Oda al Rabino Partisano. Parte I
Yehudit Lev

"Min ha-meitzar, karati Yah" Desde las profundidades de la desesperación, llamé a Dios Salmos 118:5

Claude Lanzmann no entendía el caso de los niños de Theresienstadt. Si la dirección de todos los trenes de deportación va de oeste al este de Europa, ¿Por qué los Nazis llenan un tren con mil niños de Byalistok, Polonia y lo llevan hacia el Oeste al “campo modelo” de Theresienstadt? Cuando llegan, se asigna a los niños a barracas separadas del resto de los prisioneros, se les otorga cuidado especial con doctores y enfermeras. Los niños están aterrorizados cuando los llevan a bañarse, gritan: “¡Gas, gas!” pero en esta ocasión es agua de verdad. Después de un mes son llevados a Auschwitz donde los gasean de inmediato.

La razón de este episodio es un misterio, hasta que Lanzmann – francés cineasta del magno documental Shoah, – entrevista décadas después a Ondrej (Andre) Steiner, arquitecto eslovaco, en su hogar en Atlanta. El trágico capítulo tiene que ver con la tristísima historia del rabino Jaim Mijael Dov Ber Weissmandl.

Conocido como Reb Mijoel Ber, Weissmandl nace el 25 de octubre (4 de Jeshvan) de 1903, en Debrecen, Hungría. Es Escorpión, hombre de emociones profundas y prodigiosa memoria, ejemplar de estudioso y piadoso dentro del mundo ortodoxo. Es primogénito entre cinco hijos de Reb Joseph Weissmandl, respetado shoijet, carnicero ritual, de su comunidad, quien reza a Dios que sus hijos sean devotos y eruditos. De niño, sus padres se mudan a Tyrnau en Eslovaquia.

Cuando estudiante de yeshiva, adquiere extraordinario conocimiento de las complicadas leyes de mikva’ot (baño ritual) y de las formulas matemáticas requeridas para construir una mikvah en Tyrnau. Reconocido en las yeshivot eslovacas de Sered, Tirnoy, y Nitra, de joven, exhibe dos rasgos de carácter: primero una seriedad y estabilidad y por el otro lado una gran capacidad de humor y felicidad. Cuentan que en su Bar Mitzvah prepara una conferencia original (p’shetel) tan brillante que su abuelo, temiendo que el nieto pierda la humildad, le ofrece diez coronas de oro para no presentarla a la comunidad. El niño acepta, y con el dinero compra el Comentario de la Torah de Rabbenu Bachya. Treinta y seis años después ofrece la conferencia a sus estudiantes de yeshiva.

Es orador magnífico y persuasivo. Su personalidad es cautivadora, fascinante, mágica, energetizante. Es hombre piadoso y feroz, experto en descifrar manuscritos antiguos, especialista de textos del siglo XVII. En vida, viaja tres veces a Inglaterra, donde se distingue entre los académicos residentes de la Universidad de Oxford al identificar un documento cuyo autor está clasificado incorrectamente. Con esta intervención, el principal bibliotecario de la Biblioteca Bodleian abre las puertas a Weissmandl y le permite el raro privilegio de entrar al recinto aun cuando está cerrado al público.

Conoce ahí académicos no judíos con fenomenales estudios del Talmud, con capacidad de recordar tractas enteras de memoria. Weissmandl se impresiona por el conocimiento, mas lo considera artificial porque considera que les falta un sentido de espiritualidad y desconocen el significado interno de la Torah.

Visita en varias ocasiones a los grandes de la Torah de Polonia y Lituania, incluso el Lubavitcher Rebbe, el rabino de Ger, el Jofetz Jaim y el rabi Jaim Ozer Grodzinsky. A sus 34 años en 1937 se casa con Braja Rajel, hija del eminente y extremo anti-sionista líder de la organización Agudat Israel Rabino Shmuel David HaLevi Ungar. En la celebración, el rabino David Meisels de Satoraljuajhely se impresiona tanto con la conferencia que recita, y por su conocimiento de Torah, que le otorga la ordenación rabínica como regalo de bodas. Su suegro lo elogia, “El novio es piadoso por los cuatro costados.”

Cuando en 1931 Ungar es invitado a ser rabino en Nitra, Weissmandl trata de disuadirlo dado que Tyrnau es comunidad Judía famosa y antigua. Su suegro y maestro lo convence con estas palabras: “Mi corazón me dice que vendrá un tiempo cuando no existirá una yeshivah en ningún otro lugar mas que Nitra y yo quiero estar ahi.” El fiel estudiante lo sigue, y con el tiempo, Weissmandl mismo se vuelve rabino de la comunidad.

Comunidades en Peligro

Los judíos Europeos están atrapados, totalmente atrapados, no hay salida. En Eslovaquia, los Judíos son primero eliminados de la vida económica pública y luego congregados en campos de detención. Para manejarlos más fácilmente, las autoridades alemanas proceden como suelen hacer en cada ciudad que se encuentran: forman un consejo con un grupo de Judíos prominentes que ayudan a mantener el orden y encargarse de los detalles de su propia destrucción.

Como parte de la anónima masa a quien representa el Consejo Judío, Rudolf Vrba, el prófugo de Auschwitz cuya historia continúa un poco mas adelante, los mira así: “Los Consejos son parte del truco perpetrado en la población Judía al precio de lidiar con sus propias muertes, porque en el momento que el ghetto es liquidado, también lo es el Consejo. Entonces tienen que mantener los transportes corriendo no demasiado rápido para que su propio fin se encuentre más lejos aún, pero tampoco lo podían hacer tan lento. Es una colaboración muy especial, mes con mes, año con año.”

Cada comunidad desarrolla su propia modalidad. En Eslovaquia, los judíos comunes no tienen acceso alguno a las autoridades mas que a través de sus Consejos. Cuando el Centro Judío (Ústredna Židov o ÚŽ) se crea en Bratislava en 1940, pronto se polariza hacia la disidencia. Hay quienes cooperan con las autoridades sin cuestionar y hay quienes objetan a la pasividad.

Durante la primavera de 1942, el gobierno eslovaco deporta aproximadamente 60 mil de los 90 mil Judíos del país. El primer transporte que sale es un grupo de 999 niñas. Nadie sabe por qué solo niñas. De ahí, cada dos semanas sale un transporte de Eslovaquia. Oficialmente van “hacia el este,” más la información pronto los alcanza. Gradualmente comienzan a llegar cartas descorazonadoras de quienes sufren las penurias en el Este. En respuesta a esto, se forma un grupo de activistas – el Pracovna Skupina, o el Grupo de Trabajo de Bratislava. Lo novedoso es que juntos trabajan sionistas, judíos asimilados y rabinos ortodoxos, hombres y mujeres unidos con el propósito de salvar Judíos, salvarlos a todos.

Esta es la gran diferencia entre los Judíos Eslovacos y los Húngaros.

Gisela (Gisi) Fleischmann, directiva de la WIZO y miembro del Hashomer Hatzair, es la persona que mantiene unido el grupo, la que logra disipar las animosidades y que todos se escuchen mutuamente. Nacida el 21 de enero de 1892, es acuariana visionaria y pensadora, humanitaria y congregadora. Es descrita como tremendamente idealista, de altos valores morales, dispuesta a dar su vida por la causa sionista. Es viuda y sus hijas se encuentran en Palestina, por lo que puede dedicar todo su ser al bienestar de la comunidad. Lo que Weissmandl representa para la ortodoxia, Fleischmann representa para los sionistas. Es puente entre los antagonistas grupos. En su juventud y madurez milita en el sionismo, mas proviene de un hogar ortodoxo: es prima hermana del rabino Ungar, suegro y maestro de Weissmandl.

Fleischmann se encarga del departamento de Aliyah (inmigración a Palestina), utilizando esta posición para actividades de juventud y entrenamiento laboral a futuros pioneros. Consigue certificados para cientos de personas que emigran, incluso sus dos hijas.

Escribe Fleischmann a su hija en septiembre de 1942, “Si atravieso este difícil momento, creo que podré decir que mi vida no fue en vano…Más allá del sufrimiento personal, está el destino del Pueblo de Israel.” Fleischmann repetidamente rechaza la oportunidad de salvarse a sí misma. Elije quedarse para ayudar a su comunidad.

La oficina de Fleischmann se vuelve punto de reunión para aquellos que no están satisfechos con la política oficial del ÚŽ. Su personalidad, sus suaves modales, su habilidad de organización y su solidaridad la colocan en el liderazgo del grupo, la única mujer entre hombres. Parte de su responsabilidad es contactar con los Judíos de Hungría y representantes del American Jewish Joint Distribution Committee en Suiza y el movimiento Hejalutz para recaudar fondos.

Promesas y Mentiras

Antes que los Alemanes adquieren Eslovaquia como concesión de los Acuerdos de Munich, Andre Steiner ya es conocido arquitecto en la ciudad de Brno. Steiner nace en una familia asimilada en Checoslovaquia. De signo es Leo, centro de atención, corazón generoso. En 1939, lo meten a la o, como en el Ñibro de las Lamentaciones, copmo el fiscal acusador con un s agonñias de su pueblo, como en el Ñibro de las Ñamencárcel porque su suegro es líder de la Agencia Judía. Es cosa del destino que a la brevedad sale, y cosa del destino que un alemán le advierte que tiene que desaparecer para evitar un segundo arresto. Se escapa con su familia a Bratislava.

Steiner en Bratislava es asignado como miembro del ÚŽ a construir los campos de trabajo para los judíos que han sido eliminados de la vida económica del país. Se le encarga determinar que tipo de edificios se necesitan para establecer los campos de detención. También forma parte del disidente Grupo de Trabajo, donde intuyen que es mejor que los Judíos se queden en Eslovaquia, aun en estos campos. Comienza el esfuerzo para hacerlos campos de trabajo y no de preludio al exterminio.

Convence Steiner a las autoridades eslovacas – quienes están a cargo de la deportación – que les conviene quedarse con sus Judíos. El país los necesita para mantener viva su economía, antes que a la alemana. El gobierno eslovaco accede, mas exige que los campos sean auto-suficientes en el curso de tres meses. Bajo esas condiciones y con sus conexiones, logra establecer el empleo de más de cuatro mil arquitectos, ingenieros y trabajadores en 130 proyectos, incluso diseñando muebles y casas personales para los jefes locales.

El rabino Weissmandl entra en contacto con el grupo disidente trayendo cartas e información. Paga dinero a eslovacos para que atraviesen la larga frontera de Polonia y proporcionen información de los campos Auschwitz, Treblinka, Lublin, Majdanek. Sabe ya que noventa por ciento de los transportes van a Polonia, que las familias son separadas y no son enviados a trabajar. Todas las promesas son mentiras. Piden ayuda porque temen por sus vidas. Hay que hacer algo por los hermanos.

El “papa de la ortodoxia”, así es como describe Steiner a Weissmandl, además insiste que necesitan proporcionar cocinas kosher en los campos de detención. Petición imposible, al Dr. Koso de las autoridades eslovacas no le interesa tal aventura.

“No solo puedes hacerlo,” le dice Weissmandl a Steiner. “Vas a ir con el Dr. Koso y lo vas a conseguir.” Steiner siente terror. El truco para lidiar con el miedo a las autoridades de cuya vida uno depende, explica el rabino, es: “Cuando lo mires, imagínatelo desnudo y sentado en el escusado. De esa manera sabrás que es un ser humano como tú. No tengas vergüenza, te va a dar lo que pides.” Esa es lección que Steiner mantiene el resto de su exitosa vida. Ocurre ‘un milagro’ y las cocinas son permitidas. Habrá otros desafíos.

“El rabino Weissmandl tiene ojos hermosamente azules,” dice Steiner, elegante figura con don de palabra. “Fuera de eso, es el típico Judío del que hace parodia el diario antisemita Der Stürmer: desaliñado con caftan sucio, peyes y barbas largas. Tuve una sensación cuando lo miré frente a frente, vi a través de sus ojos un ser humano increíble.”

“Me habla un profeta Judío,” piensa Steiner. No te preocupes, Dios nos va a ayudar. El problema, le dice el piadoso al asimilado, es que no eres ortodoxo. Pero en tiempos de guerra, se necesitan mutuamente. La inteligencia y sabiduría de Weissmandl van detrás de las cortinas, y la sofisticación de Steiner da la cara al momento de la negociación. “Comenzó a tener una influencia mágica en mí. Hice cosas atrevidas, cosas que nunca hubiera imaginado.”

Explica Siegmunt Forst, amigo del rabino, cuando Claude Lanzmann lo entrevista, “(Weissmandl) sabía que no era posible la resistencia física ni tampoco el heroísmo. No es como dicen que teníamos que habernos defendido. Esas son tonterías, existía un letargo completo, una completa pérdida de iniciativa que había capturado a todos.”

No queremos ser héroes. Queremos salvar vidas.

Fuente: Enlacejudío

 
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