Informe explosivo: Ex jefe del Ejército sospechoso de filtrar secretos de Estado

Silvia Schnessel


Gaby Ashkenazy

La televisión israelí informó el viernes que el ex jefe de las Fuerzas deDefensa deIsrael (FDI) elTeniente General (en la reserva) Gabi Ashkenazisupuestamente ha “filtrado el segundo secreto mejor guardado” en el país.

Canal 1 informó que los investigadores han recopilado pruebas que probablemente serviráncomo base para una acusación contra Ashkenazi y otros dos ayudantes de confianza con los que sirvió en el ejército. 
La cadena de televisión informó que la naturaleza de la información que presuntamente filtraron es tan sensible que los censores militares están impidiendo que los periodistas revelen más detalles. 

El pasado otoño la policía recomendó al Procurador General Yehuda Weinstein que acusara aAshkenazi, al secretario del gabinete del primer ministro Avichai Mandelblit, al ex portavoz de las FDI General de Brigada (en la reserva) Avi Benayahu y ​​a otros tres ex altos oficiales del ejército como parte de la historia de Boaz Harpaz.

Esos otros oficiales son el ex jefe de gabinete de Ashkenazi Coronel (en la reserva) Erez Viner,el ex comandante del Batallón de Reconocimiento Golani Coronel (en la reserva) Gabi Siboni y el teniente coronel (en la reserva) Boaz Harpaz. 

La lista de sospechosos, que compone una gran parte de los altos mandos del aparato de seguridad del estado de hace apenas unos pocos años, no tiene precedentes. 

El ‘affair Harpaz’ era un presunto complot de Harpaz en 2010 para socavar ilegalmente la elección del entonces ministro de defensa Ehud Barak para suceder a Ashkenazi como jefe de las FDI, como parte de una batalla más general entre Barak y Ashkenazi que involucraba aambos lados en supuesto espionaje y la difusión de información falsa sobre el otro. 

En cuanto al alegato central que Barak había blandido contra Ashkenazi y otro ex funcionarios de las FDI, la policía rechazó cualquier acusación de “golpe de Estado” para derrocarlo. 

La policía también rechazó todas las denuncias de que Ashkenazi o los otros tuvieran alguna conexión con la fragua del documento por parte de Harpaz, lo que dio pie a toda la investigación, añadiendo incluso que la investigación prestaba más apoyo a sus afirmaciones de no participación y su creencia de que el documento no era una falsificación.

Además, la policía rechazó todas las acusaciones de que el supuesto espionaje de Ashkenazi o los otros, o sus intentos de socavar a Barak se elevaran al nivel de criminalidad, al tiempo que criticó sus acciones generalmente como éticamente problemáticas.

Aún así, la policía recomendó acusar a Ashkenazi con delitos menores y algo más dudosos, incluyendo dos cargos separados por abuso de confianza pública y revelar ilegalmente material clasificado. 

Yonah Jeremy Bob contribuyó a este reportaje.

Fuente: The Jerusalem Post
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