Entrevista a Efraim Zadoff:

La vivencia judía y el judaísmo secular

Por Michelle Hafemann, exclusivo para Anajnu.cl

Invitado por el Centro de Estudios Judaicos (CEJ), de la Universidad de Chile, el profesor e historiador Efraim Zadoff, PhD en Filosofía de la Educación Judía en Argentina, investigador Centro Liwerant para América Latina, España, Portugal y sus comunidades judías, estuvo de visita en el país. El motivo fue la realización de una serie de conferencias sobre, por una parte, su área de estudios, que es la historia judía en América Latina en el siglo XX. En los últimos años, Zadoff se ha dedicado a investigar sobre temas que relacionan a América Latina con el Holocausto, y presentó la charla “Pasaportes en el salvamento de judíos durante el período de la Shoá”, organizada por el CEJ, el Instituto Chileno Israelí de Cultura, Comisión CEJ Bnai Brith y la Asociación Consultiva Chile Centro para la enseñanza universitaria Civilización Judía Universidad Hebrea de Jerusalem. Por otra parte, se reunió con miembros de la comunidad para exponer sobre la corriente de judaísmo secular, como rabino laico humanista ordenado por el Instituto Internacional para el Judaísmo Laico Humanista Tmurá Israel, de Jerusalem.

El judaísmo secular nació en Estados Unidos, en 1963, con la creación de una pequeña comunidad judía humanista en los suburbios de Detroit cuyo líder fue el rabino Sherwin Wine, fallecido en un accidente en 2007. A lo largo de los años, los grupos se multiplicaron y el judaísmo humanista se convirtió en un movimiento con numerosos centros en los Estados Unidos, Canadá, Israel y el mundo.

¿Cómo se es un rabino secular, partiendo de la base que la figura del rabino actualmente tiene una connotación religiosa? ¿En qué consiste la figura del rabino secular?

-Originalmente un rabino es un maestro, que enseña las fuentes, las tradiciones, y es un maestro que ayuda a los judíos de acuerdo a la perspectiva de judaísmo de los judíos, y él les ayuda a vivir su judaísmo. Es decir, el rabino ayuda a los judíos a vivir el judaísmo de acuerdo a su perspectiva del judaísmo. Es un organizador. Para que exista una comunidad judía, no se necesita un rabino. Y el rabino es el que es electo por una comunidad, y no al revés, de acuerdo a la perspectiva ideológica de la comunidad. La comunidad va a elegir a este rabino y a no a otro. En esa perspectiva, una comunidad de una orientación religiosa va a elegir a uno y no a otro, y no solamente eso, el instituto que capacita rabinos, que en muchos lugares se llama Yeshivá, instruye a los rabinos de acuerdo a lo que sabe que su comunidad va a necesitar. Una comunidad ortodoxa no va a exigir que su rabino  tenga estudios universitarios, pero una comunidad ortodoxa liberal, va a exigirlo. Y los institutos que capacitan rabinos liberales, como los conservadores, los reformistas y los reconstruccionistas, van a exigir que sus rabinos tengan estudios universitarios. Porque la comunidad a la cual ellos tienen que servir necesita que este rabino tenga un nivel de conocimientos generales amplios, académicos, que se adecúen a la realidad de su comunidad. No puede ser que un rabino tenga menos conocimientos que su grey.

¿Por qué alguien que no identifica como judío en lo religioso, si cumple con las festividades y otras costumbres religiosas? En el fondo, ¿por qué tendrían que hacer ese “sacrificio” si no creen en ese aspecto del judaísmo?

-En castellano hay un dicho, que es “Sarna con gusto, no pica”. Es decir, el que cree en eso, lo que hace no es un sacrificio, sino una satisfacción. Para el que cree en el cumplimiento, no es un sacrificio, es lo normal.

Pero ayunar en Iom Kipur, es un sacrificio, por ejemplo. 

-Yo ayunaba en Iom Kipur, tenía mis razones, no las religiosas. Para mí el ayuno en Iom Kipur tenía que ver con sentirme parte de millones de judíos que estaban ayunando al mismo tiempo. Por mis razones dejé de ayunar. Para alguien puede ser un sacrificio no comer cerdo. Yo desde los 18 años decidí no comer cerdo, pero no es un sacrificio, es porque yo quiero.

Hay cierta contradicción, al parecer, entre creencia y pertenencia…

-No, no la hay. Yo crelebré muchos años Iom Kipur, ayuné, fui a la Sinagoga, incluso dos años fui el jazán en el servicio. Pero en cierto punto decidí dejar de hacerlo, para estar acorde a mi creencia.

Parece que en el judaísmo secular el centro está puesto en el individuo y en su vivencia judía, más que en lo plantea la costumbre y la ley judía.

-Antes que eso, esto es que la ley y los preceptos no emanan  de una fuerza superior, que nosotros no creemos que existe, sino que emana de otros hombres. No hay un “Soberano del Mundo” sino que el ser humano es soberano sobre su vida. Y esa soberanía creó las leyes, entonces si un ser humano crea leyes, el ser humano puede modificarlas si hay un consenso, conservando y observando algunos fundamentos. La idea de que se pueden modificar las leyes es de siempre, en la Mishná se modificaron cosas fundamentales que estaban en el Tanaj, en el Talmud se modificaron cosas fundamentales que estaban en la Gmará. Por ejemplo, con respecto a la transmisión del judaísmo, en la época bíblica era por el padre, y en la Mishná lo cambiaron por la madre. Pero en la Mishná dijeron que hijo de padre judío y madre no judía, no es judío. Hijo de padre no judío y madre judía, es bastardo. Y en la Gmará lo cambiaron. Y la idea de que lo que determina el judaísmo es el padre y no la madre, se mantuvo hasta el siglo VII. Yo tengo un midrash en que viene un rabino, que estaba en la zona de Tsor, después del Talmud, en el siglo VI, que dictaminó en que se podía hacer circuncisión de un hijo de un judío y una mujer no judía en Shabat. Eso quería decir que se aceptaba que hijo de padre judío y madre no judía era judío. Viene otro rabino y le dice que está equivocado, pero todavía en el siglo VI estaban discutiendo eso.

¿Y por qué ahora los cambios son tan lentos? ¿O es que no hay cambios ya?

-La pregunta es hasta cuándo se reinterpretó y cuándo se dejó de reinterpretar, y la respuesta es nunca. La ortodoxia surge como respuesta a la reforma, los que se denominan ortodoxos son un movimiento más joven que el reformismo. Surge cerca del 1800, en que el rabino Jatán Sofer dijo “Lo nuevo está prohibido de la Torá”. Pero los cambios y las modificaciones siguieron. No hay fin a la reinterpretación. El asunto está en los límites.

¿Cómo está conformado el movimiento judío secular en la actualidad?

-En Israel tenemos 28 rabinos laicos. Tenemos reconocimiento de la Knesset y participamos de diversas instancias en las que planteamos nuestra posición. Y varias veces en sesiones sobre temas judíos somos invitados, de hecho muchas veces yo participo.

¿Qué temas se discuten?

-Hace poco discutimos sobre el tema de matrinealidad y patrinealidad. Y justo en esa ocasión vino un representante del ministerio de absorción y trajo una investigación que se realizó con judíos de la URSS, sobre la identidad judía, y casi no hay diferencia en la identidad judía entre hijos de madre judía y de padre judío. Yo les dije “Ven, es lo mismo que les he estado diciendo, pero ahora ya lo tienen demostrado en un estudio” y un rabino de Shas me dijo “Y qué quieres, ¿que cambiemos la hajalá?”. No me dijo que estaba equivocado, o que era imposible. Ese es el límite para ellos. Tienen miedo.

¿Y eso por qué?

-Si ellos cambiaran la halajá, en muchas cosas nosotros nos quedaríamos sin trabajo. En los casamientos, por ejemplo. Es tonto. Hay cambios, constantemente hay reinterpretaciones, el asunto es que algunos lo hacen en temas más pequeños, y otros dicen “Hagamos el cambio”, así como se hizo en la época de la Mishná.

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