Judaizantes rusos

Tiberio Yosif Klein


A lo largo de la historia la cantidad de personas pertenecientes al Pueblo Judío ,han mermado debido a conversiones forzosas, algunas voluntarias y a asesinatos masivos. Los peores ocurrieron durante la Shoá, el Holocausto, con el homicidio de la tercera parte del judaísmo mundial. Sin embargo, al mismo tiempo que algunos judíos dejaban de serlo o desaparecían tras ser asesinados, ocurrían casos en los que algunas gentes se unían al judaísmo.

A finales del siglo XIV, apareció en Rusia un movimiento llamado Strigolniki en la gran ciudad Novgorod del norte. Eran llamados así por la palabra eslava “Srigu”, que en ruso antiguo significa “cortar” o “segar”, lo que sugiere que estas gentes practicaban la circuncisión. No eran judíos sino personas que querían volver a una fe “auténtica”, anterior del cristianismo y sus ritos. Rechazaban las imágenes y al clero y rezaban a la intemperie como tradición pre cristiana relacionada con la tierra. Pero el movimiento fue combatido y los jefes de Strigolniki fueron asesinados arrojándolos desde el puente de la ciudad a las aguas congeladas del río Volkhov (“Crónicas de Novgorod”, 1375 – 1376). Con esto desapareció el movimiento de circuncisión, pero seguramente siguió existiendo en la clandestinidad pues reapareció cien años después, pero ahora de una manera más conocida de judaizantes.  

Los judaizantes que nuevamente salieron a la luz el siglo XV tuvieron su apogeo en 1490 en Moscú. Influenciaron la sociedad de su tiempo a tal punto que se conoce de funcionarios, comerciantes, diplomáticos e incluso eclesiásticos que se convirtieron. No eran judíos, pero “las influencias judías jugaron un rol en los orígenes de ese movimiento” (Daniel Tollet, “Iglesias y Talmud: lo que los cristianos sabían del judaísmo”, Sorbona, Paris, 2006).

La pregunta es si existían en el siglo XV comunidades judías en Rusia o en la región, y qué se sabía del judaísmo en esa época. La verdad es que los judíos se instalaron en los países eslavos mucho antes de que el cristianismo llegara a esos territorios. En los siglos VIII y IX había comunidades judías en el sur de Rusia, en las actuales Ucrania y Crimea, formadas por comerciantes judíos de Asia Central y del Cáucaso. La mayoría eran jázaros y caraítas.

Los jázaros, cuyo nombre pareciera provenir de un verbo turco que significa “errante” (“gezer”), eran un pueblo que fundó en el siglo VII un kanato independiente, el “Kaganato de Jazaria o jázaro”, a orillas del mar Caspio, en el Caúcaso Norte. En algún momento el judaísmo se convirtió en su religión oficial.

(Un Kanato está gobernado por un Kan, título turco-mongol; Gran Kan equivale a emperador. Famosos con ese título han sido Gengis Kan, fundador del Imperio Mongol y su nieto Kublai Kan, fundador de la dinastía Yuan en China)

En el momento de máximo poderío el Kanato Jázaro controlaba gran parte del sur de Rusia, este de Ucrania, Crimea, Kazajistán occidental, Daguestán, Azerbaiyán, Crimea, Georgia, y otros territorios vecinos. Más adelante fueron aliados del Imperio Bizantino contra el Imperio Sasánida (Persa), y vencieron a los califatos árabes en todas las guerras contra ellos, lo que posiblemente evitó que los árabes invadieran Europa Oriental. A fines del siglo X declinó su poderío frente a la Rus de Kiev para desaparecer de la historia sin explicación.

(La Rus de Kiev fue una federación que unió a la mayoría de las tribus eslavas orientales desde final del siglo IX hasta mediados del siglo XIII. Su mayor extensión en el siglo XI iba desde el mar Báltico hasta el mar Negro. Rusia, Ucrania y Bielorrusia la consideran el origen de su cultura)

Los caraítas, que se instalaron en los mismos territorios rusos al mismo tiempo que los jázaros eran un grupo judío de una corriente religiosa cuyo nombre viene del hebreo “karaím”, lectores, llamados también “Bené Mikrá”, “seguidores de la Escritura”. Reconocen al Tanaj como la única autoridad máxima  y no aceptan al Talmud y sus comentarios,  al contrario de los “Bené Mishná”, seguidores de la línea tradicional.

(El Tanaj es el conjunto de los 24 libros de la Biblia hebrea. Constituye, junto a otros libros, aquello que los cristianos denominan “Antiguo Testamento”. El Talmud es una obra que recoge principalmente las discusiones rabínicas sobre leyes judías, tradiciones, costumbres, narraciones y dichos, parábolas, historias y leyendas. Existen dos versiones del Talmud: el Talmud de Jerusalén y el Talmud de Babilonia)

A finales del siglo X Rusia se convirtió oficialmente al cristianismo. Había ya numerosas comunidades judías en Kiev y Odessa que más tarde se extendieron a los principados rusos de Polonia y Lituania. Los judíos tenían plena ciudadanía, y vivían libremente sin las persecuciones que debían sufrir esporádicamente en Europa occidental y en Bohemia (actual República Checa y Eslovaquia). 

“Novgorod la Grande” del norte de Rusia era abierta a las religiones y bastante bien dispuesta hacia los judíos.  El probable fundador de los judaizantes fue Zacarías Kiev, llamado “el judío”, “astrólogo” o “mago”. Se convirtió en pariente de Iván III, Gran Duque de Moscú, quien lo tomó bajo su protección. La “herejía judía” atrajo a muchos funcionarios de alto rango, y también a miembros del clero ortodoxo como el Arcipreste Alexei. La doctrina judaizante niega la divinidad de Jesús y la Trinidad y niegan la adoración de imágenes; para ellos los Evangelios son falsos y el Mesías judío aún no ha aparecido. Tradujeron la Biblia y divulgaron los escritos de Maimónides y la ciencia, contribuyendo a un desarrollo intelectual (“Formas de Teología de Rusia”, pág.19 Georges Florovsky, 1937). Pero en 1487 se inició la contra ofensiva de la Iglesia Ortodoxa dirigida por personeros como el arzobispo Genadio de Novgorod, y fue cuando nació un antisemitismo oficial que perduró hasta el siglo XX en Rusia. Se realizaron varios Concilios (en 1488, 1491, 1504) para deshacerse de la “amenaza” judía. El primer Zar de Rusia, Iván el Terrible en 1547 dijo de los mercaderes judíos de Polonia: “Esta es la hierba envenenada para Rusia, que quiere seguir siendo cristiana”.

Los judaizantes reaparecieron en Rusia a mediados del siglo XVIII en el centro y sur de Rusia. Informes de la policía hablaban en 1811 de su existencia en varias gobernaciones cercanas a Moscú (Tula, Orei, Tambov y Voronez) formando comunidades de incluso miles de personas que asumían abiertamente su pertenencia al judaísmo bíblico heredado de los caraítas. Poblaciones campesinas llamadas “Sabateens” (“Verdadero Shabat”), observaban cultos judíos como la celebración del Shabat, festividades judías,  la circuncisión, ritos de matrimonio e incluso la mantención del kashrut (dietética religiosa judía), el uso de tefilim, tzitzit y mezuzot, y oraban en hebreo, no sólo en ruso.

Un Ukaze (ley imperial) después del Sínodo de julio de 1825 ordenó la expulsión de los judíos de sus lugares de residencia, y acusados de proselitismo fueron perseguidos y deportados a Siberia, Armenia, Georgia, Azerbaiyán, el Cáucaso y hasta a Asia Central. Después de la Revolución Soviética su situación mejoró, pero se reanudó en la década de 1920 con la destrucción de grandes comunidades. Sin embargo en las granjas colectivas se mantuvieron los rollos de la Torá, se siguieron manteniendo las tradiciones y festividades judías. Las comunidades existían en Azerbaiyán, en Crimea, en Birobiján.

Bajo Stalin muchos tuvieron un estatus que les permitió obtener la “nacionalidad judía” (hay que recordar que incluso bajo el Soviet, se mantuvo la nacionalidad por “Ius sanguis”, por la “sangre”). Casi todos los judíos de Ucrania fueron asesinados por los nazis y sus colaboradores, pero aún les sobreviven muchos en las regiones del antiguo Imperio Zarista. Algunos niegan su afiliación, pero hay cristianos que mantienen igual prácticas judías. Hay muchos otros que se han adherido abiertamente al judaísmo observando por completo la región judía, e incluso enviando a sus hijos a Yeshivot, escuelas religiosas judías.

Entre los descendientes de los judaizantes originales que terminaron por ser judíos por completo posiblemente se incluyen a los heroicos fundadores del movimiento sionista que llevó a la creación del Estado Judío de Israel: Joseph Trumpeldor, creador en 1918 de la organización Hejalutz, responsable de la Aliá (emigración a Israel) de judíos europeos, lo que les salvó de los nazis posteriormente; y Alexander Zaid, que fue el co fundador de las organizaciones de defensa judía Bar-Giora (1907) y Hashomer (1919).

Independiente de que parte de los judíos rusos sean descendientes de Strigolniki, de los Subotniks, sean judaizantes o no, hoy en día es innegable que sí son judíos, con una cultura común, unidos por una herencia judía que los une al resto de Pueblo Judío, al que han enriquecido e incrementado. Y tal como dice la Halajá (La Halajá es la recopilación de las principales leyes judías), cuando alguien se convierte al judaísmo, no está permitido recordárselo o mencionárselo jamás, pues ya es judío sin lugar a dudas.

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