El poder del dinero

Jaim Mordejai Jalusi

Para el judaísmo, las casualidades no existen, la próxima vez que uses o tengas un dólar tómate un momento para leer la letra chica.

 

Los hechos

  Es posible que no tengas el dato. ¿Sabías que la influencia judía se extendió más allá del descubrimiento de América, incluso durante un tiempo particularmente duro del proceso de la independencia estadounidense?

Hace más de doscientos años, en la guerra por la independencia de Estados Unidos, George Washington y su ejército se congelaban y sufrían hambre; sin armas ni municiones, parecía que la flamante nación estaba condenada a no nacer.

Un banquero judío de Filadelfia llamado Jaim Salomon, creía que hasta que los hijos de Israel tuvieran su propia tierra que los pudiera cobijar, y luego de tantas persecuciones en Europa y Asia, la tierra de América y ese proyecto de nación serían el lugar donde podrían construir un futuro seguro y en paz.

Jaim Salomon logró que los judíos de las trece colonias respondieran con ayuda financiera, cosa que cambió el curso de la guerra de la independencia y le permitió al general G. Washington derrotar a los británicos.

Salomon dio su fortuna personal y además aportó enormes cantidades de dinero mediante transacciones comerciales y financieras, comprando bonos y documentos en varios mercados europeos y en el propio mercado local. Pudo haberse enriquecido y dejar una buena herencia para sus descendientes. Murió enfermo, sin un centavo a los 45 años y su cuerpo yace en un cementerio de Filadelfia.

Nadie sabe con certeza cuánto dinero prestó Jaim Salomon, pero los informes sostienen que fue entre 600.000 y 800.000 dólares. Si damos por sentado que la cantidad del préstamo fue de 700.000 dólares, ganando el 7% de interés, en un período de 220 años, los cálculos conservadores indican que los Estados Unidos le deben más de 2.500 millones de millones de dólares a los herederos de Jaim Salomon, deuda que nunca fue pagada.

  Inclusive, la ayuda económica que ese país presta a Israel no alcanza comparativamente a pagar la deuda al pueblo judío.

George Washington apreció y reconoció la contribución judía al nacimiento de los Estados Unidos y busco rendir reconocimiento a ello.


El juicio
  Uno de los símbolos que expresan la soberanía de un país es su moneda, ese tributo figura en ella y es de un alcance y permanencia impresionantes.

G.W. instruyó a los dibujantes que diseñaron el billete de un dólar que incluyeran un tributo al pueblo judío. Si observás con cuidado, en el reverso del billete, encima de la cabeza del águila, verás la estrella de David, rodeada de un efecto de brillante luz, lo que representa la Shejiná (Presencia Divina) que moraba sobre el Arón Hakodesh (el arca donde estaban las Tablas de la Ley) en el Kodesh Hakodashim, el lugar más santo del Mishkán (tabernáculo en el desierto) y en el Beit Hamikdash.

 

La acusación

 

  Algunos más, otros menos, en general sabemos qué hacer con un dólar, o con muchos,… al menos eso creemos. Pero además del número, ¿sabés qué está escrito en el billete?

Sabés qué hacer por él, pero ¿sabés qué hacer con él?

Las personas rezan por él, trabajan como esclavos por él, consagran sus mejores años y talentos para adquirirlo y también lo culpan de todos sus males.

En particular, se presentan dos imputaciones básicas contra el dólar:

1) Ocupa la posición que una vez tuvo lo espiritual, la del máximo esfuerzo del hombre, resultando ser la mayor aspiración y la máxima autoridad en su vida.

2) Es causa de división y disputa. Ha enfrentado hermano contra hermano, vecino contra vecino, nación contra nación.

De hecho, son todos conflictos entre los que lo poseen y los que no lo poseen. Para el mundo, actualmente, el dólar es Di-s.

 

La defensa

  ¿Es el dólar realmente culpable? ¿Puede un pedazo de papel verde y blanco de 15,6 cm. por 6,6 cm. ser culpado por el hecho de que nosotros transformamos el medio en un fin en sí mismo? ¿Y también de que ese mismo fin justifique los medios?

¿Qué dice el propio dólar sobre el intencionado y pervertido uso que se le da?


El dólar habla

  Además de usarme el dólar te dice: “Abrí los ojos, leéme”.

 

Cuando observás el reverso del billete de un dólar y lo girás haciendo que sus letras se vean al revés, colocá tu pulgar sobre la cabeza del águila, y descubrís que el escudo se convierte en una Menorá, el candelabro de siete brazos que estaba en el Mishkándurante los 40 años de la travesía en el desierto después de salir de Egipto y más tarde en Ierushalaim en el Beit Hamikdash.

Ahora, colocá tu pulgar completamente sobre el escudo, y vas a ver la cola del águila con 9 plumas, no 10 y no 1, justamente 9 que son las que representan las 9 luminarias de la Janukiá (Menorá de Janucá).

Pero los simbolismos no se detienen ahí.

Para los judíos el número 13 además de significativo es básico:

13 eran las tribus de Israel incluyendo a los leviím; 13 es la edad en la que se adquiere el status de adulto y se es responsable por el cumplimiento de las mitzvot.

Hay 13 ramas en la hoja de olivo en la pata derecha del águila, 13 flechas en la izquierda, 13 franjas en el escudo y 13 estrellas sobre el águila formando el Maguén David, no 10 ni 14, justamente 13.

Todo estadounidense que lleva un billete de 1 dólar tiene un constante recordatorio de que “en Israel serán benditas todas las naciones de la tierra”. (Génesis 28:14)

 

Por providencia divina, los diseñadores del dólar inscribieron en él dos frases claves, que se encuentran también en la mayoría de las monedas norteamericanas.

La primera se extiende sobre el gran “ONE”en el reverso:“In G-d we trust” (En Di-s confiamos).

¡Hey, te están hablando! La fe y la confianza no deben ponerse en el dinero sino en Di-s. No soy yo, te dice el dólar, el que puede proporcionarte el consuelo del dolor en la vida y la seguridad contra tus incertidumbres; no debo ser yo el objeto de tu deseo y el foco de tu esfuerzo.

No confíes en mí, confíá en Di-s. No me sirvas a mí, usame para servir a Di-s.

La segunda frase figura a la derecha del billete a ambos lados de la cabeza del águila de los Estados Unidos debajo de la ya mencionada Estrella de David y te dice: “E pluribus unum” (Fuera de muchos, uno). Este es el concepto básico del judaísmo, la unidad y unicidad de Di-s, expresada en el versículo de la Torá “Shemá  Israel  A-d-o-n-a-y  E-l-o-h-e-n-u  A-d-o-n-a-y  Ejad - Escucha Israel Hashem Nuestro Di-s Hashem es Uno”.

El mundo que nosotros percibimos con nuestros ojos es un mundo plural, de gran variedad y diversidad. Pero nuestra misión en la vida es producir la revelación de Di-s en Su mundo, hacer de los muchos, Uno, unir las diversas fuerzas en una expresión armoniosa de unidad con su Creador.

 

El fallo

  Todos somos distintos, y estamos dotados de diferentes talentos y recursos, y tenemos distintas oportunidades. El dinero puede profundizar estas diferencias cuando se usa para acumular poder y riqueza per se y cuando se usa para recompensar con privilegios y explotar al necesitado. Se puede poseer mucho de ese tipo de dinero, pero su acumulación, lejos de sumar, resta.

El dinero es mucho más apropiado para unir, igualar y sumar. Es el mejor medio para transformar talento y trabajo, los que además de comercializarse pueden producir riqueza genuina sin dejar de respetar la propiedad. Puede ser el mejor nexo existente entre hombres y entre naciones, el dinero es un recurso productor de recursos para el bien común.

  El comunismo con sus prácticas confisca la riqueza, el socialismo propone un igualitario reparto de la riqueza igualando hacia abajo y no pone énfasis en generarla, el capitalismo sólo persigue la generación de más riqueza. No hay virtud alguna en ellos

El “capitalismo-socialista” de la Torá genera y crea riqueza en función del hombre y en función de la relación entre una persona y su semejante.
Vos elegís.

Fuente: RevistaKeter
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