Erradicar un antiguo monopolio

 


Se avizora el fin del monopolio ortodoxo en las conversiones

A la sombra de las leyes que despertaron las fuertes protestas de la oposición pero con no menos alcance que las mismas, la ley que implementa un sistema estatal de conversiones al judaísmo presentada por el diputado de Hatnuá Eleazar Stern, está a un paso de ser aprobada.

La ley había sido aceptada por gran mayoría en la primera votación y pasó a debate de las comisiones de la Knéset. Por supuesto y como era de esperarse, los partidos ortodoxos que tienen el monopolio de las conversiones desde la creación del Estado, se opusieron con vehemencia, dando los mismos argumentos de siempre. Lo que nadie aguardaba era que el partido oficialista, Habait Haehudí, rechace la iniciativa amenazando incluso con retirarse de la coalición en caso de que se apruebe.

La ley propone que los rabinos de las ciudades, que cumplan con determinados requisitos religiosos, podrán designar tribunales especializados en conversión. Cada candidato podrá elegir a qué tribunal dirigirse sin relación alguna con su lugar de residencia. La idea original proviene de la organización rabínica Tzohar, una organización independiente integrada por rabinos sionistas, aunque de alguna manera sus líderes están vinculados con Habait Hayehudí, que enfrentan al Rabinato Principal en diversos asuntos.

El diputado Stern dijo ante el Plenario de la Knéset que hay unos cien mil jóvenes no judíos que no están en condiciones de casarse por medio del Rabinato. Si se les suman sus parejas, el problema abarca al doble de ese número. Como el proceso de conversión vigente es sumamente complicado y exigente, los jóvenes renuncian al mismo y prefieren casarse en el exterior en ceremonias civiles. La ley aún debe pasar más debates antes de su aprobación y las amenazas de uno y otro lado pueden ser determinantes para su futuro.

Coincidencia de casi todos lo sectores políticos existe en el sentido de que es necesario introducir un cambio profundo para promover el ingreso al pueblo judío de quienes viven entre nosotros, cumplen las obligaciones que impone el Estado pero cuando llega el momento de contraer matrimonio, las autoridades religiosas les hacen pasar padecimientos dantescos. Así como el gobierno combate los monopolios y carteles en el comercio y la industria, con no menos firmeza debe hacerlo frente a grupos ortodoxos que se apoderaron de la vida religiosa de los ciudadanos.

Fuente: Aurora

 
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