Elegimos vivir, siguiendo el mandato judío
Rabi Shmuel Shaish - (Eilat)

En estos difíciles y tristes días volvemos a tratar de entender nuestra vida como judíos en la Tierra de Israel. Cuando nuestros enemigos niegan nuestro derecho a tener un Estado propio y también algunos pocos de nuestros hermanos piensan como ellos, es un momento de pensar en nuestra existencia. El sionismo es el movimiento de autodeterminación de nuestro pueblo. Lamentablemente ese derecho lo debemos compartir con otro pueblo que se estableció en nuestra tierra hace cientos de años. Estamos de acuerdo en compartir nuestra patria ancestral con los árabes palestinos (excepto una minoría que exige toda la tierra para los judíos), pero nuestros enemigos siguen sin reconocernos y desean seguir viéndonos como minoría tolerada en los países del mundo, mas no como pueblo libre en nuestro Estado. Hemos levantado un Estado, que pese a todos los problemas y críticas, es ejemplo para el mundo entero. Tratamos de construir un Estado basado en ética y moral judía, estamos todavía lejos de ello, pero continuaremos construyendo y desarrollando, viviendo y gozando como seres libres en nuestra Tierra ancestral, otorgada por Dios a Su Pueblo. Y les guste o no a nuestros detractores, seguiremos viviendo, porque somos un pueblo y una religión que santifica la vida y vivos trabajamos para un futuro mejor. La muerte es una realidad y parte de la vida, mas dejamos a Dios la decisión de terminar con nuestra existencia. Deseamos vivir y gozar en este mundo, y aceptamos la muerte como algo inevitable, pero no corremos hacia ella.
Estos pensamientos volvieron a mi cabeza días pasados, cuando escuché un discurso de Muhamad Deff, el comandante militar del Hamas y allí dijo: "Nuestros combatientes desean morir como nuestros enemigos desean vivir", deseando en esa forma establecer que nosotros somos mas débiles que ellos. Ellos santifican la muerte, nosotros la vida. Si debemos morir por nuestros ideales, lo haremos, mas no somos suicidas, y el suicidio esta considerado como pecado. Así que realmente cuando escuché esas palabras de Muhamad Deff me sentí orgulloso de ser judío, que aún cuando estamos pasando tremendos y sufrientes días, continuamos viviendo como nos ordena el profeta Ezequiel "con tu sangre vivirás", sangre es vida y no debe ser derramada vilmente, ni siquiera por nosotros mismos. 


Y cuando escuché estas palabras de nuestro enemigo recordé uno de los relatos que leí en mi juventud, y lo busqué para compartirlo con mis amigos y conocidos. El enfrentamiento el 12 de Octubre de 1936 en Salamanca entre el filósofo español Miguel de Unamuno y el general fascista Millan de Astray. Eso ocurrió unos meses después de estallar la guerra civil española, cuando los fascistas ya habían conquistado grandes partes de España. En un acto en la Universidad de Salamanca, el general Millan de Astray gritó "Viva la muerte", y Unamuno, rector de Salamanca y gran humanista, no pudo contenerse, se levantó y dijo uno de los más grandes discursos de su vida: "Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia… Pero ahora acabo de oír el necrófilo e insensato grito: ¡Viva la muerte! y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán-Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes (fue herido en la batalla de Lepanto) hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán-Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor."


Muhamad Deff es también un inválido y por sobre todo un fanático fundamentalista. A él y a todos los jerarcas del Hamas no les importa la vida (excepto la de ellos, refugiados en túneles), condenan a los civiles a la muerte no preparando refugios y defensas para ellos, utilizándolos como escudos humanos y enviando suicidas, declarándolo a todos "mártires".


Nosotros seguiremos viviendo y preocupándonos por mejorar la vida, y si nuestro enemigo cree que nos ofenderemos por sus palabras, podemos decirle las palabras de nuestros sabios "vino a ofendernos y resultó bendiciéndonos", Viva la Vida y festejemos el próximo lunes Tu Beav, el día del Amor, amando a la vida y todo lo que nos otorga.

Fuente: Aurora

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