Rabino Shmuel Szteinhendler:
"Si no tuviéramos la diversidad, estaríamos en los museos"

Por Michelle Hafemann

Foto: Boletín Beit Emunah


El Rabino Shmuel Szteinhendler, de la Comunidad Beit Emunah de Santiago, cumple 30 años de trabajo pastoral en el 2016 y este año –el de los 29- ya comenzaron para él las celebraciones del trigésimo aniversario. A fines del mes de abril, junto al Rabino Eduardo Waingortin del Círculo Israelita de Santiago, fueron distinguidos con el grado de Doctor Honorario por el Jewish Theological Seminary, en una ceremonia que ya es una tradición del JTS, la escuela rabínica más importante del movimiento Masortí.  

La ceremonia tuvo lugar en el campus de JTS en la ciudad de Nueva York y en ella el Profesor Arnold M. Eisen, canciller de JTS, confirió los grados y pronunció el discurso de convocatoria. El Rabino Daniel S. Nevins, decano de la División de Liderazgo Religioso, y Pearl Resnick, Decano de la Escuela Rabínica, y Barry Lovell, Presidente de la Junta Consultiva de Liderazgo Religioso de JTS, patrocinaron a los homenajeados. El acto solemne contó con la presencia de la viuda del Rabino Marshall Meyer, Z.L., fundador del Seminario Rabínico Latinoamericano.

“Fue un momento muy emotivo, y significo – yo creo- para cada uno de los 40 que estábamos ahí, un abrazo simbólico desde nuestras casa  de estudios, un abrazo fraterno de que lo que hicimos vale la pena y que vale la pena seguir”, nos comenta Shmuel, que agrega que los Rabinos homenajeados bromearon con que ahora –como Doctores y Rabinos- podrían “Sanar el alma y el cuerpo”.

En su discurso, el canciller Eisen habló del “Clal Israel” y de cómo visualizar al Pueblo de Israel como un todo y no segmentado por las corrientes religiosas. “Porque esta segmentación que hay genera polarizaciones inútiles”, acota el Rabino, señalando que sus maestros les enseñaron la vocación por la pasión y no por la profesión. “Tiene que haber Neshamá, vocación, y no solamente asumir este trabajo como una ocupación que genera un ingreso, como cualquier otra. Es algo totalmente diferente porque uno trabaja con el alma de las personas y con sus valores”. El mensaje del rector del JTS estuvo orientado a eso, a no creer que se tienen todas las respuestas y en trabajar en el bienestar social como en el estudio de la Torá, y motivar a la gente para que recurra a las fuentes judías. “Fue una inyección de energía muy linda”, agrega.

¿Esto es  una muestra de los que ha crecido el movimiento Masortí en el útlimo tiempo?

-Así es. Sólo en nuestra región hay más de 10 comunidades buscando rabino, y no hay rabinos disponibles, salvo que se muevan entre comunidades. Eso habla de un desarrollo en la región, de hecho yo llevo 20 años en Chile y es impresionante el crecimiento del movimiento Masortí. Además, cuando yo llegué habían seis servicios de Iom Kipur y hoy hay 15. Eso habla de un avance también desde una mirada macro de la vida judía, y no desde la segmentación. Y eso nos lleva a apreciar lo rico que es tener esta diversidad. Porque si no tuviéramos la diversidad, estaríamos en los museos. No se trata de quién garantiza la diversidad de mejor manera, sino de que cada uno pone su parte.

¿Puede ser que la continuidad del “Clal Israel” se de por esa misma diversidad?

-Claro, porque si la negáramos estaríamos negando la misma esencia, el corazón del judaísmo.

Luego de la ceremonia de Doctorado en Nueva York, Shmuel llegó a Chile para partir al día siguiente a Israel, a participar del Primer Encuentro Internacional entre Rabinos, Cardenales y Obispos. Esto gracias a la invitación del movimiento de Neocatecúmenos, Camino Neocatecumenal,  constructores del Domo Galileo  que está en el Monte de la Beatitud frente al Kineret, erigido para la visita del Papa Juan Pablos Segundo.

En el encuentro participaron 120 rabinos de 30 países, en el encuentro más grande de rabinos de todas las corrientes del judaísmo que se haya producido hasta la fecha, y asistiendo desde Chile los Rabinos Daniel Zang, de la Comunidad Israelita Sefaradí, y Alejandro Bloch, de la Bnei Israel, además de Szteinhendler, quien es también Presidente de la Confraternidad Judeo-Cristiana de Chile.  Participaron también Monseñor Jorge Patricio Vega Velasco, Obispo prelado de Illapel, y el Padre José Manuel Arenas, Delegado Diocesano para el Diálogo Interreligioso.

“El encuentro se fundaba en el 50° Aniversario de la Encíclica Nostra Aetate. Estuvo muy presente el tema de la persecución a catóilicos en Medio Oriente y eso hace que podamos hablar más cercanamente de temas que compartimos, así como del antisemitismo”, señala  Shmuel.

A lo largo de cuatro días, los participantes hablaron sobre algunos desafíos comunes: la misión salvífica del Pueblo Judío y de la Iglesia Católica en el mundo de hoy; la transmisión de la fe a la siguiente generación; el contraste entre la antropología judeo-cristiana y las antropologías que tienen como premisa la negación de Dios, y el resurgir del antisemitismo y el fundamentalismo xenófobo.

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