El "español sefardí" que inventó la cura de la hepatitis C

 


  • Su padre, de origen sefardi, trabajó 20 años en Campofrío (Burgos)
  • Estaría ‘encantado’ de mediar entre España y la farmacéutica que compró la patente para acordar un ‘precio justo’ por su fármaco
  • Calcula que que su píldora curará decenas de millones de vidas

 

Cuando era un joven científico, Raymond Schinazi viajaba cada verano a España para visitar a su familia. Su padre, de nacionalidad egipcia, fue expulsado de su país a principios de los 60 por su sangre sefardí y sólo encontró su refugio en la fábrica de Campofrío en Burgos. Pero los Schinazi no querían que su prometedor retoño se criara en otra dictadura, así que le enviaron a Bath (Inglaterra) para que estudiara Ciencias Químicas.

Nadie imaginaba que, cuatro décadas más tarde, aquel espabilado chaval se convertiría en el creador de fármacos que salvarían millones de vidas. El más destacado es Sovaldi, su droga contra la hepatitis C, una enfermedad que aniquila medio millón de vidas al año. Nunca ha habido un lanzamiento farmacológico más rentable que la píldora milagro del doctor Schinazi. Pero su astronómico precio -hasta 60.000 euros por tratamiento- ha provocado una polémica a la altura de su eficacia: numerosos gobiernos, incluido el español, se resisten a recetárselo a todos los enfermos.

-Sí, soy el padre de Sovaldi -proclama orgulloso Schinazi, de 64 años, desde un congreso médico en San Francisco-. Yo fundé Pharmasset, el laboratorio que lo descubrió, contraté a los científicos, conseguí la financiación, aporté las ideas básicas de la investigación…

Un grueso acento yanki camufla los orígenes egipcios de Raymond Schinazi. Aunque, a veces, salta al castellano que aprendió de sus ancestros para subrayar alguna frase: “Adoro España, ¡es mi segundo hogar!”. El químico detalla con pasmosa naturalidad el número de vidas que han salvado los inventos de su laboratorio: “Según mis cálculos, sólo los retrovirales contra el VIH han evitado siete millones de muertes”. ¿Y el Sovaldi? “¡Tiene aún más potencial! A largo plazo, curará a decenas de milllones de pacientes. Por eso, no entiendo a qué esperan los gobiernos para dárselo a los enfermos”.

Fuente: bajurtov.wordpress.com
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