¿Qué significa convertirse al judaísmo?

 

 

Las festividades son oportunidades que ofrece el calendario hebreo para reflexionar y analizar diferentes aspectos de la vida y la identidad judía. Es precisamente en ese sentido que el autor de esta columna aborda Shavuot, para vincular el momento en que la Torá fue dada con otras cuestiones próximas, como conversión y judaísmo, vigentes en la historia de Rut, muy presente en la festividad, y el rol de la identidad en la ceremonia de Bar Mitzvá.

 Fernando Shocron *
En Shavuot es costumbre leer el libro de Meguilat Rut, que cuenta la historia de Rut, la moabita que decidió convertirse al judaísmo. Todos hemos escuchado alguna vez ese versículo exultante en el que Rut proclama incondicionalidad a su suegra. Luego de que Naomi instara a Rut a seguir su camino, ya que ningún compromiso las ataba – pues su esposo, hijo de Naomi, había fallecido –, Rut le responde: “¡No me pidas que te deje y me separe de ti! Iré a donde tú vayas y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios” (Meguilat Rut 1:16).
Solemos decir que este es el primer registro de una conversión al judaísmo. El luaj hashaná (calendario judío) nos brinda en esta fecha la oportunidad para analizar los dos términos en cuestión: conversión y judaísmo.
Conversión
Según definición de diccionario, “convertir o convertirse es hacer que una persona o una cosa se transforme en algo distinto de lo que era en primer lugar”. El concepto se utiliza en el ámbito de la religión para nombrar a la práctica que consiste en que una persona adopte como propias las creencias y los rituales de la comunidad de creyentes a la que se suma. “La conversión supone un rito de iniciación o de paso a través del cual el converso es reconocido pública y oficialmente como nuevo miembro del grupo.”
Observamos entonces tres elementos que se aglutinan alrededor de la conversión vinculada con lo religioso: ocurre una transformación en las creencias de la persona, existe un rito de iniciación, y hay un reconocimiento público y oficial que valida esa conversión.
Judaísmo
Aquí la discusión es de tal magnitud que no podremos lograr una definición tan clara. Para muchos el judaísmo es una religión. Para otros tantos, se trata de una cultura, una nación, un pueblo... Algunos dirán que el judaísmo se determina por el nacimiento de vientre materno, mientras que otros, siguiendo el razonamiento de A. B. Yehoshua, consideran que judío es todo aquel que elige serlo.
Personalmente, entiendo que no existe un solo judaísmo. Existen judíos que eligen cómo vivir su judaísmo. Las maneras de pensar y expresar lo judío no son unívocas, varían de persona en persona. A su vez, los judíos se agrupan con otros judíos con los que comparten una visión similar: tendemos a lo colectivo.
Desde Habonim Dror, creemos en el judaísmo como cultura. Una cultura con un bagaje muy rico que ha acumulado en el devenir de su historia. Una cultura atravesada por la búsqueda constante de justicia social y la preocupación por el desfavorecido, por la idea de kehilá -comunidad-, y por el idioma hebreo como idioma nacional. Una cultura de la cual formamos parte activa. Una cultura que creamos y recreamos en cada apropiación que realizamos: en cada peulá, en cada seminario, en cada majané, en cada shnat hajshará, en cada aliá. Una cultura que está indefectiblemente unida al Estado de Israel.
Conversión al judaísmo
Retomando el tema anterior, podemos pensar entonces en una conversión al judaísmo entendida desde esta óptica. Hay similitudes que tienen los elementos de la conversión señalados anteriormente con los de la ceremonia de Bar Mitzvá. ¿No hay acaso en el bar-mitzvá una transformación en las creencias de la persona, que elige ahora voluntariamente ser parte del pueblo judío? ¿No hay acaso una ceremonia que inicia al bar-mitzvá en el judaísmo, realizada frente a un público que comparte su declaración de pertenencia y la convalida?
Entonces, si entendemos que judío es aquel que elige serlo: ¿cuándo se es judío? ¿Cuando se nace o recién cuando se transita la experiencia de Bar Mitzvá? El recién nacido no está eligiendo ser parte del pueblo judío. Son sus padres quienes simbólicamente con la ceremonia del Brit Milá o del Simjat Bat, expresan su deseo de incluirlo en esta cultura. Pero la apropiación final (si es que existe) se produce por primera vez en el Bar Mitzvá.
La única diferencia entre un converso y un judío nacido de familia judía sería que éste último fue introducido en la cultura judía antes de poder expresar si era esa su voluntad. Pero ambos en sus respectivas ceremonias de iniciación por voluntad propia toman la elección de unirse al pueblo judío.

En la religión, estas ceremonias tienen una estructura diferente. Pero, si convertirse al judaísmo consiste en elegir asumirse como parte del colectivo judío y el Bar Mitzvá también, ¿por qué habríamos de diferenciar dos ritos? En definitiva, el proceso que atraviesa una persona que desea ser judía y un bar-mitzvá que desea construir su propio judaísmo, es el mismo. Por eso, entiendo que convertirse al judaísmo es, ni más ni menos, que hacer y ser Bar Mitzvá.

* Rosh jinuj artzí de Habonim Dror Argentina.

 


Fuente: Nuevasión

 
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