Entrevista a Boaz Rodkin:
"Juntos, tanto el Gobierno israelí como el Gobierno chileno, vamos a buscar y encontrar el camino para mejorar las relaciones diplomáticas entre nuestros países"

Por Michelle Hafemann

Boaz Rodkin realizó su tercera visita a Chile, justo en el mismo día en que el Embajador de Israel, Rafael Eldad, presentó sus cartas credenciales a la Presidenta Michelle Bachelet. Rodkin está a cargo de la Dirección para América Latina del Ministerio de Relaciones de Israel desde el año 2010  y nos encontramos con él en una reunión organizada por la Embajada de Israel para los medios de comunicación comunitarios, aprovechando las pocas horas que estaría en el país.

Su paso por Chile fue una escala de su viaje a Bolivia, donde integró la misión de la OEA de observadores internacionales para las elecciones presidenciales de ese país, que eligieron nuevamente a Evo Morales como mandatario boliviano. No hacían muchas semanas desde que la autoridad del país vecino, y como represalia diplomática contra Israel por la Guerra con Hamás,  había dispuesto el requerimiento de visas para los ciudadanos israelíes.

“Es importante para nosotros esta idea de ampliar un poco nuestra agenda a nivel internacional y también de América Latina”, nos explica Rodkin como motivo de su viaje, “para que ésta no esté siempre condicionada al conflicto palestino-israelí, sino que también considere otros temas. Y nosotros podemos contribuir a las repúblicas de América Latina, de cierta manera, y también a través de la OEA, apoyando el desarrollo democrático. Nosotros somos un país que adscribió a la Organización de Estados Americanos desde 1972, parte de nuestra labora de cooperación internacional – que en Cancillería llamamos “Mashav”- lo hacemos a través de la OEA. Y tenemos buenas relaciones con esta organización, el año pasado me invitaron a ser observador para las elecciones de Paraguay, en abril del año pasado, y ahora estoy por viajar a Bolivia”.  

¿Nos puede comentar cuál es la situación actual de las relaciones entre Israel y América Latina?

-Fue difícil lo que pasó entre Chile e Israel, y también con otros países de la región. Fueron cinco países de América Latina –Brasil, Chile, Perú, Ecuador y el Salvador- que llamaron a sus embajadores a consulta, y nosotros manifestamos nuestro malestar frente a estos gobiernos, porque fíjense que ningún otro país llamó a su embajador para consulta durante el conflicto, ni siquiera los países árabes, como Jordania o Egipto, que tienen embajadores en Tel Aviv. Ahora llegué a Chile nada más como parte de mi visita a Bolivia, estuve hoy en la mañana en la Cancillería y hablé con el encargado con el Medio Oriente y África, tuvimos una charla muy abierta, pero no llegué a Chile por lo que pasó durante el conflicto. Es parte de nuestra labor, de lo que hace también la embajada. Por ejemplo, a fines de octubre va a salir de acá una delegación de diputados y periodistas para visitar a Israel. Entonces en eso estamos, tanto como embajada y tanto con la comunidad judía, trabajando para mejorar las relaciones entre Chile e Israel, luego de lo que pasó durante el conflicto.

¿A qué atribuyen Uds. esta reacción tan dura que tomaron estos países latinoamericanos en relación a Israel, que como dices no se compara con la reacción de otros países, incluso de países árabes con representación diplomática en Israel?

-Hay varias formas de explicarlo. Hay una tendencia no anti israelí, sino pro palestina, entre varios gobiernos acá. Hace unos tres o cuatro años empezó acá también, en Brasil, la seguidilla de reconocimientos del Estado Palestino, que todavía no tiene siquiera estatus de Estado. Entonces en eso estamos. Israel siempre tuvo buenas relaciones con América Latina, con todos los países, desde la creación del Estado de hecho, desde 1948, pero sí es cierto que en los últimos años, la política de los países de esta región está desbalanceada, tienen una mirada diferente, que no creo que sea anti israelí, sino que responde a que tienen intereses en otros países. Sin embargo, nosotros manifestamos nuestro malestar, porque nosotros consideramos que la medida que de retirar a los embajadores, fue desproporcionada.

Nuestro mensaje siempre fue que los canales de diálogo tienen que permanecer abiertos, y para eso estos gobiernos necesitan los embajadores en la región. Había una crítica contra Israel también en algunos países europeos, pero ningún país de la Unión Europea llamó a sus embajadores. Entonces en eso estamos, nuestra labor ahora es tratar de mejorar las relaciones diplomáticas. Yo creo que juntos, tanto el Gobierno israelí como el Gobierno chileno, vamos a buscar y encontrar el camino para mejorar las relaciones diplomáticas entre nuestros países.  

No deja de ser paradójico que en un lapso breve de tiempo, luego de que parte del mundo  ciegamente a Israel, ahora ven en sus televisores, en los noticieros, las imágenes de la brutalidad de ISIS, de Al Nusra y de otros de los grupos extremistas islámicos, y se les hace patente la amenaza que representan estos grupos.

-Nosotros siempre advertimos que estos grupos eran una amenaza no sólo para Israel, sino para el mundo entero, el mundo libre y soberano, porque a ellos no les importa si somos judíos, o si los países en Europa son cristianos, ellos buscan provocar una tragedia, que es regresar al Medio Oriente a la época de Siglo VII, cuando regía la ley islámica de manera muy dura. Entonces en esto estamos ahora, recién. El mundo entiende lo que Israel está enfrentando desde hace unos años, porque los cohetes que lanza Hamás desde la Franja de Gaza a Israel no empezaron en el mes de julio de este año, sino desde la retirada de Israel de Gaza, desde hace nueve años. Nuestro deber es defendernos a sí mismos, el Gobierno tiene que defender a sus ciudadanos. Eso el mundo a veces no lo entiende bien, pero ahora con lo que está sucediendo, con lo que veos en las pantallas de televisión, ahora parece que más gente entiende la complejidad que se vive en la región.

¿En qué pie están las conversaciones de paz con los palestinos en estos momentos?

-La verdad es que no hay mucho avance, hubo una ronda de negociaciones a principios de este año, que duró casi nueve meses, pero no tuvo ningún resultado positivo, pero nosotros nunca perdemos la esperanza. Como dijo el anterior Presidente de Israel, Shimon Peres, lo común entre el pesimista y el optimista es que ambos mueren al final de la vida, pero la diferencia es que viven de distinta manera. Los pesimistas siempre ven el problema, y en ese sentido podemos ver el problema del conflicto y de las negociaciones que no avanzan, pero el optimista puede siempre crear y ver nuevas oportunidades de comunicación entre israelíes y palestinos. Yo diría que a nivel real hay una cooperación muy buena entre elementos de seguridad palestinos e israelíes para frenar todo lo que puede suceder con terrorismo y una nueva intifada en los territorios y Jerusalem. Entonces pueden levantarse nuevas expectativas, pero al verdad que ahora no hay muchos avances, pero siempre podemos abrir nuevas rondas de negociaciones.

Estuvo en Chile la alcaldesa de Belén y realizó algunas declaraciones, entre las cuales señaló que el gobierno de unidad entre Al Fatah y Hamás era un avance para el proceso de paz. ¿Cómo lo ve Israel?

-No lo veo así. Lo que pasa es que hay una diferencia entre Hamás y la OLP, y es que Hamás no reconoce al Estado de Israel, entonces si quieren tomar parte en las negociaciones tiene que primero reconocer al Estado de Israel y su derecho de existir, y luego tiene que reconocer los acuerdos a los que se llegó en los años ’90, y frenar toda su actividad terrorista. Si Hamás accede a estos tres puntos, entonces ya no sería la misma organización, cambiaría, y eso puede ayudar a avanzar en el proceso de paz.

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