Cómo pueden los judíos estadounidenses luchar contra la intifada académica

Rabino Jeffrey Salkin


Como informó el New York Times este fin de semana, Israel está bajo ataque. Excepto, que esta vez, las herramientas no son militares. No son cohetes disparados sobre Sderot desde Gaza, o salvas desde Líbano patrocinadas por Hezbollah. Los ataques ni siquiera están localizados en Israel mismo.

Son ataques contra la idea misma de Israel, y la guerra ha llegado a casa –a los campus universitarios de Estados Unidos. Una encuesta en línea de 1,157 estudiantes llevada a cabo por el profesor del Trinity College Barry Kosmin y la profesora asociada Ariela Keyser, revela que más de la mitad de los estudiantes universitarios judíos estadounidenses informan que ellos han experimentado anti-semitismo en el campus.

El anti-semitismo se ha vuelto políticamente correcto –incluso chic.

Sólo en las últimas pocas semanas:

-En la UC-Davis [Universidad de California Davis], los estudiantes votaron sobre una resolución para apoyar un boicot contra Israel –acompañada con gritos de “Allah hu-akhbar!” Después una fraternidad judía fue pintada con esvásticas.

-En UCLA [Universidad de California de Los Angeles], miembros de la Asociación de Estudiantes de Pregrado argumentó que a una estudiante judía, Rachel Beyda, debería negársele un puesto como juez en la Junta Judicial del Consejo de la Asociación de Estudiantes de Pregrado. La mayoría de la gente estuvo de acuerdo en que ella estaba eminentemente calificada. Pero ella es judía, y varios de sus compañeros estudiantes hicieron vagas referencias a esto como que sería un “conflicto de intereses por su involucración con la comunidad judía”. La razón por la que debería haber un conflicto de intereses? Totalmente poco clara y no manifestada. Finalmente, la candidatura de Rachel fue aprobada pero todo el incidente fue, por decir lo menos, inquietante.

-En la Universidad de Stanford, Molly Horwitz, una candidata para el senado estudiantil, enfrentó preguntas sobre cómo su identidad judía influenciaría su trabajo en ese organismo judicial.
Pero, he aquí lo que es más atemorizante.

La singularización de los judíos en los campus universitarios no está viniendo de patanes, miembros del KKK, supremacistas blancos, y otros fanáticos certificados de largo tiempo.

No. Esos ataques están viniendo de una amplia coalición de grupos de los campus que incluyen a organizaciones por los derechos de los negros, latinos, asiáticos, nativo americanos, feministas y homosexuales –de esos grupos que han sido y debería continuar siendo nuestros aliados naturales. Los activistas palestinos han conectado exitosamente su causa con temas calientes de fondo de violencia policial y racismo, pintando a los judíos como el enemigo. Ellos están causando que los judíos en los campus –la mayoría de quienes son blancos y provenientes de una situación relativamente próspera –“revisen su privilegio”.

Esto no es nada menos que una guerra étnica y de clase. Utiliza a Israel y a los palestinos como un telón de fondo y una excusa, pero su objetivo es claro –los estudiantes judíos –algunos de los cuales capitulan y se unen a la batalla contra Israel. Estos ataques verbales y políticos no pueden dejar de transformarse en anti-semitismo y anti-judaísmo. No hace falta un alarmista para preguntarse en voz alta si todavía veremos manifestantes frente a los edificios Hillel, o activistas en contra de aquellos estudiantes que van a programas de Birthright.

Estarán preparados nuestros jóvenes para las conversaciones que ellos encontrarán este otoño, justo después de que comiencen a desempacar sus bolsos en sus cuartos en los dormitorios de la universidad?

No si las tasas de permanencia posterior a la pubertad en la educación judía continúan de la manera que lo han estado haciendo –lo cual es decir, desalentadoras. De acuerdo a algunos estimados, más de la mitad de nuestros jóvenes terminan su educación judía después de la ceremonia de Bar Mitvah o Bat Mitvah;  otros estimados ponen la cifra tan alta como el 70% u 80%.

En mis escritos anteriores, he lamentado el hecho de que los padres judíos tienden a cojear en cuanto a animar a sus hijos a continuar su educación judía.

He aquí una razón para esa continuación que yo no había anticipado. Cuando nuestros jóvenes lleguen a la universidad, necesitarán defender intelectualmente la existencia del estado de Israel. Si permitimos que nuestros adolescentes dejen nuestros hogares sin ese conocimiento y esa base de valores, ellos entrarán al mundo sin la vacuna que necesitan contra la ignorancia y el odio que encontrarán. O, puesto de esta manera: en un mundo de narrativas competitivas, ellos necesitan saber e internalizar la narrativa judía.

Igual que hay una coalición de odio de base amplia que recibe a los estudiantes judíos en los campus, nosotros necesitamos una coalición de curación de base amplia que preparará a los estudiantes para ese viaje. Esa coalición debe incluir todo posible programa que nuestras comunidades ofrezcan escuela religiosa, grupos juveniles, escuelas diurnas, campamentos de verano. Evaluemos qué oportunidades ya están ahí, como las ofertas de Stand Up For Israel.

Los educadores judíos ahora necesitan rediseñar y renombrar sus programas para que así los padres y los chicos por igual sepan que ellos aprenderán hechos y valores esenciales que los ayudarán a llevar vidas judías en sus últimos años adolescentes, sus veinte y más allá.

Hace pocos años, vi un vídeo perturbador, el cual presentaba un diálogo entre estudiantes judíos y estudiantes afro-americanos en un campus universitario de la Ivy League. Los estudiantes afro-americanos reprendieron a sus compañeros de clase judíos con la ahora desacreditada bula anti-semita: “No saben que sus ancestros fueron responsables por el comercio internacional de esclavos?” Los estudiantes judíos asintieron y lloraron aceptándolo; sí, es verdad, dijeron ellos, y si, ellos se sentían culpables por eso.

Después de que el vídeo terminó, uno de los padres judíos en la audiencia preguntó al presentador, un rabino de Hillel: “Cómo podemos evitar este clase de cosas?” Yo nunca olvidaré la rápida y aguda respuesta: “Dejen de enviarnos chicos judíos ignorantes”.

Esa respuesta del rabino todavía suena en mis oídos. Agradezcamos el noble trabajo que Hillel está haciendo en los campus. Pero lo mínimo que podemos hacer para regresar el favor es enviarles a ellos estudiantes judíos que puedan contar la historia de su pueblo.

 Fuente: Porisrael
 Comparta este articulo con sus contactos:
      
 
 
Ir a página principal