importante de Hashomer es que nos hemos propuesto asumir el rol de llegar a aquellos judíos que no están afiliados a movimientos. Ese es un objetivo “supremo”. Queremos llegar a aquel judío que no está en la comunidad, que no participa de las instituciones comunitarias, para que participe, pero con una particularidad muy nuestra, que es que nosotros no hacemos diferenciación si es judío de madre o de padre, de abuelo, etc., lo que en otras organizaciones de la comunidad si es una diferencia. Nuestra idea es llegar a “públicos” a los que no todos llegan, llegar a esas familias que se identifican como judías, que pueden estar un poco alejadas, pero atraerlas a Hashomer para que también reciban un acervo judío diferente.

¿A eso te refieres cuando hablas de una ideología “abierta”

-Sí, yo no busco ni recibo solamente a los que su judeidad pasa por sus abuelos, sino que nuestro mensaje es “Esta es tu historia, nosotros te ayudamos a estar en contacto con tus raíces”. Es decir que a nosotros no nos molesta si tus padres o tus abuelos se alejaron del judaísmo, sino que queremos incluirte y mostrarte que tienes un lugar en la comunidad.

Este es un tema que para mí es muy importante sobre quiénes somos nosotros. Así como el hecho de que en Hashomer Hatzair tenemos un visión respecto de temas relacionados con el conflicto y tiene que ver con que, hasta que no se llegue a sentarse y poder negociar, tenemos que poder ver en qué pueden ceder cada una de las dos parte, sino esto va a ser eterno. Creemos en la solución de dos estados para dos pueblos. Hashomer Hatzair no es un movimiento político, pero tiene sus ideales y su visión con respecto a Israel y sobre el mundo también, a nivel humano, a nivel socialista, y eso es algo que también queremos pasarle a nuestros janijim para que lo apliquen en su relación con el mundo.

¿Cuántos keinim de Hashomer Hatzair hay en el mundo en la actualidad?

-Hashomer Hatzair hoy en día es un movimiento que abarca 21 países en el mundo, divididos en cuatro núcleos grandes: Sudamérica, Norteamérica, Europa y Australia. Nuestra visión hoy en día es poder empezar a trabajar más y más en un espacio que sea continental. En Europa, por ejemplo, tenemos muchos keinim que están trabajando de forma conjunta, te puedes encontrar cuatro o cinco veces por año con tus pares para hacer un trabajo de janij, de madrij o una capacitación, o hasta para trabajar sobre una idea general, como la ecología, por ejemplo, en el caso de los chicos que ya están en la universidad, de manera de tratar un tema que no es judío exclusivamente, pero sí desde una visión judía.

En Norteamérica, la vida de Shomer es un poco diferente, porque la vida está concentrada en dos o tres momentos al año, y el desafío es hacer que no sea esporádico, sino algo frecuente, con actividades durante todo el año. Y en Sudamérica, que es un punto muy especial en el mapa por sus situaciones políticas y económicas, por las inestabilidades que afectan a los gobiernos, es donde encontramos las mayores dificultades para el trabajo. Eso hace que siempre el panorama judaico en Sudamérica requiera de un análisis permanente, e incluso cuando ya terminas de analizarla, cambió. Y eso nos pone en una situación a veces muy difícil para trabajar. Y a eso se suma que no está muy bien definido el rol del pehil, aun cuando la idea es que los jóvenes eduquen a los jóvenes, pero si creemos que hay que enfatizar el rol de los pehilim y los shlijim dentro de la vida tnuatí, para el crecimiento de ella. Estamos trabajando para que Latinoamérica tenga también sus bases comunes, y que tanto Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, etc., tengan programas en conjunto.

Esa es la base del trabajo que estamos haciendo en Hashomer en estos momentos. Tenemos 36 keinim en el mundo, hay países que tienen más de un ken, en general estamos en un peak de crecimiento, tanto a nivel de janijim con en la apertura de keinim.   

¿Cómo les impactó la guerra de Gaza? ¿Cómo la enfrentaron a nivel ideológico?

-La guerra la tengo que dividir en dos partes, una es la personal y una la tnuatí. Una guerra es una guerra, y creemos que nuestros jayalim (soldados) hicieron todo lo posible para llevar adelante los objetivos que se propusieron. En las hay que poner la mayor fuerza , porque si no eres el fuerte, entonces eres el débil, pierdes la guerra. Cuando la guerra comienza, cuando fracasan las conversaciones, el diálogo, el buscar un partner para llegar a una solución del conflicto, la visión de Hashomer Hatzair y también del partido Meretz se abandona. Y en la guerra se debe buscar la forma de defendernos a nosotros mismos  y a nuestro Pueblo. En esta guerra, como Hashomer Hatzair, sentimos que hubo una desvalorización del ser de izquierda, como si ser izquierdista o alguien que estaba de acuerdo con una mayor defensa de la población civil dentro de la Franja de Gaza, fuera traidor, del otro bando o que no entiende la sociedad de Israel. Y eso es no comprender  nuestra visión, que es que incluso en la guerra deben prevalecer los valores humanos, no solamente de palabra.

Eso fue un shock porque recibimos muchas críticas dentro de la sociedad israelí, y también  agresiones. Fuimos censurados y los políticos, la gente de letras, los actores que se manifestaron en esta línea fueron incluso marginados por la sociedad; cualquiera que tuviera una opinión crítica de lo que estaba pasando, era censurado. Para nosotros fue muy fuerte que incluso una idea política fuera criticada de esa forma, y esa posición fue avalada por el Gobierno de Israel.

Quiero recalcar que en ningún momento estuvimos en contra de lo que los jayalim estaban haciendo, sino que nuestra oposición es a la guerra como forma de resolver un conflicto.

¿Y a nivel personal?

A nivel personal, venimos viviendo el conflicto desde hace 13 o 14 años, día a día, meses más o meses menos. Desde antes que se retiraran los asentamientos. En ese entonces ya caían misiles, pero nosotros pensábamos que era por los asentamientos, y pensábamos que una vez que se retiraran, terminaría el tema. Como javer kibutz y persona de izquierda, en el momento en que Sharon se retira de Gaza y el conflicto sigue, es un dolor muy fuerte. Pero aun así puedo entender por qué los palestinos siguen haciendo la guerra y siguen tirando bombas, me puedo poner del otro lado. Pero debo decir que en su momento, cuando los territorios fueron devueltos, cuando sacaron a los colonos, les quitaron sus tierras, y el conflicto siguió, fue un dolor grande. Nosotros en el kibutz nos quedamos sin tierras, porque todas las tierras fueron cedidas a los colonos. Entonces cedimos algo grande.

Entonces el conflicto es algo de hace muchos años, con épocas de “Ups and downs”. Yo soy el primero que pienso que tenemos que hacer algo entre Israel y la Comunidad Europea para que la situación de Gaza cambie, sino va a volver a lo mismo. Y como miembro de un kibutz de la zona, creemos que los ataques constantes son consecuencia también de que Israel no estaba dispuesto a llegar a un acuerdo.

Por otra parte, la sociedad israelí se convenció en esta guerra de que esto es resultado de un mandato divino, por el cual siempre Israel va a estar en guerra con los árabes. Y no hay que cambiarlo. Así vamos a vivir siempre, como aquí en Chile hay terremotos y no se puede hacer nada para evitarlos. Es un axioma que viene del cielo.

Pero eso no es lo que piensa la izquierda israelí…

-Como gente de izquierda creemos que con un pensamiento así no vamos a llegar a ningún lado. Somos unos convencidos de que en algún momento del lado palestino y del lado israelí va a surgir la iniciativa que permita llegar a un acuerdo de paz duradero, como fue con Egipto o con Jordania. Cuándo va a ser, no sé, y por el momento no se vislumbra. Aunque con lo que está pasando en todo el mundo islámico, comienza a crecer un entendimiento en Israel de que si no se firma la paz con los que están ahora, los que pueden venir después serán incluso peores.

Tú kibutz sufrió una infiltración de terroristas provenientes de Gaza, que llegaron en una lancha hasta la playa, y buscaban entrar para matar la mayor cantidad de personas posibles. ¿Cómo se vivió ese episodio?

-El tema de la costa era un tema que hace tiempo veníamos pensando en el kibutz. Nosotros estamos a dos km. de la Franja de Gaza, a 2.3 kms. de distancia marítima. El tema de tierra lo teníamos más o menos claro, Israel sabía que podía producirse una infiltración por tierra, a pesar de que los túneles de Gaza fueron algo que dejó en shock a la sociedad israelí, porque se dieron cuenta de que los terroristas eran capaces de todo para matar a civiles de Israel. También por aire, eso estaba controlado. Pero el tema del mar nunca estuvo muy claro. Y ese día de la infiltración desde la playa fue muy duro, yo no estaba en el kibutz, estaban mis hijas con mi señora, y no podía llegar, porque estaba cerrado. Este tipo de inseguridad creo que es la primera vez que el ciudadano israelí la percibe de esta forma: ya la guerra pasaba a ser directa, de cuerpo a cuerpo.

Con todo eso, yo no pierdo el optimismo de que este gobierno u otro gobierno llegue a un arreglo de paz, en el cual podamos darle a la población de Gaza una mejor calidad de vida, y empezar un diálogo sobre cómo cambiar la situación.

¿Por qué es que la izquierda no ha podido levantar una alternativa política viable y atractiva en Israel?

-Hoy en día en muchas partes del mundo el partido es importante, pero la figura aún más. Al no haber encontrado un Itzjak Rabin -aunque suene fuerte- una figura política sexy, con encanto, no respondemos a lo que la gente busca y “compra”. Además las personas que somos de izquierda somos calificadas de “ohavei arabim” (amantes de los árabes) por querer un diálogo y un acuerdo con ellos, y eso es mal visto por una parte de la población israelí, entonces no quieren una figura política que esté en esta línea.

Y otra cosa es que, con todo, a nivel económico, con este sistema neoliberal, el país está en buena situación; la situación personal de cada uno no está mal, y eso influye en lo que cada uno vota. Sí creo que la figura de Benjamín Netanhayu va perdiendo fuerza y eso debiera forzar un recambio en los actores políticos.

Volviendo al tema de Hashomer, ¿cuál te parece que es rol de las tnuot noar en el Mundo Judío actual?

-El primer rol que veo importante es poder llegar, aunque estamos lejos de poder hacerlo, a aquellos judíos que no están afiliados. Segundo, tener la posibilidad de que todo aquel que quiere educación judía pueda recibirla de forma no paga. Tercero es brindarle a cada joven judío la posibilidad de la experiencia de vivir en un movimiento juvenil, que es algo que no pasa a los 40 años, tiene un período muy corto y si no lo vives entonces, te lo pierdes. También está el contacto con Israel y el conocimiento de la sociedad israelí, amarla, pelearla y discutirla. Nuestro proyecto es que cada joven judío no se enamore sólo del falafel, del Kotel o del Shuk, sino que conozca la complejidad de la sociedad israelí, y se entera de cómo vive la sociedad de Israel y cómo se compone su “collage”. Y cada uno vea si su espacio para el sionismo está ahí o en el país que vive, porque mi mensaje para Hashomer Hatzair en estos últimos años es que el sionismo no pasa solamente porque a los 18 años hagas Aliá, hoy en día pasa por el hecho de que en Chile, Uruguay o Francia digas “Soy sionista, trabajo para el sionismo” y además tengas una visión que pueda ser también crítica.

 

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