Columna de Mónica Minzer

 

Afilar el Hacha

En cierta ocasión, un joven llegó a un campo de leñadores con el propósito de obtener trabajo. Habló con el responsable y éste, al ver el aspecto y la fortaleza de aquel joven, lo aceptó sin pensárselo y le dijo que podía empezar al días siguiente.

Durante su primer día en la montaña trabajó duramente y cortó muchos árboles.
El segundo día trabajó tanto como el primero, pero su producción fue escasamente la mitad del primer día.
El tercer día se propuso mejorar su producción. Desde el primer momento golpeaba el hacha con toda su furia contra los árboles. Aun así, los resultados fueron nulos.

Cuando el leñador jefe se dio cuenta del escaso rendimiento del joven leñador, le preguntó:
-¿Cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha?
El joven respondió:
-Realmente, no he tenido tiempo... He estado demasiado ocupado cortando árboles...

Cuando nos centramos en nuestros objetivos finales y queremos cumplir con ellos a toda costa sin preocuparnos por los medios que usamos para conseguirlos puede ocurrir que con el paso del tiempo lo que nos sirvió para un tema no nos sirva para otro... por lo tanto siempre procura parar mirar donde estás y con qué herramientas cuentas antes de seguir... si "afilas" tu hacha puede que sea más facil continuar derribando árboles!!!!

 

Shabat shalom

Mónica

 

 

Queridos amigos, esta semana quiero compartir con ustedes un cuento sobre lo que tenemos...de lo que somos dueños....y lo que realmente deberíamos atesorar!!!

 

shabat shalom

con el cariño de siempre

Mónica Minzer

 

LA MALETA DEL HOMBRE MUERTO...

Un hombre murió repentinamente... Al darse cuenta que había fallecido; Vio que se acercaba Dios, y que llevaba consigo una maleta !!

-Dios le dijo: Hijo es hora de irnos.-El hombre asombrado contesto: Tan pronto !?... Pero si aun tenía muchos planes !!

-Lo siento, pero es el momento de tu partida.

-Que traes en esa maleta? Pregunto el hombre.-Tus pertenencias, le respondió Dios.

-Mis pertenencias!?... Traes todas mis cosas; mi ropa y mi dinero?-Dios le respondió: Eso nunca te perteneció, eran de la vida.

-Traes mis recuerdos?-Esos nunca te pertenecieron, eran del tiempo.

-Traes mis talentos?-Esos tampoco te pertenecieron, eran de las circunstancias.

-Traes a mis familiares y amigos?-Lo siento, ellos nunca te pertenecieron, eran del camino.

-Traes a mi mujer y a mis hijos?-Ellos nunca te pertenecieron, eran de tu corazón.

-Entonces traes mi cuerpo?-No, jamás te perteneció, era de la tierra.

Pero, si traes mi alma?-No, tampoco fue tuya, era mía.

Entonces; el hombre lleno de miedo le arrebatoa Dios la maleta, y al abrirla, se dio cuenta que estaba vacía !! Con lagrimas de tristeza brotando de sus ojos el hombre dijo:

-O sea que, nunca tuve nada !?

-Así es, “nunca tuviste nada y lo tuviste todo a la vez, ya que: Cada uno de los momentos que viviste fueron únicamente tuyos y solo tuyos... La vida está hecha de momentos, y jamás uno fue idéntico al otro.



Mientras estés con vida disfrútala plenamente en su totalidad, ya que nada de lo que crees que te pertenece es para siempre.

Vive el ahora y valora la vida. No te olvides SER FELIZ, es lo único que realmente vale la pena.

Las cosas materiales y todo lo demás por lo que luchaste se quedan aquí y no te podrás llevar nada, solo te llevaras los buenos momentos que pasaste en compañía de otros a lo largo de todas las etapas de tu vida.

Valora a quienes te estiman, ama a tus familiares y amigos.... Y hasta tus enemigos si es posible, ya que la vida es muy corta para desperdiciarla en odios y rencores.

No pierdas el tiempo con nada, ayuda a tus hermanos más necesitados y siempre haz la voluntad de D's...

 

Shabat shalom

Mónica

 

 

Queridos amigos, esta semana quiero compartir con ustedes un cuento que nos habla sobre cómo podemos transformar el dolor en algo positivo, tanto para nosotros como para los demás.

Shabat shalom

con el cariño de siempre

Mónica Minzer

Cura para …La tristeza


Hay un viejo cuento que nos habla de una mujer, cuyo único hijo había muerto. En su dolor, fue a consultar a un hombre sabio, a quien preguntó:

-¿Qué oraciones, o qué encantamiento mágico tiene usted para traer a mi hijo de nuevo a la vida y quitar así mi tristeza?

El sabio, en vez de despedirla o razonar con ella, le dijo:

-Tráigame una semilla de mostaza de una casa donde nunca hayan conocido la tristeza. Nosotros la utilizaremos para expulsar la tristeza de su vida.

La mujer partió de inmediato en busca de aquella semilla mágica.

Se dirigió primero a una hermosa mansión, en un barrio residencial; tocó la puerta, y dijo:

-Estoy buscando un lugar donde nunca hayan conocido la tristeza, ¿es aquí por ventura? Esto es una cosa muy importante para mí.

Le respondieron:

-¡Qué pena, usted vino al lugar equivocado! Y comenzaron a relatarle todas las tragedias familiares que recientemente les habían ocurrido.

La mujer se dijo a sí misma:

-¿Quién mejor que yo con toda mi desgracia para ayudar a estas pobres y desafortunadas personas? Y se quedó para consolarlos.

Partió luego hacia otros lugares, en búsqueda de una casa donde nunca hubiera acontecido tristeza alguna. Pero, donde ella iba, ya fuesen palacios o chozas, siempre encontraba algún caso de tristeza o dolor.

Finalmente... quedó tan ocupada y contenta en consolar el dolor ajeno, que se olvidó de la búsqueda de la semilla mágica, sin darse cuenta que el hecho de consolar a otros, había expulsado la tristeza de su corazón y de su vida.

No se trata de dejar de vivir la pena. Por el contrario, es muy necesario vivirla, reconocerla, acompañarla y luego dejarla ir o al menos transformarla...

Si por sólo un instante pudiéramos salirnos de nuestra tristeza y mirar a nuestro alrededor podríamos respirar profundamente y hacer que ella sea un catalizador, un motor para darnos la fuerza necesaria para avanzar y dar un hombro de apoyo a quien sufre tanto, más o menos que nosotros...y como decía el cuento de la semana pasada....recuerda que esto también pasará.!!!!

 

Shabat shalom

Mónica

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Queridos amigos, esta semana quiero compartir con ustedes un cuento que nos habla sobre el enojo, la rabia, la ira.... y cómo funciona nuestro cuerpo cuando la experimentamos...

 

shabat shalom

con el cariño de siempre

Mónica Minzer

 

¿Por qué la gente se grita cuando están enojados?

Cuenta una historia tibetana, que un día un viejo sabio preguntó a sus seguidores lo siguiente: 

¿Por qué la gente se grita cuando están enojados?

Los HOMBRES pensaron unos momentos:... 

-Porque perdemos la calma –dijo uno– por eso gritamos.

-Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado?–Preguntó el sabio– ¿No es posible hablarle en voz baja?¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?

Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía al sabio. 

Finalmente él explicó:

-Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia. 

Luego el sabio preguntó:

¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?
Ellos no se gritan, sino que se hablan suavemente.
¿Por qué? Sus corazones están muy cerca.
La distancia entre ellos es muy pequeña. 

El Sabio continuó –Cuando se enamoran más aún, ¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aún más cerca en su amor. 

Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuan cerca están dos personas cuando se aman. 

PROPUESTA: Intentemos lo siguiente...Cuando discutas no dejes que tu corazón se aleje de los demás...,no digas palabras que te distancien más.....

Ojalá que nunca llegue el día en que la distancia sea tanta que no encontrarás más el camino de regreso.

 

Shabat shalom

Mónica

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EL ANILLO DEL REY

 

Queridos amigos, esta semana quisiera compartir con ustedes un cuento que habla sobre còmo enfrentar diferentes momentos..... tangto los buenos como los malos.

Shabat shalom

con el cariño de siempre



Hubo una vez un rey que le dijo a los sabios de la corte:

- Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total, les parecía una tarea casi imposible... Buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.

El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio.Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje- el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas-le dijo- mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino.Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían.Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía "ESTO TAMBIÉN PASARÁ". Mientras leía "esto también pasará" sintió que se cernía sobre él un gran silencio.Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido.Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes...y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:

-Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

-¿Qué quieres decir? -preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

-Escucha -dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas;también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado;también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: "Esto también pasará", y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado. Entonces el anciano le dijo:

-Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes.

Así es nada por malo o bueno que sea es permanente!!! si es malo, resiste, enfrenta, aprende y luego aplica..... si es bueno, disfruta, goza, atesora y vive!!!!

Shabat shalom

Mónica

 

 

 

Queridos amigos, después de tanto tiempo recopilando cuentos y reflexiones he perdido la cuenta de todos los que he publicado, así que si el cuento de esta semana ya lo publiqué quiere decir que no es casual que lo republiquemos ahora. Esta fábula nos invita a tomar en consideración los problemas de los demás de manera profunda ya que nunca sabemos cuándo podremos nosotros resultar afectados.... recuerden el efecto mariposa....

Shabat shalom

Con mucho cariño

Mónica Minzer

LA FÁBULA DE LA RATONERA



Un ratón mirando por un agujero de la pared ve al granjero y a su mujer abriendo un paquete. Rápidamente pensó:

.- ¿Qué tipo de comida podrá haber allí?

Quedó aterrorizado, cuando descubrió que era una ratonera.

Fue al patio de la casa a advertir a todos:

- ¡Hay una ratonera en la casa,… una ratoneraaa!

La gallina que estaba buscando sus lombrices en la tierra, cacareó y le dijo:

.- Discúlpeme Sr. Ratón; entiendo que sea un gran problema para usted, pero a mí no me perjudica en nada, ni me molesta!

El ratón llegó hasta el cordero y le dijo:

.- ¡Hay una ratonera en la casa!

.-¡Discúlpeme, Sr. Ratón, pero no veo nada que pueda hacer, a no ser orar. ¡Quédese tranquilo, usted está en mis oraciones!

El ratón se fue hasta donde estaba la vaca, y ella le dijo:

.- ¿Qué me dice Sr. Ratón, una ratonera? ¿Estoy en peligro por casualidad? Creo que no.

raton-roedor

Entonces el ratón se volvió a la casa, cabizbajo y abatido, para encarar solo la ratonera del granjero.

Aquella misma noche se escuchó un ruido, como el de una ratonera agarrando a su victima.

La mujer del granjero corrió a ver qué había en la ratonera. Pero, en la oscuridad, no vió que la trampa había agarrado la cola de una víbora venenosa. La víbora la mordió.

El granjero la llevó corriendo al hospital. La mujer volvió con fiebre.

Todo el mundo sabe que para alimentar a alguien que tiene fiebre, nada mejor que un buen caldo de gallina.

El hombre entonces tomó un cuchillo y fue a buscar el principal ingrediente: la gallina.

Como la enfermedad de la mujer continuaba, amigos y vecinos vinieron a verla. Para alimentarlos, hubo que matar al cordero. Pero la mujer no resistió, y acabó falleciendo.

Muchas personas vinieron al funeral. El pobre hombre, muy triste y agradecido por la solidaridad, resolvió matar a la vaca para darle de comer a todos....

¿Se dieron cuenta quién se salvó?


La próxima vez que oigas decir que alguien está delante de un problema, recuerda que cuando hay una ratonera en la casa… ¡toda la granja corre peligro!

Shabat shalom

Mónica Minzer



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Queridos amigos, esta semana quiero compartir con ustedes un cuento que nos invita a reflexionar sobre qué cosas son las importantes y en las que realmente vale la pena poner atención...porque el resto, se querdará en la tierra el día que ya no estemos...

Shabat shalom
con el cariño de siempre

Mónica Minzer

LOS CUATRO NOVIOS

Había una vez una joven que tenía cuatro novios. Al cuarto lo amaba muchísimo: le regalaba elegantes trajes, le servía deliciosas comidas. Al tercero también lo amaba mucho. Iban de paseo a los mejores lugares, pero temía que algún día la abandonara. El segundo era su confidente.

Confiaba en él. La ayudaba a salir de las dificultades. El primer novio era muy leal. Hacía grandes esfuerzos por ayudarla. Ella apenas le hacía caso, a pesar de que él la amaba profundamente. Un día cayó enferma. Le quedaba poco tiempo. Pensó en su vida de lujos y que al morir estaría sola. Entonces dijo al cuarto:
“Te he amado mucho y cuidado grandemente. Estoy muriendo. ¿Te irías conmigo?”. “¡Ni soñarlo!”-y se alejó rápidamente. Ella sintió un cuchillo en su corazón. Preguntó al tercero: “Te he amado toda mi vida. Estoy muriendo. ¿Te irías conmigo?” “¡No! La vida es demasiado buena. Cuando mueras, me iré con otra”. Ella quedó devastada. Al segundo le dijo: “Siempre me has apoyado. Cuando muera, ¿me acompañarás?” “Lo lamento. Tan sólo hasta la tumba.” Fue como si le cayera un rayo. Entonces oyó una voz que le decía: “Yo iré contigo. Te seguiré donde vayas.” Vio que era su primer novio, bien delgado porque sufría de malnutrición y descuido.

Sorprendida, le contestó: “¡Debí haberte cuidado mucho mejor cuando podía!” Y es que todos tenemos cuatro novios, o cuatro novias, según sea el caso. El cuarto es tu cuerpo. Por más que lo cuides, te dejará cuando mueras.

El tercero son tus bienes. Al morir pasarán a otros.
El segundo son la familia y los amigos. Por mucho que les hayas dado, te acompañarán solamente hasta la tumba.
El primero, el alma. Siempre maltrecha por tu perseguir riquezas, poder y placeres. Es lo único que tendrás donde vayas. Cultívala, fortalécela, dale cariño. Será la única que te seguirá hasta el olam ha va.

Shabat shalom
Mónica Minzer

 

 

 

 

 

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