Pésaj: ¿Qué significa “Daieinu” hoy?
Joshua Ratner

 

Al volver al sentido del Daieinu, de pensar profundamente acerca de lo que es suficiente, tenemos el potencial de cambiar nosotros mismos y a nuestro mundo. Que seamos bendecidos, en este Pésaj y después, para reemplazar la idolatría del consumo por un abrazo a todo lo que tenemos.

Una de mis partes favoritas del séder de Pésaj es la canción que tiene lugar después que terminamos de comer. Hay tantas grandes y divertidas canciones, desde Ejad mi iodea (NdT: ¿Quién sabe -qué simboliza el- uno?) a Jad Gadiá (NdT: Un cabrito). Tal vez mi canción favorita es Daieinu. Las palabras son bastante fáciles de cantar en hebreo y el estribillo es tan pegadizo que incluso aquellos que no saben hebreo pueden sumarse fácilmente. Pero más allá de su funcionalidad, el contenido de Daieinu (literalmente, habría sido suficiente) también conlleva una gran cantidad de sabiduría.

Daieinu consta de 15 estrofas que hacen referencia a diferentes contextos históricos que experimentaron los israelitas, de la esclavitud en Egipto a la construcción del Templo en Israel. Después de cada estrofa cantamos el estribillo, que significa que si ésa hubiese sido toda la intervención milagrosa de D’s en las vidas de los israelitas, habría sido suficiente.

Uno de los propósitos principales del séder de Pésaj es hacernos sentir como si experimentáramos personalmente el éxodo de Egipto y la redención de la esclavitud a la libertad. Esto no es menos cierto a la hora de entender la canción Daieinu. Daieinu proporciona un poderosa hashkafá contemporánea (cosmovisión) contemporánea, un llamado de atención acerca de la forma en que conducimos nuestras vidas actualmente. Vivimos en una era en la cual el capitalismo es nuestro religión de Estado (y eso es cada vez más global). El consumo no cuenta con sentido interno alguno de moderación, desde la cantidad de gaseosa que podemos beber hasta la cantidad de dinero que pueden ganar los ejecutivos de Wall Street. ¡Vivimos en un mundo en el cual está bien que las 85 personas más ricos tienen una riqueza total equivalente a la de las 3.500 millones de personas más pobres del planeta!

Daieinu nos recuerda que hay otra manera. El judaísmo ofrece una visión de la riqueza, el consumo y la suficiencia (sova) que es muy contracultural. En Pirkei Avot (Ética de nuestros Padres) 4:01, Ben Zoma enseña: “¿Quién es rico? El que se contenta con lo que tiene”. Aún más austero, el Talmud instruye: “Una persona que puede comer pan de cebada, pero come pan de trigo es culpable de transgredir la ley de bal tashjit (residuos ilegales). Rabí Papa afirma: aquel que puede beber cerveza, pero en cambio bebe vino es culpable de transgredir la ley de bal tashjit” (Talmud Babilónico, Shabat 140b). Sin duda, el judaísmo no es una religión ascética. Se nos alienta a dedicar ocasiones al exceso, a disfrutar de las partes más finas de la vida: en Shabat, festividades y otras ocasiones alegres. Pero la sabiduría del judaísmo es que si queremos experimentar placer en estas ocasiones especiales, también necesitamos momentos de moderación. Es la yuxtaposición de la moderación y la esplendidez la que crea una vida con sentido.

Más allá de la experiencia individual, también somos cada vez más conscientes de las consecuencias globales de los defender el materialismo desenfrenado por encima de una sensación de suficiencia. De la desigualdad de ingresos al cambio climático, nuestra negativa a contemplar los límites a lo que hacemos y a cuánto consumimos está causando consecuencias destructivas. Al volver al sentido del Daieinu, de pensar profundamente acerca de lo que es suficiente, tenemos el potencial de cambiar nosotros mismos y a nuestro mundo. Que seamos bendecidos, en este Pésaj y después, para reemplazar la idolatría del consumo por un abrazo a todo lo que tenemos.

 Fuente: /My Jewish Learning/AJN

 
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