Tradición: ¿cambio o continuidad? Respuesta al judaísmo Ortodoxo
(Primera parte)

Diego Edelberg

Hay un error muy común entre los judíos de creer que el judaísmo no ha cambiado nada en los últimos 3000 años de historia y que recién en el siglo XIX con la emancipación, el pensamiento racional moderno y la aparición del judaísmo Reformista, luego el Ortodoxo y finalmente el Conservador el judaísmo cambió por primera vez en forma radical. Es una equivocación pensar que desde el inicio de la historia hasta el siglo XIX todos los judíos hacíamos y creíamos exactamente lo mismo. Si bien es cierto que la modernidad representa un mundo totalmente opuesto al medieval, resulta increíble que algunos piensen que durante toda la antigüedad, la edad media y la modernidad temprana (entre 1492 y 1750) el judaísmo no sufrió ningún cambio y siempre ha sido exactamente igual sin ningún tipo de modificación. Creer que hasta el siglo XIX todos los judíos hacíamos lo mismo y de pronto por culpa del Reformismo todo comenzó a desintegrarse puede erróneamente convencernos que el enemigo principal del judaísmo es el mundo moderno y sus ideales de los cuales el judaísmo inevitablemente forma parte. Es muy fácil y tentador culpar a la ciencia, la emancipación, la secularización, las filosofías modernas, internet, la televisión, la ostentación del cuerpo y la relativización de valores y tradiciones -haciendo que todas las narrativas o textos sean válidos según las perspectivas individuales- como enemigos y causantes del eclipse del judaísmo en la modernidad. Es más cómodo señalar con el dedo algo que está afuera como responsable de lo que nos sucede dentro. Pero la realidad es que sería mucho más honesto culpar al propio judaísmo si es que este no logra responder a las inquietudes de la modernidad y los desafíos que esta presenta.

Como algunos están convencidos que el cambio en la tradición judía es un fenómeno moderno, escucho a menudo que “los judíos Ortodoxos son los únicos que han mantenido la tradición exactamente igual desde Moisés hasta el día de hoy y por eso seguimos existiendo como grupo”. Antes de continuar debo decirles que este es el gran mito de algunos judíos Ortodoxos e incluso lo que creen alguno no-Ortodoxos también. Como consecuencia de creer este mito que “el judaísmo Ortodoxo es exactamente igual al judaísmo de Moisés”, se desprende la idea que hay ciertos judíos que practican el “Verdadero Judaísmo” o son los “Judíos Genuinos” mientras otros tienen una versión distorsionada cambiando al judaísmo de su estado puro. El problema que surge al arribar a estas conclusiones es convencerse que aquellos judíos que no practican el “Verdadero Judaísmo” representan una amenaza para la continuidad de una tradición que según una creencia Ortodoxa, no ha sufrido modificaciones desde el período bíblico hasta el siglo XXI.

Comencemos preguntándonos: si existe un “Verdadero Judaísmo” ¿por qué hay judíos que practican una versión distorsionada y creen en “lo falso” cuando saben que existe “lo verdadero”? ¿Es por rebeldía? ¿Es por ignorancia? ¿Es por qué “lo verdadero” les resulta “antinatural”? ¿Es porque no practicar el “Judaísmo Verdadero” es más fácil que practicarlo? ¿Es porque el “Judaísmo Verdadero” los obliga a seguir ciertas prácticas que no les gustan y por eso les resulta mejor acomodarlo a lo que les queda cómodo? ¿Es porque resulta irracional? ¿O es porque crecieron en un hogar donde el “Verdadero Judaísmo” no se conocía y por costumbre creen que lo tradicional y “verdadero” es lo que se hace en la casa que uno nació?

Además podríamos preguntarnos: si hay judíos que poseen el “Verdadero Judaísmo” ¿por qué se preocupan por aquellos otros judíos que no están haciendo lo verdadero? ¿Es porque honestamente quieren salvarlos o es porque necesitan convencerlos para así terminar de convencerse ellos mismos que en efecto están practicando el “Verdadero Judaísmo”? ¿Puede ser que en su intento sincero de querer ayudar a los judíos que practican “lo falso” terminan alejándolos más del judaísmo mismo y sus prácticas? Si uno sabe que lo que uno cree y practica es verdadero ¿por qué debería preocuparse y temerle a lo falso o distorsionado? Los judíos que no están practicando el “Verdadero Judaísmo” ¿qué tipo de amenaza realmente representan? ¿Acaso podrían llegar a convencer a otros para que sean como ellos y así puedan ser muchos más los que practican un judaísmo falso? ¿Es tan simple convencer a la gente para que siga ideales distorsionados y falsos? ¿No tendría más sentido que la gente siga los ideales verdaderos?

Incluso podríamos reflexionar: si yo me convenzo que tengo “la verdad” y el otro no la tiene ¿qué tipo de diálogo puedo entablar? ¿Hablaremos como pares o yo me sentiré siempre en superioridad convencido que el otro está errado y en mi deber moral de salvarlo debo corregirlo y hacerle creer lo que yo creo? ¿Con qué autoridad puedo decretarle al otro lo que debe creer? Convencido que existe una sola manera de practicar el judaísmo ¿estoy pacíficamente abierto a dialogar o estoy enchufándole al otro un monólogo del cual estoy ciegamente enamorado?

No se asusten, no voy a responder a todas estas preguntas. Pero si voy a responderle a esa idea que escucho flotar en el aire afirmando que:

…el judaísmo sobrevive porque no ha cambiado nada y los defensores legítimos de esa tradición son los judíos Ortodoxos quienes practican exactamente el mismo judaísmo desde Abraham el patriarca mientras que las otras corrientes judías han acomodado el judaísmo del modo que más cómodo les queda y por eso debemos trabajar para que desaparezcan otras interpretaciones de nuestra tradición porque ellas son la causa de la asimilación, el mal y son peores que el Holocausto.

Si, aunque pueda sorprenderlos, he escuchado este argumento más de una vez mientras un escalofrío me recorría la espalda. Cuando escucho judíos hablar así de otros judíos siento que una vida dedicada al estudio de la Tora y el Talmud se ha malgastado. ¿Cómo zambullirse en los intrincados argumentos del Talmud si ni siquiera puedo “amar al prójimo como me amo a mi mismo”? ¿Puedo amar la verdad de mi prójimo? Amar al prójimo y su verdad (sin que eso signifique que uno cree esa verdad) es tal vez el acto humano más importante de nuestro tiempo.

Necesito comenzar aclarando que no tengo absolutamente nada en contra del judaísmo Ortodoxo como tampoco del Reformismo, el Conservadurismo, Jabad Luvabitch ni ninguna de las otras corrientes que existen en la actualidad. No es mi intención argumentar que los diferentes movimientos judíos son unos mejores o peores que los otros ni tampoco quiero sugerir que uno de ellos es “verdadero” y los demás son falsos o distorsionados. No creo que exista algo así en el esfuerzo sincero de todos los judíos por encontrar sentido a sus vidas y su tradición. Si no fuera así tampoco entendería porque Dios permite la multiplicidad de opiniones en el judaísmo. Estando Dios a cargo del devenir histórico ¿debería permitir que existan distintas maneras de entender lo judío? Al mismo tiempo los Rabinos en la Mishna me enseñan que no hay una sola manera de entender la tradición judía ni tampoco una sola manera de entender lo que Dios quiere porque si fuera así Dios no nos hubiese creando tan diferentes los unos a los otros. En la Mishna los Rabinos dicen que cuando un Rey estampa una moneda todas las demás monedas son iguales. Pero cuando el Rey de Reyes estampa un ser humano todos los demás seres humanos son diferentes. (Fuente: Mishna Sanhedrin 4:5)

Escribo desde mi profundo amor no solo hacia el judaísmo y todos los judíos (crean lo que crean y practiquen lo que practiquen) sino hacia todos los seres humanos, compañeros en el espacio-tiempo. Porque lo que más me preocupa es que cada vez que leo otros autores escribiendo sobre estos temas veo que intentan demostrar que lo que ellos creen es la Verdad y todo lo demás es falso. Esto no debe continuar. Debemos intentar ser conscientes de nuestros prejuicios y tratar de ser lo más objetivos y honestos al mirar la historia y el pasado en términos generales. Al menos la conciencia de esto que acabo de mencionar ya es importante. Definitivamente lo que uno debe hacer como ser humano imperfecto es esforzarse para darse cuenta cuando no esta siendo objetivo (debido a las propias pasiones y justificaciones que uno necesita para sostener la coherencia en lo que dice y hace) y limitarse al querer presentar ciertos aspectos que uno realmente ignora o no puede hablar de ellos sin prejuicios o definiendo de antemano si son buenos o malos, correctos o incorrectos. Esta postura prejuiciosa, tendenciosa, dogmática y binaria (es decir “verdadero o falso”) ha hecho y sigue haciendo mucho daño a la historia, el judaísmo y al mundo. No estoy sugiriendo que en el judaísmo o la vida misma “todo vale” y que “casher o no casher” es una cuestión relativa. No amigos, nada más alejado que esa trivialidad del “da igual” conforma mi pensamiento. Pero nuevamente, si comienzo a escribir ya sabiendo de antemano que lo que voy a decir es la Verdad ¿qué tipo de relación puedo entablar con mi prójimo que tal vez no coincide con esa verdad?

En esta publicación no voy argumentar que hay judíos que practican un “Verdadero Judaísmo” mientras otros practican una versión distorsionada. Tampoco voy a defender un judaísmo en el cual cada uno debe hacer lo que quiere o vivirlo “a su manera”. Lo único que voy a intentar mostrarles es que (a) el judaísmo ha cambiado en repetidas ocasiones y (b) el judaísmo Ortodoxo y los judíos Ortodoxos no necesariamente practican el mismo judaísmo que Moisés o Maimonides practicaban ni lo que ellos mismos llamaban “tradición judía”. De hecho veremos que el judaísmo Ortodoxo es una invención más de la modernidad y el mismo modificó la esencia del judaísmo tanto como lo hizo la Reforma, el Conservadurismo o Jabad Luvabitch.

 Fuente: Judiosyjudaísmo 
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