Pesaj y la 'difícil libertad'

 

 


En la noche de Pesaj-Jag Jerut, no deberemos olvidar que nuestra libertad estará siempre condicionada por la libertad de los otros. Si el otro no es libre, jamás seremos realmente libres.

Jayme Fucs Bar *

Estaba sentado en el seder de Pesaj del kibutz Nachshon; era el año 1983, fue mi primer seder comunitario en Israel. Nunca había vivenciado un seder así, tan diferente del habitual que celebraba en los años que viví en Brasil. Las mesas estaban debidamente tendidas e inmaculadas, el escenario muy bien decorado y la siguiente frase era bien visible para todos: ¡Jag Jerut Sameaj! -¡Feliz fiesta de la libertad!
Esta frase me llamó la atención. La palabra libertad es parte integral de la lectura de la Hagadá, que relata la salida del pueblo hebreo de Egipto en busca de lo que bien definió Emannuel Levinas como “esa difícil libertad”.
Personalmente me defino como un judío secular humanista. Pero no es importante como uno se defina, la libertad es un Derecho Universal reservado a todos, sean religiosos, tradicionalistas, seculares, judíos y no judíos. Todos necesitamos de “esa difícil libertad”.
Muchos de nosotros no somos conscientes de que esta festividad, Pesaj-Jag Jerut, es conmemorada hace más de tres mil trescientos años. Cada generación en su tiempo celebra y reflexiona sobre esta magnífica historia de Pesaj, que en hebreo significa “saltear”, pasar de la esclavitud a la plenitud de la libertad.
Pesaj es sin duda la primera revolución social que ocurre en la humanidad, donde los esclavos se rebelaron contra sus opresores. Pesaj se convertirá en el símbolo de las luchas sociales y políticas de todos los tiempos. Se ha unido a los gritos de libertad de los oprimidos que sentirán la aflicción del hambre y de la miseria. No es casualidad que la Hagadá de Pesaj comience con estas palabras: “Este es el pan de la aflicción que nuestros ancestros comieron en Egipto, aquel que tenga hambre que venga y coma”.
Comemos cada año el “pan de la aflicción” para recordarnos no solamente que fuimos esclavos en Egipto, sino para recordarnos que todavía existen muchos seres humanos subyugados a la tiranía, al hambre y a la opresión.
La Frase Jag Jerut, la Fiesta de la Libertad, me acompaña en mis pensamientos todos estos años en que vivo en Israel, como si fuese una oración o un deseo sagrado de mantener con todas las fuerzas en mi vida “esa difícil libertad”.

“Libertad bajo condición”

Como siempre, en el pensamiento judío nada es tan simple especialmente cuando el tema es la libertad. Prueba de esto es el impresionante pasaje en que dialoga Moshé con el Creador y le realiza el pedido de: “Libera a mi pueblo”. La respuesta del Creador a Moshé es aun más interesante y compleja para nuestro entendimiento humano. El Creador le responde: “Jerut al Tnai- Libertad bajo condición”.
Esta frase, “libertad bajo condición”, es el verdadero misterio de Pesaj. Hasta el día de hoy es un gran enigma. ¿Qué quiso decir el Creador a Moshé con: “Libertad bajo condición”? ¿Qué condición seria esa para que el pueblo pueda ser realmente libre?
Es interesante que durante el cruce del Mar Rojo, mientras los egipcios se ahogaban mientras perseguían a los hebreos, el pueblo conmemora con alegría la destrucción del otro, mas el Creador regaña diciendo: “Mis criaturas se ahogan en el mar y ustedes entonan cantos”.
Como si quisiera decir que el derecho a la vida para el pueblo hebreo estaba condicionado por la vida de los otros pueblos.
Sin lugar a dudas, una enorme carga de responsabilidad va a ser dada al pueblo judío, donde su libertad siempre está condicionada por la libertad de los otros.
¿Pero qué condiciones son las que permiten garantizar una vida de libertad?
Baruch Spinoza, que fue excomulgado y obligado a abandonar su comunidad para garantizar la libertad de su pensamiento con seguridad, respondería que ser libre bajo condición es actuar de acuerdo con su naturaleza y que sólo a través de la libertad es que el hombre puede expresarse en su plenitud.
Jean Paul Sartre, conocido como representante del existencialismo, nos alertaría que los seres humanos nacen para ser libres. Pero libertad significa también responsabilidad.
El gran sabio Levinas nos diría que nuestra libertad está condicionada por la libertad del otro. Yo no soy libre si el otro no lo es.
Cuando al polémico maestro Yeshayahu Leibowitz se le preguntaba si el Mesías estaba por llegar, él respondía con plena devoción: “¡El vendrá! ¡El vendrá! ¡El vendrá!”. Más todo Mesías que venga será un falso Mesías. ¿Cómo puede Leibowitz tener tanta devoción al Mesías y al mismo tiempo negarlo? Leibowitz decía que nuestra libertad está totalmente condicionada por la libertad de los otros seres humanos, solamente cuando todos los seres humanos sean libres podrá llegar la redención o el Mesías.

¿Será que somos realmente libres?

Después de la liberación como esclavos en Egipto en la tierra de Israel, nuestra “difícil libertad” estará a prueba de muchas condiciones en nuestra historia. Seremos invadidos, dominados, esclavizados por nuevos opresores y tiranos venidos de Babilonia, Persia, Grecia, Roma. Seremos dispersados por el mundo, pasaremos persecuciones, humillaciones, inquisiciones, pogromos y la Shoá, la mayor opresión y exterminio humano de la historia de la humanidad. La palabra libertad, democracia y humanismo toma otro sentido después de la Shoá.
Rabi Yehuda Leow, el Maharal de Praga, se preguntaba: ¿cómo el pueblo judío podría celebrar su liberación de Egipto durante los tiempos en que estaba sumergido nuevamente en la oscuridad del exilio, la persecución y la opresión?
Crean, el milagro existe, y fue hecho por hombres y mujeres. La creación del Estado de Israel después de dos mil años de exilio es un milagro realizados por hombres y mujeres. Nuevos Moshé y Miriam nos liberan de un nuevo Egipto, abriendo los mares rojos de sangre, lucha y sufrimiento de un largo derrotero de exilio. Atravesamos desiertos de promesas de una Europa de igualdad, libertad y fraternidad y danzamos alrededor de becerros de oro creados por la ilusión del estalinismo.
Tendrá que pasar este pueblo por todo eso para poder llegar de nuevo a su tierra prometida y poder oír la misma pregunta hecha 3.300 años atrás: “¿Por qué esta noche es diferente a todas las otras?”. Y la respuesta es: “Porque esta noche fuimos liberados”.
Justamente en la noche de Pesaj-Jag Jerut, no deberemos olvidar que nuestra libertad estará siempre condicionada por la libertad de los otros. Si el otro no es libre, jamás seremos realmente libres.
Es por eso que cabe a cada uno de nosotros judíos o no judíos luchar por la libertad del otro.
¡Jag Jerut Sameaj!

* Máster en Historia Judía, secretario general del kibutz Nachshon, profesor en Moria Center de la Universidad Hebrea de de Jerusalén y estudiante del Rabinato en Tmura - Judaísmo Secular Humanista.
Fuentes de investigación: Pesaj Con Leibowitz y Levinas, de Paulo Blank; Pesaj, Tiempo de nuestra libertad, Henrique Rattner, en Revista Espacio Académico; y Pesaj, La Conciencia de la Libertad, de Yosef Y. Jacobson.

 

Fuente: NuevaSion

 
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