Ser judío

Rabino Isaac Sacca, Gran Rabino Sefaradí de Argentina


¿Qué es ser judío?

¿Qué condiciones y requisitos hay que cumplir, qué estudios hay que tener?

Estas preguntas surgen porque definir el ser judío es un problema que genera muchas definiciones subjetivas. Cada uno tiene distintas definiciones sobre lo que es ser judío.
¿Cómo definiríamos objetivamente qué es ser judío?

Ser judío, ¿depende del sentimiento, de la formación, el nacimiento, la religión o de otra cosa?

¿Es lo que nos dice nuestro corazón? ¿La que dicen nuestras costumbres, nuestras familias, los clubes, las instituciones judías?

¿Dónde tendríamos que buscar para conocer bien una definición exacta y precisa sobre quién es judío?

Vamos a hacer un breve viaje por la historia, para poder así descubrir el verdadero concepto del judaísmo.

Los pueblos surgen unidos por y en una tierra en común. Los antropólogos e historiadores conocen como se fueron formando los pueblos y las naciones por iniciativa propia. Al establecerse y convivir juntos en un mismo lugar, en una misma región, la gente se empieza a conocer. Se empiezan a casar entre ellos, a convivir y a tratar de imponer reglas para la convivencia. Así se generaron las naciones, los pueblos, los países y las organizaciones.
¿Cómo surge el pueblo judío? ¿En qué tierra se conocieron y dijeron “vamos a formar una organización y un pueblo”, para ordenarnos y tener un sistema legal?
¿Existió eso en el pueblo judío?
No, nunca existió algo así en nuestro pueblo.

La creación y formación del pueblo judío fue atípica. Fue una excepción a todas las naciones del mundo. No fue como el resto de los países que se formaron en virtud de haber vivido conjuntamente en un mismo territorio. Eso no significa que fue mejor o peor, simplemente fue así.

¿Cuándo se constituyeron los judíos históricamente como pueblo?

Los hebreos, en realidad, eran una familia de las tribus semíticas de la antigüedad, como los Apiru o Habiru. Eran nómades, no poseían tierras ni tenían interés en ellas. Descendían de los famosos patriarcas y tenían ciertas costumbres morales que heredaron de ellos. En cierto momento, fueron esclavizados por el Faraón y su único deseo era ser libres como el resto de las personas.

Pero surge la intervención “Divina” en la historia. El pueblo organizado, con normas, con un sistema, aparece precisamente recién cuando D’s entrega la Torá al pueblo judío. La Torá los convirtió en un pueblo. “Ustedes son un pueblo a partir de ahora”.

El pueblo de Israel nació a partir de un grupo de esclavos, descendientes de Iaacov, que salían de Egipto. Una familia que se transformó en pueblo. D’s les reveló entonces unas normas y leyes para que las sigan ellos, sus hijos y sus nietos por todas las generaciones.

No los unió ni una tierra, ni un idioma, ni un objetivo en común. Se constituyeron en pueblo en el medio del desierto, donde no había ninguna tierra nacional. Eran esclavos, ninguna nación surge en esta situación, las naciones surgen cuando se establecen en un lugar; entonces, lo que los convierte en pueblo ¿qué es?

La revelación de normas que D’s imparte al pueblo judío son las que constituyen su identidad. Esa es la historia. Esa es la esencia de la identidadjudíaa.

Dice el versículo en la Torá “Haiom hazé, nihiéta leam laHashem E-loheja”. “Hoy te convertiste en pueblo para tu D’s”. (Deuteronomio XXVII-IX) Ahí nace el pueblo judío por primera vez. Con esas normas legales, espirituales. Esas normas divinas. Y así se repite en toda la biblia ese mensaje.
El mensaje moral que D´s le ha otorgado al pueblo judío lo compromete a convertirse en una nación lumbrera y una luz para el resto de las naciones. Esa es la misión y el secreto del pueblo judío.

Cualquier otro elemento folklórico que se adhiera, es materia de la psicologia, sociologia y antropologia. Son elementos externos que toda sociedad va adquiriendo, pero que no hace a su esencia en lo absoluto. No son los knishes de papa, ni los cantos en la escuela, ni el odio a los nazis lo que hace al judío, sino la revelación Divina.

¿Por qué es tan problemática la definición unánime del ser judío?
El “judaísmo” actual, como lo perciben hoy muchas personas, no es exactamente el histórico, está hecho para la gente común por un sinfín de elementos que se acumularon a través de las vivencias históricas en su psique. El judío común tiene a la religión o Tora como elementos más, pero no en su totalidad ni como esenciales, a veces ni siquiera están presentes e, incluso, la tradición de los padres puede ser otra. El club judío, los chistes judíos, las reuniones sociales, la visita a la abuela, el recuerdo de las tragedias, las melodías en hebreo, el Estado moderno de Israel, la participación en política, la filantropía, gastronomía y festejos como los de Januca hacen que el concepto de judaísmo sea muy variado.
Cuando uno incorpora nuevos conceptos y le pone el título de judío, puede ser que con el tiempo también se transformen en parte del pueblo judío, pero no son esenciales, sino extraños y falsos. Es como si uno tuviese un cuadro de Picasso, uno auténtico, original y certificado. Y de repente en su casa, con su pincel, empieza a dibujar sobre el cuadro de Picasso otro dibujo, le hace unos bigotes, barba, otro cuadrito, un círculo, líneas, ¿Todo lo que haga sobre el cuadro de Picasso va a ser también parte integral de su obra?
No. Está “sobre” el Picasso. Está impregnado, adherido. Incluso ya no se puede sacar. No se puede separar. Pero el Picasso es únicamente lo que él dibujó y no lo que la otra persona dibujó en él. ¿Cómo era el cuadro verdadero? Tendríamos que imaginarlo o buscar una patente para quitar toda esa pintura que ha colocado y agregado en ese lugar. Sólo así podremos encontrar la imagen verdadera del cuadro de Picasso.
Cuando nos sinceramos con nosotros mismos para analizar qué es el judaísmo, tenemos que quitar del cuadro todo lo agregado, todo lo anexo, y vamos a encontrar que el judaísmo es en realidad lo que D’s le reveló a Moisés hace mucho tiempo. Todo lo demás no es más que un anexo, un folklore, materia de sociólogos y antropólogos.

Legalidad

Dijimos que el judaísmo es justamente estas normas divinas que D’s le reveló al pueblo. Entonces, quien no tiene ninguna relación con esas normas divinas, ninguna identificación con ellas ¿deja de ser judío por ello?

No, no deja de ser judío por ello.
¿De qué depende ser judío? Nacer de un vientre judío. Es un asunto hereditario. Así lo dice la ley de la Torá.
Si es un asunto hereditario, entonces ¿cómo puede formar parte del judaísmo una persona que no es judía pero siente que lo es? ¿Y cómo se explica que alguien totalmente desconectado del judaísmo siga llamándose judío, por el simple hecho de que su madre lo es?
Esto se podría entender de la siguiente manera: alguien tiene un título de ingeniero y no solamente estudió para ello, sino que después de tener el título lo empezó a ejercer, lo practica, trabaja de acuerdo a lo que él es y vive de acuerdo a lo que estudió. Otro ingeniero, tiene el título, pero es taxista, empresario o profesor, y no se dedica a lo que él estudió, a lo que es él.
Si un judío pone en práctica su judaísmo, está siendo y actuando como judío ; como el ingeniero que hace lo que estudió, lo que es.

Hay otros judíos que siguen siendo judíos y no practican nada y eso no les quita su clasificación de llamarse judío; como aquel ingeniero que por no practicar la ingeniería, no pierde su carácter de ingeniero, sino que sigue siéndolo toda la vida. Y el día que quiere retornar a la ingeniería, ¿qué va a tener que hacer? ¿De vuelta toda la carrera? No, pero va a tener que hacer un pequeño curso, un aprendizaje. Le va a costar al principio hasta que se sienta familiarizado.

Todo judío que nació de una madre judía, tiene ese título de nacimiento. Es como un poder místico que se encuentra en potencia y latente dentro de su ser. Nuestra misión es descubrirlo y que no quede latente, sino ponerlo en práctica.

El hombre que no es judío pero que siente que lo es, se podría comparar con aquel que no estudió ingeniería y no tiene título de ingeniero; pero, sin embargo, es un autodidacta. Hay casos en los que uno no tiene el título pero sabe más que uno que lo posee. Entonces, ¿qué es lo que tiene que hacer? ¿Puede ejercer la ingeniería un hombre que sabe de ingeniería y no tiene título? No. Está penado por la ley, por más que sepa más que el otro ingeniero que no practica la ingeniería hace 20 años. Tiene más sentimiento judío que aquel judío que abandonó sus tradiciones hace 20 años y no las practica. “Yo sí practico, sí me siento judío. No nací de madre judía, pero siento, conozco, estudio, analizo”. ¿Qué tiene que hacer?
Tiene que conseguir un título de verdad. Todo ese conocimiento, ese sentimiento, tiene que pasar por un examen protocolar y legal para que le firmen el certificado, el diploma, y entonces sí, va a poder ejercer ahora su profesión. Lo mismo ocurre con aquel tipo de judío que es judío de sentimiento pero cuando empieza a indagar legalmente, no lo es. Lo que tiene que hacer es ponerse al día con la legalidad como corresponde, con la ley para para poder ejercer el judaísmo. Esa ley se encuentra en la Torá, tal como nos ha sido revelada por D’s.
Dicen nuestros sabios, que el proceso de la conversión es como un proceso de recambio de la esencia del alma de cada persona. Debe estar preparada para poder enfrentarse con el judaísmo. No es solamente un derecho, sino también una responsabilidad. Cuando un hombre empieza a comportarse como judío y legalmente no lo es, llega un momento en que va a explotar, que no va a poder soportarlo porque es difícil ser judío.

Es una responsabilidad muy grande. Hace falta la ayuda de D’s para poder soportar lo que es ser judío. Soportar los insultos, las persecuciones, los desprecios cuando caminamos por la calle. ¿De dónde sale esa fortaleza?

Todo judío que posee sentimientos judíos necesita alimentarlos, algunos lo hacen a través de acciones positivas y constructivas que se desprenden del propio judaísmo, practicándolo, estudiándolo, generando una identidad judía positiva.

Otros judíos que no alimentan su identidad judía con acciones judías necesitan de alguna manera aplacar la conciencia judía que reclama atención, es por ello que surge el denominado “complejo de la autocomplacencia”, la obsesión desenfrenada de buscar antisemitismo por doquier y llenar el vacío judío con ese aire inconsistente que transmite una sensación de preocupación por lo judío. O la búsqueda constante de genios judíos para alimentar su soberbia, por ejemplo, la obsesiva costumbre de algunos de manifestar su orgullo judío, comentando que hay un 20 % de premios Nobel judíos y cosas así.

Son actitudes sustitutivas de los verdaderos valores activos del judaísmo.

Ciertos sectores judíos alejados de las tradiciones y la vida judía auténtica sólo saben manifestar su condición judía recordando y volviendo a recordar en forma obsesiva la historia del judío como víctima, o como genios, viven y nutren su judaísmo con esos temas. Eso no es judaísmo, sino una obsesión enfermiza, un complejo de persecución  e inferioridad, una nostalgia generada por un sentimiento de culpa, por abandono de las raíces judías, que lo único que logra es llenar los espacios destinados a actitudes positivas con un adulterino orgullo que pretende reemplazar el judaísmo positivo (a veces eso perturba a la ciudadanía no judía haciéndoles creer que los judíos son seres acomplejados y pedantes).

Ya el New York Times se percató de esta actitud de los judíos asimilados. El 17 de julio de 1995 publicó un artículo escrito por William Safire que decía que el judaísmo no es una comida típica, una política israelí o un sentimiento de culpa. La identidad judía está arraigada a una antigua religión distintiva que fortalece el carácter individual y agrupa lealtad a través de la vida familiar, generando una luz que iluminó y debe seguir iluminando el mundo.

 Fuente: Lavozsefaradi
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