Israel.  Jefe científico palestino  adjunto de Ministerio de Ciencia

Danny Schwarz


El Dr. Tareq Abu Hamed, un ingeniero químico palestino del barrio Sur Baher de Jerusalén, acaba de ganar una licitación para el cargo de jefe científico adjunto en el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Espacio. Como la mayoría de los residentes de Jerusalén Este, Abu Hamed no es ciudadano israelí, pero tiene el estatus de residente temporal.

Tras su nombramiento se convertirá en el palestino con el cargo más alto en cualquier ministerio gubernamental.

Abu Hamed (42) estudió ingeniería química en Turquía. Su tesis doctoral consistió en la descomposición biológica de los efluentes derivados del petróleo. Fue aceptado como becario post-doctoral en el Instituto Weizmann y en la Universidad de Minnesota, concentrándose en el estudio de la energía renovable con un enfoque en los sustitutos del petróleo para el transporte.

Posteriormente, lideró el Centro de Energías Renovables y Ahorro de Energía en el Instituto Aravá de Estudios Ambientales y fue jefe del departamento de energías renovables en el Mar Muerto y en el Centro de Ciencia de Aravá.

Hace dos años comenzó a trabajar en el Ministerio de Ciencia como gerente científico en ingeniería.

Abu Hamed ganó además el prestigioso premio Dan David por fomentar la responsabilidad social, con énfasis en el medio ambiente.

«El Dr. Abu Hamed trae consigo un registro de logros científicos probados, complementando su trabajo práctico en el campo con la redacción de artículos de investigación. Su familiaridad con el ministerio, así como las tendencias científicas actuales le permitirá hacer un trabajo sobresaliente», afirmó la profesora Nurit Yirmiya, jefe científica del ministerio.

Abu Hamed fue entrevistado por el escritor periodista Eliezer Yaari para su libro «Más allá de las Montañas Oscuras», que trata de Sur Baher.

«Me gustaría decir unas palabras sobre mi esquizofrenia», dice Abu Hamed Yaari en el libro. «Los árabes de Jerusalén del Este tienen varias ventajas. Podemos viajar por todo el mundo con un pasaporte jordano, con el que podemos entrar a países árabes. Pero vivimos aquí con un documento de viaje israelí. Estos pasaportes reflejan la situación esquizofrénica que tenemos, que queremos y no queremos a Israel al mismo tiempo».

Fuente: Israelenlinea
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