La entrega del decálogo en la tradición rabínica 

Rabi Shmuel Shaish, Eilat

 

El Decálogo (los Diez Mandamientos) es el documento central de la Torá (el Pentateuco). De acuerdo a lo escrito esas palabras fueron transmitidas al pueblo de Israel en Sinaí, directamente de Dios a los oídos del pueblo, sin ningún intermediario. Ni siquiera Moisés hizo de vocero. El gran líder trajo al pueblo a los pies del monte Sinaí, mas El Santo Bendito Sea, hablo directamente a cada uno de los miembros del pueblo de Dios, y todos escucharon las excelsas palabras. Y de acuerdo a la tradición eso ocurrió en la festividad de Shavuot (Pentecostés o Fiesta de las Primicias), y de acuerdo al Midrash "una sierva el pie de Sinaí logró escuchar a Dios directamente, más que el Profeta Ezequiel en sus visiones". Es decir que la generación que fue redimida de la esclavitud a la Libertad tuvo el privilegio de recibir el Decálogo de boca del Salvador, privilegio único en la historia.
Ese hecho dejó en el pueblo un recuerdo imperecedero, y desde entonces se leen, estudian y se reflexiona sobre el excepcional evento y las palabras ahí escuchadas.

Cada generación estudia e interpreta a su modo
Cada generación lee, estudia e interpreta a su modo y comprensión y en esa forma se conserva la eternidad de las Santas Palabras. A fines de la época del Segundo Templo se desarrolló un género de interpretación llamado Midrash, que es un género literario de interpretación de la Biblia, en el cual los rabinos exigen y demandan del texto sagrado explicaciones que no siempre existen, pero que, con total libertad ellos interpretan el texto, creando muchas veces textos totalmente nuevos, pero que acercan al pueblo a sus fuentes. Y eso ocurre también con la Entrega del Decálogo y los Diez Mandamientos mismos (Maamad Matan Torá). Los rabinos nos acercan a nuestra base.

Como dije no siempre son fieles al texto, pero si fieles a su creencia y utilizan la exegesis para fortificar al pueblo, y generalmente lo hacen muy bien. Cuando explican que el pueblo dijo: "Haremos y escucharemos", es decir que precedieron el acto al conocimiento de este, cosa no normal, ya que el ser humano primero quiere saber que se quiere de el y luego acepta o no, los Hebreos se comprometieron ante Dios de que harían y luego escucharían; y el Midrash explica: "En el momento que los Hebreos precedieron el hacer, enseguida bajaron seiscientos mil ángeles y entregaron a cada uno de los israelitas regalos de Dios y los coronaron con una corona de la divinidad y otros honores. Pero cuando al pueblo de Dios pecó con el becerro deoro, bajaron otros ángeles y les quitaron el regalo divino". Es decir, Dios premia y castiga de acuerdo a nuestro comportamiento.

Y continua el Midrash: "Moisés no peco con el becerro y quedó coronado e iluminado hasta el fin de sus días". Hay otro Midrash que nos explica por qué los Mandamientos son en singular, pese a que fueron dados a la muchedumbre: "Yo soy tu Dios…' y no vuestro Dios, ya que cada uno fue salvado de Egipto… No tendrás otros dioses… Respeta a tu padre y a tu madre…Cuida el día Sábado… No matarás… No cometerás adulterio… etc. etc. Cada uno escuchó la Divina palabra en forma personal, y nadie puede alegar que no escuchó o no escuchó bien, las palabras del Santo Bendito Sea las escuchó cada individuo y todo el pueblo". Y en esa forma los rabinos nos enseñan que tenemos responsabilidad individual y no solamente general.
Por qué Dios entregó la Torá completa a Moshé
Tenemos otro Midrash que nos explica por qué Dios entrego la Torá completa a Moshé y al pueblo de Israel: "Moshe estuvo cuarenta días y cuarenta noches con Dios y este le enseñó toda la Torá, pero nada aprendió Moshe. Dios le enseñaba de día y por la noche se olvidaba todo lo estudiado. Le dijo Moisés a Dios: tengo cuarenta días y cuarenta noches y todo se me olvida. 
Que hizo El Santo Bendito Sea: cuando se cumplieron los cuarenta días le entregó la Torá como regalo, y como recibió ese hermoso regalo, nunca mas se olvidó nada y la enseñó al pueblo de Israel". Nos muestra este Midrash a Moisés muy humano y a un Dios comprensivo y la Torá no solamente fue dada al gran legislador sino al pueblo entero y para toda la eternidad.

Y como final de esta pequeñísima parte de estos midrashim, deseo traerles este Midrash: "No solamente los seiscientos mil estuvieron en la entrega de Decálogo, sino todo Israel hasta la ultima generación. Las almas de los antecesores y todas las generaciones después de ellos estuvimos en Sinaí y cada uno de nosotros es parte de ese momento crucial de nuestra historia".

Excelsas palabras que los sabios escribieron para educarnos que todos somos hijos y testigos de El, y sus mandamientos nos obligan también hoy, mañana y siempre. Y cuando el próximo miércoles saquemos los Rollos de la Torá en nuestras sinagogas y leamos todos (no solamente el encargado de la lectura, el baal kriá) los Diez Mandamientos, sintámonos como aquellos esclavos liberados que escucharon esas palabras de boca del Único Dios.

 

Fuente: Aurora

 
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