Entrevista al Rabino Progresista Rubén Sternschein

David Abodovsky, Director de Anajnu

El Rabino Rubén Sternschein, quien estuvo de visita en Chile, posee un vasto currículo: es Rabino de la Congregación Israelita Paulista (CIP) desde enero del 2008, Licenciado en Educación y Máster en Filosofía Judía de la Universidad Hebrea de Jerusalem. Fue ordenado rabino en el Hebrew  Union College, donde también obtuvo su título de Máster en Ciencias Judías. El rabino Sternschein fundó y dirigió la Comunidad Judía Liberal en Barcelona, y fue seleccionado como representante judío al grupo interreligioso de la UNESCO.

Rabino, sabemos que la Congregación Israelita Paulista, de la cual usted es Rabino, es la sinagoga más importante de Sao Paulo, Nos gustaría saber un poco más sobre ella previo a adentrarnos en  las temáticas sobre el Movimiento Progresista, sus lineamientos y visión del judaísmo.

La Congregación Israelita de Sao Paulo es una de las más grandes y de las más antiguas.  ‐También es una de las más grandes de Latinoamérica. Fue fundada en 1936, por un Directorio  que trajo un rabino alemán, que se llamaba Fritz Pincus. Él tenía la formación de los rabinos  alemanes de la época.  Vino con otras tres personas, también rabinos, formados con el mismo  perfil, muy parecidos. Pincus vino para Sao Paulo, otro fue a Río de Janeiro, uno a Buenos Aires y  otro a Montevideo,  La Congregación Israelita de Sao Paulo ya cuenta con casi 2.000 familias asociadas. Tenemos también un grupo de personas que frecuentan la comunidad, pero no son socios, que son más o menos la misma cantidad que los asociados. Ellos sin ser socios se sienten referenciados por la comunidad y con ella harán sus Bar Mitzva, a través de esa comunidad enterraran  a sus familiares, o consultarán con los rabinos de esa comunidad. Por eso yo encuentro siempre importante mencionar a los dos grupos, los asociados, que son los miembros formales, y los frecuentadores, que tienen influencia en la comunidad.
 

¿Cuál fue el motivo de su visita a Chile?

‐Fui invitado por el rabino de la Comunidad Ruaj Amí, miembro del World Union for Progressive Judaism,(WUPJ), para hacer un intercambio. La idea era que viniera, para conocer la comunidad, para dar una prédica en Shabat y compartir un tribunal rabínico.

Ahora, yendo a temas más relacionados con el judaísmo reformista, el movimiento progresista considera la opción personal en la observancia: la persona decide si comer o no comer kosher, si  usar o no kipá, si asistir a la sinagoga, si creer o no, si respetar o no respetar Shabat. ¿Cuáles son  los límites, a su juicio, de la opción personal?

‐Es una excelente pregunta. Primero quisiera dar una respuesta  más política, institucional y  después podemos profundizar. Desde el punto de vista del reglamento, esa frase “El judaísmo  liberal promueve la decisión individual, personal”, es verdad, pero desde el punto de vista  reglamentario no es la última versión de la ideología liberal. Esa era la versión original, pero  después hubo congresos doctrinarios que cambiaron las reglas.

La Central Conference of American Rabbis, CCAR, es el órgano que agrupa a todos los rabinos progresistas americanos y canadienses. Existe MARAM, que es la asociación de todos los rabinos liberales de Israel, y así sucesivamente, hay uno de Europa y está por fundarse uno en Latinoamérica. Históricamente esas instituciones lo que hacían era discutir asuntos pero cada rabino era el maestro de su comunidad y podía decidir cómo quisiera así como cada individuo dentro de su comunidad también. Eso cambió porque se acordó que las instituciones rabínicas deciden los límites y las líneas ideológicas, que se respeta a las minorías, pero que la decisión de la mayoría es una  determinante.  Ahora se toman decisiones y no solamente se discute para que, posteriormente,  cada rabino decida sólo.

¿Cómo se fiscaliza y se hacen cumplir esas normas?

Hubo otro momento histórico en que se decidió que no solamente la asamblea rabínica decide, sino que existen algunos parámetros. Por ejemplo, MARAM, que es el grupo de los rabinos liberales de Israel, decidió que no es posible hacer casamientos mixtos, que ese es uno de esos
límites. Si un rabino liberal israelí hace un casamiento mixto, la asamblea rabínica lo puede
expulsar, lo mismo con la cuestión de la patrilinealidad y matrilinealidad, tan en boga hoy en día.

 

Esa fue, tal como usted mismo la califica, la respuesta reglamentaria. ¿Cuál es la cuestión profunda, sobre el tema de las opciones personales? ¿Cuál es su opinión?

 Yo creo que lo que ocurre acá es un gran desafío, porque  existe una tensión paradoxal.  Por un lado nosotros necesitamos tener un pueblo donde las personas se identifiquen unas con  otras y puedan unirse bajo un mismo techo histórico, tradicional y moderno, y al mismo tiempo no queremos que esa voluntad de pueblo acabe con algo tan imprescindible y existencial como el  individuo. Entonces el gran desafío es cómo conciliar las dos cosas. Ese desafío existe en el  judaísmo en muchos aspectos. Por ejemplo en la Tefilá, la oración, que tiene momentos  comunitarios con estándares, con horarios y modos establecidos, y hay momentos de silencio para que el individuo espontáneamente tenga su oración particular, que es imprescindible, hace dos mil años que nuestros sabios dijeron eso en el Talmud. El movimiento liberal tuvo la osadía, y muy brillante, de no solamente presentar eso en el aspecto de la oración, sino en el resto del judaísmo: el individuo tiene que poder profundizar y elegir sus propios caminos, primero para no terminar con el individuo y segundo porque de todos modos el individuo lo hace. No reconocer eso es absurdo.

¿Entonces?

Entonces  el Movimiento Liberal dice: Como el individuo de todos modos lo hace, es absurdo decir esto es lo que se puede hacer y esto lo que no, entonces vamos a enfrentar la realidad como es. Y el Movimiento Liberal lo que hizo fue determinar que  el individuo decide, es verdad, pero para que la decisión sea una decisión  judaica liberal, hay un proceso. No es que cualquier cosa que yo decida está bien, que cualquier decisión que tome es judaica, no es así. La pregunta es cómo hacer que la decisión sea una decisión judaica liberal, porque no cualquier decisión de un judío es una decisión judaica.

La decisión judaica liberal consiste en el procedimiento, y cuál es el procedimiento: tomar en cuenta las fuentes judías de forma responsable y seria. O sea, yo individuo tengo que decidir cuál es mi postura frente a la homosexualidad. O cuál es mi postura respecto de la kashrut. O respecto de una política determinada de Israel, porque no es solamente fiesta, kashrut y Shabat. Entonces, ¿qué tengo que hacer yo  como judío liberal?, tengo que consultar las fuentes actuales.

¿Cuál es la posición judaica-liberal sobre la homosexualidad?

 Vamos  al ejemplo homosexual.  Lo que yo tengo que hacer es consultar las fuentes judaicas primero, la Torá, el Talmud, la Mishná, la Guemará, el Midrash, la Halajá, la Cábala. Y en el número de fuentes que acabo de decir ya está la diferencia entre el judaísmo liberal y los otros, porque los otros van a decir que las fuentes que hay que consultar son las fuentes halájicas, esto desde los
conservadores  hacia la derecha, ellos dicen: Las fuentes que no son halájicas no determinan nada, son un cuento, son folclor, son divertidas, es lindo, pero no interesa para la decisión. Y el ortodoxo va a decir que inclusive no cualquier fuente halájica sirve, solamente algunas de ellas. Esa es básicamente la diferencia,   el liberal  dice que todas las fuentes son importantes, no solamente las halájicas, La Halajá es la ley, la práctica, pero los otros son el resto, son la filosofía, la poesía, la ética, la teología. No existe una ley judía sin todo eso, entonces hay que mirar todo eso para entender qué dice el judaísmo por ejemplo sobre la homosexualidad. Y la gran diferencia entre el movimiento liberal y los demás, es que hay que consultar también las fuentes  de conocimiento no judaicas cuando se trata de asuntos que tratan la vida. Porque, volviendo al ejemplo de la homosexualidad, nosotros necesitamos entender qué es la homosexualidad, y las fuentes tradicionales judías lo tratan muy poco. La medicina sabe más, la sicología también. En el judaísmo el tema de la homosexualidad debe apoyarse, tal como  en otros temas, en si la persona tiene libertad para decidir sobre eso o no.

¿Por qué eso es importante?

La primera pregunta que hay que dilucidar es si la persona elige o no, Porque si no elige, no es punible. Según las mitzvot, la punición y la recompensa se basen en el concepto de libertad. Si la persona puede elegir, entonces la persona tiene el mérito de la decisión que toma; si no puede hacerlo, entonces no tiene mérito ni por bien ni por mal. La mayoría  de los testimonios dicen que la homosexualidad no es elegible, está ahí, más o menos reconocible. La persona se reconoce a sí misma, es algo que simplemente está. Entonces si es así, ahí no entra más el asunto de las mitzvot y hay que incluir a ese ser humano. Ese es un ejemplo. Una vez que entendemos que la homosexualidad no es elegible entonces tenemos que buscar entre las fuentes judías que hablan de características y naturalezas humanas no elegibles. Y hablan mucho. Terminando con esto, si una persona hace ese proceso, busca las fuentes de la ciencia y las judías, y después de eso toma su decisión, para nosotros es una decisión  judaica. Ahí es donde nosotros confiamos en las personas, en el individuo.

Para continuar con los temas conflictivos, ¿Cuál es la posición del movimiento Liberal sobre los matrimonios mixtos?

-El matrimonio mixto ha sido un tema desde que existe el judaísmo. La verdad es que la pregunta sobre el matrimonio mixto es una pregunta más amplia, sobre qué es el matrimonio en general, en qué consiste. Y qué puede decir el judaísmo sobre lo que es el matrimonio. En mi opinión es una oportunidad de compartir esencialmente y existencialmente, varias partes del individuo. Hay matrimonios que deciden compartir más y otros que comparten menos. En la medida en que el judaísmo es algo fundamental para el individuo y el matrimonio también es algo fundamental, es imprescindible que esas dos cosas dialoguen. Si para mí jugar al fútbol no es relevante, es un detalle, y mi esposa detesta que juegue al fútbol, bueno, puedo casarme. Si a mí me gusta, pero no es esencial, puedo renunciar. Ahora si para mí la pintura es mi vida, es mi pasión, y conozco una mujer que me gusta en muchas cosas, pero la pintura para ella es algo  detestable, le molesta la pintura, voy a tener una dificultad, porque no es algo marginal para mí, es algo esencial. Entonces la gran pregunta del matrimonio y del judaísmo, es cuál es la importancia del  judaísmo en el individuo tal y cual es para él la importancia del matrimonio. Si los dos son asuntos fundamentales, entonces es importante encontrar un puente de comunicación  verdadero, a partir de ahí.

Es todo un tema, sobre todo porque cada vez hay más matrimonios mixtos.
 
-Claro y ahí es donde viene la cuestión de que si yo quiero a mi esposa, y quiero el judaísmo, y está dispuesta a compartir algo que es esencial mío, entonces vamos a buscar los puentes y las formas para compartir eso. Existen tantos modelos como parejas, las que terminan convirtiéndose, los que celebran en conjunto algunas fiestas, los matrimonios que se sientan a discutir algunos aspectos tales como la escuela, los hijos, la comida, las fiestas, y muchos otros.

¿Qué significa para Ud. “Espiritualidad judía”? ¿Existe?, o  ¿la espiritualidad es una sola, independientemente  de la religión que se profese?  Y,  si existe la espiritualidad judía, ¿cuáles son las características de ésta?

-Primero vamos a ver qué es la espiritualidad y después si existe una espiritualidad judía. Yo creo que el ser humano, fuera de las cuestiones materiales, básicamente está definido por cuatro dimensiones. La dimensión física y material, la intelectual, la emocional y la espiritual, que están diferenciadas. Cuando nosotros estamos haciendo un trabajo intelectual, estudiando lógica o matemática, leyendo un artículo, ahí usamos la razón,  es la dimensión intelectual. Cuando trabajamos la emoción es cuando estamos hablando de la alegría, la tristeza, la felicidad, el llanto, el amor, el odio, la envidia, el enojo. Y existe una tercera dimensión de la parte no material, y del ser humano. Lo espiritual se vincula más a la trascendencia, a lo que lleva a la persona más allá del más acá. Esas experiencias que parece que nos sobrecogen, que nos elevan. Freud decía que un amigo suyo definía la espiritualidad como sentirse en un océano, en un mar, en la humanidad. Esa sensación que se tiene cuando se está frente a un paisaje, cuando se está frente a un amanecer o atardecer, la espiritualidad es parte de eso.

Entonces, ¿qué sería la espiritualidad judaica?

Yo creo que el judaísmo es una forma de ser humano. Así como tiene referentes culturales, existe ética judaica y filosofía judaica, la espiritualidad judaica serían referentes judaicos a esa dimensión trascendental, herramientas judaicas, lenguaje judaico, prácticas judaicas, textos, música, mantras, o sea referentes judaicos para trabajar, expresar, desarrollar, para sentir la espiritualidad.

Continuando con el tema de la espiritualidad, ¿Por qué los judíos estamos tan centrados en lo racional más que en lo espiritual, y  en la fe?

-La fe es un asunto aparte. El judaísmo de siempre nunca se centró en la fe. Básicamente porque la teología siempre ha sido condenada a ser una ciencia especulativa. “¿Qué es D-s?” es una pregunta especulativa, condenada a no ser resuelta nunca y a no tener un vínculo directo necesariamente con el mundo. Qué es D-s para mí, eso es diferente. Mordejai Kaplan decía que hay que observar cómo es el Dios de una persona y vas a saber cómo es la persona. Incluso si la persona no cree también eso dice mucho sobre la persona. Lo que decimos de D-s, bueno o malo, lo que aceptamos o criticamos de D-s, dice algo de nosotros. Por eso es que la fe nunca fue lo esencial, sino la acción. Ahora, cuando un rabino liberal, uno conservador o uno ortodoxo hablan de acción, hablan de cosas distintas. Para el ortodoxo la acción es comer la jalá, para un rabino liberal es por ejemplo si se construye una sucá, qué es lo de esa acción que me hizo más sustentable, como eso me hace una persona más equilibrada entre lo que hago, lo que pienso y lo que siento, esa es la acción.

Sabemos que usted tiene una vasta participación en las relaciones interreligiosas. Da la impresión de que muchas de las relaciones interreligiosas son solo  un discurso políticamente correcto para mantener una, a veces, pseudo amistad pero que son poco conducentes, ¿Cuál debiera ser la finalidad de las relaciones interreligiosas?

-Es una maravillosa pregunta, porque no sabes cuánto he discutido sobre este punto. Voy a citar mi propia historia con esto. Cuando yo fui rabino en Cataluña, la UNESCO decidió cubrir ese espacio llamado espacio interreligioso, porque no había instancias creadas. Y yo tuve el privilegio de ser invitado a formar parte. Fue un trabajo exhaustivo para formar el grupo, para ver quienes lo podían integrar. Entonces las preguntas ahí son también políticas, y la pregunta social es qué se quiere lograr con eso. ¿Se quiere tan solo una buena foto, o crear una red? Entonces la iniciativa de la UNESCO fue mayor, porque lo primero que quiso fue traer a todos. Por ejemplo nos encontramos con el desafío de traer a los budistas, porque en Cataluña en ese momento había una discusión muy fuerte entre los budistas tibetanos y los catalanes. Y ahí lo que hicimos fueron materiales didácticos, algunos manifiestos políticos y demás. Qué pienso yo de esto, que un encuentro interreligioso solo tiene sentido y vale la pena, en la medida  que tiene objetivos sociales, culturales, educativos, filosóficos y éticos verdaderos.

Finalmente, quisiéramos pedirle una reflexión personal, un mensaje, para los lectores de Anajnu.

Una de las cosas fascinantes que tiene el judaísmo es mostrar que hay algo más, que las cosas no son solamente lo que parecen; el judaísmo ayuda a ver ese más. Hay que darse el tiempo, para darse cuenta que en todo hay algo más de lo aparente, en cada persona, en cada relación, en cada institución, en cada libro que leemos. Debemos  sobrepasar la moda, tan habitual en nuestros tiempos,  del zapping, de whatsapp y Twitter, y atrevernos, con esa herramienta que se llama judaísmo, a ver ese “más” que hay en todo.

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