El tabú del matrimonio mixto

Rav Nejemia Coopersmith


Debbie Wasserman Schultz, la presidenta del Comité Nacional Demócrata de Estados Unidos, se metió en grandes problemas la semana pasada cuando se hizo pública una copia del discurso que dio en una filial de la Federación Judía. Incluso tuvo que retractarse de sus palabras para calmar un poco los ánimos.

¿Cuáles fueron las ofensivas aseveraciones que dijo ante un público mayoritariamente judío? Esta es la cita más controversial:

“Tenemos el problema de la asimilación. Tenemos el problema del matrimonio mixto. Tenemos el problema de que demasiadas generaciones de judíos no entienden cuán importante es que nuestras instituciones fortalezcan a nuestra comunidad, particularmente dado el alza que ha mostrado el antisemitismo y la intolerancia global, la cual vimos a todo color la semana pasada en París”.

La política, no queriendo ofender a judíos o gentiles que no comparten su visión, se vio forzada a retractarse. Publicó la siguiente declaración:

“En un evento anual de la comunidad judía en mi distrito congresional, hablé sobre mi conexión personal con el judaísmo y en un contexto más amplio sobre la pérdida de la identidad judía y la importancia de conectar a las generaciones más jóvenes con las instituciones y valores que componen nuestra comunidad. No me opongo a los matrimonios mixtos; de hecho, miembros de mi familia, incluyendo a mi esposo, son producto de ellos”.

Es irrelevante su afiliación política; no es difícil imaginar a una figura del partido republicano haciendo una declaración similar. Fuera de los círculos ortodoxos no puedes ir y decir que los matrimonios mixtos y la asimilación son un problema. Se ha vuelto un tema tabú. En un pasado no tan distante, detener la asimilación y los matrimonios mixtos era el grito de guerra que se utilizaba para obtener apoyo para las actividades de kiruv. Las federaciones utilizaban el término “continuidad judía” implicando que el pueblo judío tiene algo único que vale la pena preservar. Hoy en día probablemente serías atacado por intolerancia o racismo y lo más probable es que ese grito de guerra sólo lograría alejar a los judíos.

Cuando surgió el tema de la asimilación en una discusión que tuve con un grupo de estudiantes universitarios en Aish, un estudiante de la ciudad de Nashville argumentó en favor de la asimilación y de la eliminación de las distinciones religiosas. Incluso AishLatino.com, cuya misión es fortalecer la afiliación judía y el compromiso por medio de inspirar a todo tipo de judíos con la relevancia y belleza de la sabiduría judía, tiene que pensarlo dos veces antes de publicar un artículo que hable sobre matrimonio mixto. No importa con cuánta sensibilidad haya sido escrito o cuán razonable sea el artículo, lo más probable es que será atacado por la gente a la que más queremos llegar. Al igual que otros tantos temas volátiles y políticamente incorrectos, ¿estamos haciendo más daño que ayuda al discutir sobre el tema en nuestra página web?

La dificultad para discutir sobre los matrimonios mixtos es un resultado natural —y terriblemente desafortunado— de la creciente división que está ocurriendo en el mundo judío. Como mostró con claridad el reporte Pew sobre la comunidad judía de Estados Unidos, las tasas de matrimonio mixto están creciendo a gran velocidad. Si dejas fuera al mundo ortodoxo, el 71,5% de los judíos de Estados Unidos se casan con alguien que no es de su misma religión. Sólo un 17% de los niños de matrimonios mixtos se casarán con un judío, y la mayoría de los judíos menores de 40 no se encuentran afiliados a las instituciones comunitarias. Como dijo Steven Weil de la OU: “Con una tasa de natalidad de solamente 1,9 niños y con una altísima tasa de matrimonios mixtos, la judería estadounidense se dirige a toda velocidad hacia su autodestrucción”.

Por otro lado, el mundo ortodoxo prospera. Un 83% de los judíos ortodoxos se mantienen siendo ortodoxos. La tasa de natalidad entre los judíos ortodoxos es significativamente más alta que la mayoría de los otros grupos religiosos (4,1 niños por adulto). Sara Bunin Benor, una profesora de estudios judaicos en el seminario rabínico HUC-JIR dijo que “probablemente los judíos ortodoxos constituirán eventualmente la mayoría de los judíos de Estados Unidos”. Un 60% de los niños judíos de la ciudad de Nueva York viven en hogares ortodoxos y ese número sólo aumentara con el correr del tiempo. Dentro de los diez nombres más populares para niñas de la ciudad de Nueva York se encuentran: Ester, Sara, Lea, Rajel, Jaya y Jana. El nombre “Moshé” es el cuarto más popular para niños.

Los números muestran una creciente separación en el pueblo judío. Mientras que la tasa de matrimonios mixtos y asimilación de los no ortodoxos se encuentra creciendo a toda velocidad, los ortodoxos están creciendo de forma significativa y casándose con otros judíos. La declaración de Debbie Wasserman Schultz sobre “el problema” de la asimilación y de los matrimonios mixtos y su subsecuente retracción al declarar que ella no se opone a los matrimonios mixtos sirve de test de Rorschach y revela en qué lado de la división estás.

Es muy frustrante y triste que el verdadero problema de los matrimonios mixtos se haya vuelto un tema intocable en nuestra página web. Y a medida que crece la división, se irá volviendo cada vez más difícil acercar e involucrar a los judíos no afiliados. La única solución es mostrarles a los judíos que alaban las virtudes de la asimilación —como el estudiante universitario de Nashville— que el pueblo judío tiene una misión única de perfeccionar el mundo por medio de la sabiduría y los valores judíos que han cambiado la moralidad de la historia humana. Ser judío es mucho más que la comida judía; es un gran regalo y responsabilidad, algo a lo que apegarse, de lo cual nutrirse, con lo cual protegerse y lo cual debemos celebrar. Es una herencia llena de significado, la cual quieres asegurarte que pasará a la siguiente generación de judíos.

Acercar a los millones de judíos a quienes les falta esta apreciación por ser judíos no es la tarea sólo de los profesionales del kiruv. Simplemente no hay suficientes de ellos para hacer el trabajo. Está en las manos de cada judío que ama ser judío el compartir su pasión y conocimiento sobre judaísmo con sus vecinos, parientes y compañeros de trabajo judíos. No necesitas ser un rabino. Sólo necesitas preocuparte y compartir lo que sea que sepas. Abre tu casa, reenvía un artículo de AishLatino.com que te haya afectado positivamente, sé un buen modelo a seguir… haz que los judíos que te rodean se involucren. Si todos hacemos un esfuerzo, juntos podremos cerrar la brecha y abrir las líneas de comunicación.

Fuente: Aishlatino
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