Theodor Herzl

Morris Strauch


Un mes como éste, el 2 de mayo de 1860 nació en Budapest, Imperio Austro-Húngaro, el Visionario del Estado y Padre del Sionismo Político Moderno, Binyamin Ze’ev Herzl Tivadar, -Theodor Herzl- hijo de Jeanette Tivadar y Jakob Herzl.

Como otros niños de su edad Herzl asistió al colegio de la comunidad en Budapest y más adelante a la Escuela Técnica, “Realschule”. En 1874 ingreso al club literario Wir –Nosotros- donde publicó sus primeros trabajos; dos años después asistió a un bachillerato protestante. El nivel socio económico de su familia, su educación, sensibilidad y carisma le permitirían a la edad adulta tener un amplio rango de relaciones públicas y convocatoria.

En 1889, se casó con Julie Naschauer, con la que tuvo tres hijos: Pauline, Hans y Margarete -Trude. No fue un matrimonio precisamente feliz, Julie no era muy afín a su suegra ni a la causa que abanderaría su esposo, mientras que él era muy cercano a su madre y dedicaría su vida para el regreso del pueblo a Israel.En 1878 su hermana Pauline murió de tifo e inmediatamente su familia se muda a Viena, Austria, donde Herzl ingresa a la Universidad de Viena a estudiar leyes. Como alumno se unió a la fraternidad estudiantil “Albia”, una organización nacionalista alemána a la cual renunció más tarde por los brotes antisemitas en la misma. En 1884 se doctoró en Derecho y ejerció durante un año para dedicarse después a su pasión: escribir.

Herzl entró a trabajar al diario Vienes Neue Freie Presse como corresponsal en París, ahí vivió el ambiente cada vez más antisemita que de la Francia de finales del siglo XIX, como el de Europa en general. La exposición periódica a las muestras del antisemitismo Europeo se volvió un problema a resolver para Herzl; su pensamiento romántico y radical lo llevó a proponer que tal vez la conversión masiva de judíos al cristianismo, como en la España de los reyes católicos, con la ayuda del Papa, resolvería el problema antisemita.

Como corresponsal de prensa Herzl cubrió en 1894 el juicio de un oficial judío del ejército francés llamado Alfred Dreyfus, acusado injustificadamente de espiar para el ejército alemán. El caso desató masas de parisinos pidiendo “muerte a los judíos”, lo cual resonó fuerte en la mente de Herzl. Dreyfus fue sentenciado a cadena perpetua inicialmente, y reinstalado en su puesto en 1906, al hacerse evidente la falsedad de los cargos. Después de esta detención vislumbro que el tema judío requería una solución nacional y política: reconstruir el estado hebreo en la tierra de Sion. Acudió con el barón Hirsch, conocido filántropo israelita, para que colaborara en el proyecto de reconstrucción nacional, sin poder convencerlo.

Sus amigos le sugirieron que plasmara sus ideas en una novela que llegara a las masas, en lugar de pedir ayuda a los líderes comunitarios de influencia. Esta visión sionista la plasmo en su libro Der Judenstaat –El Estado Judío- subtitulado: “Propuesta de una solución moderna para la cuestión judía”, que escribió en París, en el Hotel de Castille, se publicó en 1896, la mayoría de la colectividad se identificó con él, no todos.

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Borrador de una propuesta de bandera para el movimiento sionista, en el diario de Herzl. משתמש :תמרה at he.wikipedia. Licensed under Public Domain via Wikimedia Commons.

En 1897 Herzl convocó al Primer Congreso Sionista en Basel –Basilea- Suiza, fundándose en él la Organización Sionista Mundial con Theodor como su primer presidente. El mismo año fundó también en Viena el periódico sionista Die Welt. Al siguiente año acudió con el Káiser alemán Wilhelm II buscando su apoyo para la idea del establecimiento judío en Eretz Israel, con el cual tampoco tuvo éxito. Como buen abogado Herzl se enfocaba en obtener reconocimiento jurídico internacional sobre

los derechos del pueblo de Israel en su Tierra. En el segundo Congreso Herzl funda el Jewish Colonial Trust como instrumento financiero de la Organización Sionista Mundial. Crea también el Jewish National Fund –Fondo Nacional Judío- para colectar recursos para la compra de tierra en Eretz Israel. En 1903 fundaría una subsidiaria del Jewish Colonial Trust que más tarde se convertiría en el Bank Leumi Le-Israel. Para entonces ya había viajado con una delegación a Estambul para pedir la ayuda del sultán turco Abd al-Hamid para que los israelitas pudieran establecerse en Palestina y Siria; después viajaron a Palestina donde vuelve a encontrarse con el Káiser Wilhelm II en la escuela de agricultura Mikveh Israel, en Yafo y después en Jerusalem. Más adelante pidió también el apoyo del Zar ruso.

Ya en el siglo XX, 1902, publicó su última obra, Altneuland – La Vieja Nueva Tierra- que narra un sionismo romántico en novela, proyectando para 1923 el regreso a Eretz Israel. Después de ser corresponsal en París, Herzl combinó su actividad como editor de suplemento para la Neue Freie Presse, con la de líder del movimiento sionista.

En el Sexto Congreso en 1903 Herzl presentó su “Programa Uganda” proponiendo una patria en los territorios Británicos de Uganda; con ello se ganó una ola de protestas que lo hicieron dar un carácter temporal a dicha propuesta. Este tropiezo en el camino hacia Sion le afectó a Herzl como sensible que era, de hecho su salud empezó a decaer poco después.

Con problemas cardiacos y debido a una neumonía, Herzl murió abruptamente el 3 de julio 1904 -20 Tamuz 5664- en Edlach, Austria, a los 44 años. Como él lo había pedido, su cuerpo fue trasladado a Israel, en 1949, al monte que lleva su nombre. Su descendencia muere en condiciones trágicas, personales, y bajo la masacre nazi; también ellos descansan ahora cerca de él en el Monte Herzl.

Herzl visualizo el odio racial que venía sobre nuestro pueblo en la Europa del siglo XX. Israel resurgió en 1948, no en 1923 como él hubiera querido, una bella ciudad costera lleva su nombre, Herzliya, y otra el título de su último libro, Altneuland, traducido al hebreo por Nahum Sokolow con el título de Tel-Aviv.

Como Moisés, Herzl recibió las leyes, no en el Sinaí, sino en la Universidad de Viena, y como él, ayudo a llevar al Pueblo de Israel de regreso a Sion, y ninguno de los dos pudo vivir los frutos de su obra.

Fuente: EnlaceJudío
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