Pobre Noé

Horacio Vodovotz


Hashem decidió borrar de la faz de la tierra a toda la humanidad, en castigo de sus pecados.

Lo haría inundándolo todo. Vendría el Diluvio. Extrañamente el agua, a veces vehículo de

Salvación, como en el caso de Moisés arrojado al Nilo, o el mar abriéndose y cerrándose sobre las huestes del Faraón.

Solo Noé, sus hijos y nueras, su esposa y una pareja de animales de cada especie se salvarían.

Pobre Noé, viejito ya de unos seiscientos años, recibe el encargo de construir el Arca.

Esta debería tener una eslora de trescientos codos egipcios, unos ciento cincuenta metros.

Pobre Noé. Tuvo que enfrentar la tarea solo.

Todos lo tildaban de loco, ya que no había cerca río ni mar.

En Sinop Turquía, parecen cumplirse las palabras de la Torá.

Allí, en el Mar Negro, a noventa metros de profundidad, una ciudad de siete mil años de antigüedad atestigua un cambio hídrico terrible.

Pobre Noé.

En tanto que trabaja dale que dale solo recibe burlas de sus vecinos que se dedican a la buena vida. Noé estaba solo. En el trabajo y en sus convicciones.

La muerte y el mundo venidero no eran motivo de preocupación para las gentes.

Noé estaba solo. Y salvó la continuidad de la vida física de la humanidad, así como Abraham estaba solo y salvó su vida espiritual.

Decía Borges “en una votación, 7n idiotas vencen a 6 genios”.

No debo angustiarme por estar solo a veces.

 

Noe y la Paloma 2014 130 x 90 cm óleo

De todas maneras una parte del artista se debate siempre en soledad

Los cielos se abrieron y descargaron terrible avalancha de aguas.

Noé y los suyos sobrevivieron a la angustia y a la oscuridad gracias a su fe.

Finalmente los cielos se calman y las aguas comienzan a descender.

Noé manda primero a un cuervo, para analizar la situación.

Y luego a una paloma.

Representé a Noé en un amoroso diálogo con la paloma. Porque en ella estaban sus esperanzas.

La paloma se convirtió en símbolo de paz.

En la paz estaban las esperanzas de la humanidad.

Hashem selló un pacto con la humanidad: Nunca más la destruiría por completo.

Apareció como símbolo de ese pacto el arco iris.

La humanidad estaba salvada.

Fuente: PorIsrael
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