Discurso de Gerardo Gorodischer,
Presidente de la Comunidad Judía de Chile, en el Acto de Iom Hashoá

 


Queridos amigos y amigas, en nombre del Presidente de la Comunidad Judía de Chile, Sr. Gerardo Gorodischer, quiero leer su mensaje y testimonio en este día, y expresar sus excusas ya que por motivos profesionales no puede estar presente en este importante acto.

Acudimos hoy aquí, como la institución techo y política de la Comunidad Judía, para sumarnos a esta ceremonia de Iom Hashoá, donde queremos expresar nuestro respeto y reconocimiento a las víctimas inocentes del Holocausto y pronunciar nuestro llamado a conservar la memoria de los dramáticos acontecimientos que terminaron con un tercio de la población judía.

Los hechos terribles e indesmentibles que afectaron al Pueblo Judío durante la Segunda Guerra Mundial, deben ser objetos de nuestra consideración en honor al mandato consignado en la Torá: “No olvides los tiempos pasados”, un versículo que nos invita a recordar.

En nuestra generación está radicada la responsabilidad y el imperativo de preservar la memoria de la Shoá, particularmente cuando quedan pocos testimonios vivientes de la tragedia. Debemos evitar, que la distancia cronológica que nos separa de estos hechos diluyan su recuerdo y significado. Es por esto, que hoy queremos destacar a esos hombres, mujeres y niños que se levantaron y lucharon contra la barbarie nazi.

En una era de globalización que tiene a acentuar el pluralismo, no resulta adecuado imponer restricciones o limitaciones al uso del concepto de resistencia o a privilegiar sólo los aspectos bélicos o la recordada resistencia armada liderada por Mordejai Anielewicz. La visión del fenómeno debe ser inclusiva y no exclusiva. Sería conveniente hacer mención de los conceptos vertidos por el educador Haim Kaplan en su diario el 10 de marzo de 1940, antes de que se iniciara la construcción del Ghetto de Varsovia: “El judaísmo y el nazismo son dos actitudes incompatibles frente al mundo, y por esta razón, no pueden coexistir una al lado de la otra… Ya que no podemos vivir con lo permitido, viviremos con lo prohibido”. Kaplan anticipó una actitud judía típica de muchos ghettos, la preservación de la vida como fuerza secreta que ayuda a afrontar el destino de destrucción y total eliminación. Luego escribió: “¡Todo nos está prohibido y aun así lo hacemos todo”. Esto explica el difícil fenómeno de la resistencia judía. La violación de reglas con la conciencia del castigo esperado y con el fin de manifestar activamente la identidad judía constituye un acto de resistencia. Ello, les ayudó a mantener su dignidad, a pesar de los esfuerzos sistemáticos de los nazis de deshumanizarlos, y contribuyó a elevar su moral frente a la incertidumbre y la muerte. Los judíos denominaban a este intento de preservar su humanidad “Kidush Hajaím”, que en hebreo significa “santificación de la vida”.

Nuestra misión es impregnarnos de la identidad judía, tal como hicieron todos nuestros hermanos que vivieron la Shoá y transmitirla a las nuevas generaciones, tarea que no debemos eludir y que nos convoca a anidar el compromiso de la continuidad, educando y formando a quienes serán protagonistas del futuro judío.

En momentos de caos, los valores morales de una sociedad se desvanecen, y muchas personas se aprovechan de la situación. También, hay unos pocos valientes, que aún a gran costo para ellos mismos, eligen hacer todo lo posible para proteger las vidas de los demás. Honramos a aquellos que en los momentos más oscuros de la historia de la humanidad nos recordaron que aún quedan personas que buscan hacer el bien.

Hoy cuando nos reunimos en esta solemne ceremonia para recordar a los más de seis millones de hermanos que fueron masacrados por la maquinaria de destrucción nazi, queremos agradecer a todos esos héroes anónimos judíos y no judíos que salvaron a miles de indefensas vidas y así preservaron la identidad judía.

El Papa Francisco dijo: “Con vergüenza  de que el hombre se haya hecho dueño del mal. Con vergüenza de que el hombre, creyéndose D-s, haya sacrificado, a sus hermanos. ¡Nunca más! ¡Nunca más!”.

No quisiera dar término a este mensaje, sin formular un ferviente llamado a todos, a emprender acciones de lucha contra el antisemitismo y antisionismo. Estamos viviendo momentos de profunda inestabilidad e  incertidumbre internacional, donde la causa judía ha sido convertida en un elemento generador de odio e Israel en su instrumentos desestabilizador. Por favor, tomemos conciencia de esta realidad, una situación peligrosa e injusta, y actuemos en consecuencia
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