Los preceptos religiosos ¿se deben imponer?
por Lic. Rafael Winter (Rufo)

Dice en la Tora y allí está el origen: “Le dijo D’os a Abraham: tú guardarás Mí Pacto, tú y tu simiente después de ti por todas las generaciones. Este es mi pacto que vosotros guardareís… todo varón de vosotros será circuncidado…esa será la señal del Pacto celebrado contigo. Al cumplir el octavo día todo varón de vosotros será circuncidado durante todas vuestras generaciones…” (Génesis 17:9-12).

En esta fuente se encuentran el origen del Brit Mila (circuncisión) símbolo del Pacto entre D’os y el Patriarca Abraham durante todas las generaciones.

Muchos lo llaman simplemente “Bris”.
Hay un consenso muy amplio en el pueblo judío de hacer el Bris a cada niño varón. Desde siempre. Ya sea que seamos religiosos o no. (Se realiza a los ocho días del nacimiento del niño, si el mismo está en condiciones de salud apropiadas).

La mayoría del pueblo judío en realidad no es religiosa y no obstante ni se lo cuestiona. Algunos consideran el motivo higiénico que, aunque la Tora no lo dice, podría estar implícito.
Para el pueblo judío el “Bris” está en la “tapa del libro”. Es obvio. Prácticamente no se discute y esa es la regla. Pero en toda regla puede haber excepciones.

Cito fragmentos de un artículo de “Aurora digital” de hace un par de semanas. El título: “Una mujer es multada por no circuncidar a su hijo en Israel”.

Distintos fragmentos del artículo: “Una mujer ha sido multada por una corte rabínica por negarse a practicarle la circuncisión a su hijo en un caso que… llegará en los próximos días a la Corte Suprema de Justicia. La mujer…deberá pagar una multa de 500 shekalim (140 dólares aproximadamente) por cada día que transcurra sin cumplir con el ancestral ritual del Brit Mila, informa el diario israelí “Haaretz”. La multa se la impuso el domingo un tribunal rabínico de Natania en el que (también) se tramita la causa de divorcio de la mujer. El marido que en un principio estuvo de acuerdo con ella, se retractó y exigió al tribunal como parte del caso que la obligue a aceptar la circuncisión de su hijo en común. Los tres jueces del tribunal sentenciaron que cuando uno de los padres exige el cumplimiento del ritual, el otro no puede bloquearlo”.

Más adelante agrega el artículo “Nació con un problema médico y por eso no se la hicimos a los ocho días. Después de cierto tiempo decidí leer qué es lo que se hace y que significa una circuncisión y me convencí de que sencillamente mi hijo es perfecto tal y como es” explicó al diario la madre del niño…

En el país donde la circuncisión sigue siendo una de las normas más generalizadas –la practican voluntariamente más del 90% de los israelíes judíos- se trata de la primera vez que un tribunal (rabínico) obliga a unos padres a cumplir con el rito…”

Mi opinión:
• El padre de la criatura es un canalla.

• Considero que la mamá, probablemente y dicho con el mayor de los respetos, no se informó con la debida antelación, pero incluso ya una vez informada, no comprendió cabalmente el significado, la importancia del Brit Mila en nuestra tradición.

• Pero lo que de ninguna manera se puede hacer es imponerlo, ya sea por parte de una corte rabínica o de quien fuera. Es intolerancia (religiosa) en su máxima expresión.
Ni imponer, menos aún multar a la madre (una vez más la mujer representa la parte más débil en un conflicto religioso interno y que también pasa por el Estado). Es vergonzoso y denigrante. La realización del “Bris” debería ser la consecuencia de un lógico acuerdo entre los progenitores, lo que se da prácticamente siempre pero en este caso lamentablemente no.

Y si no se da el acuerdo entre los padres no debería, no debe, intervenir ni corte rabínica ni estado ni nadie más.

No sé en qué medida tiene que ver –si es que tiene que ver- o afecta en este caso la situación de divorcio familiar con la negativa de una de las partes de realizar el Brit Mila.
De todos modos, reitero: conversar, dialogar, incluso hasta tratar de convencer. Eso si.
Pero nunca imponer, nunca coaccionar, menos aún multar.

Este caso probablemente siente jurisprudencia y puede ser –es- un muy mal precedente para el futuro.

• En el fondo es el conflicto “Estado-Religión”. Si estado y religión estuviesen separados –como debe ser en defensa del Estado y también de la religión- los tribunales rabínicos no intervendrían, no podrían intervenir. Pero cuando estado y religión se mezclan, cuando hay “cierta forma” (por decirlo suavemente) de teocracia, se produce la intervención del Estado y de la esfera pública en la privada. Lo que jamás debería ocurrir. La religión es algo que debe ser privativo de la persona, de la familia y nadie ajeno debe inmiscuirse en ella.
Las tradiciones y preceptos del pueblo de Israel deben ser conocidas, estudiadas y en lo posible practicadas para quien así desee hacerlo: practicadas con el corazón y con la razón. Jamás deben ser impuestas. Por más esenciales que sean. Tampoco el Brit Mila debe ser impuesto. Más allá de su gran importancia.

No es la sanción, ni la descalificación, ni el castigo, ni el jerem (anatema, excomunión) lo que debe llevar al cumplimiento de las benditas y sabias tradiciones y preceptos del pueblo de Israel.

Fuente: Semanarioidentidad

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