Cómo la Incitación Anti-Israel es un Tiro por la ‎Culata

‎ ‎ Khaled Abu Toameh


Cientos de musulmanes en el Monte del Templo, gritando y lanzando objetos, rodean a tres judíos y sus hijos, mientras una decena de agentes de policía tratan de contener a la airada multitud y de evacuar a los judíos.

 

  • Jordania tiene un tratado de paz con Israel, mientras que la Autoridad Palestina (AP) está llevando a cabo una coordinación de seguridad con las Fuerzas de Defensa de Israel. Eso es suficiente para que su gente se vuelva contra ellos y los acuse de “colaboración” con el “enemigo sionista”.
  • ¿La AP y Jordania empezarán a educar a sus pueblos acerca de tolerancia y paz con Israel? Tristemente, es improbable que ocurra, al menos no en un futuro próximo. La retórica anti-Israel ha hecho imposible, incluso, hablar de la posibilidad de paz con Israel.

Desde hace varios meses, la Autoridad Palestina (AP) y Jordania han condenando enérgicamente las visitas de grupos judíos y de individuos al Monte del Templo en Jerusalén.

La AP y Jordania han acusado a los visitantes judíos de “profanar” Haram al-Sharif [Noble Santuario], el nombre utilizado por los musulmanes para referirse al Monte del Templo.

Las visitas, que se celebran en coordinación con la Policía de Jerusalén, son descritas por la AP y Jordania como intentos de “atacar” la Mezquita de Al-Aqsa.

Las acusaciones efectuadas por los liderazgos de la AP y Jordania han desencadenado una campaña de los musulmanes para frustrar las visitas de judíos al lugar sagrado. Casi todos los días, provocadores musulmanes interceptan a los visitantes judíos injuriándolos y enrostrándoles “Allahu Akbar” (“Allah es Más Grande”).

En algunos casos, palestinos han lanzado zapatos a los visitantes judíos, incluidos niños.

Varios grupos palestinos han reclutado también mujeres y niños para acosar a los visitantes judíos y a los policías que los acompañan. Las mujeres, que son aclamadas como Murabitat (“las Firmes”), tienen una misión principal: acosar a los visitantes judíos. Afirman que su objetivo principal es proteger la mezquita de Al-Aqsa contra la “agresión” judía. Algunas de las mujeres reciben salarios mensuales de hasta 1.500 shekels (unos $400) para tratar de bloquear a los visitantes judíos.

Pero ahora, los que han estado incitando contra visitantes judíos han sido víctimas de su propia campaña.

Funcionarios palestinos y jordanos que recientemente visitaron el Monte del Templo recibieron una lección de primera mano de adonde puede conducir la incitación. Los propios funcionarios han sido víctimas de provocadores que gritaban insultos contra ellos y los obligaron a huir del lugar sagrado.

La última víctima fue el Sheikh Ahmed Helayel, el Juez Jefe Islámico de Jordania, quien llegó a la Mezquita de Al Aqsa el pasado viernes a la cabeza de una delegación del gobierno jordano que también incluyó al Ministro de Asuntos Wakf del reino.

El Sheikh Helayel debía pronunciar el sermón del viernes, pero fue obligado a abandonar el podio después de que decenas de fieles protestaron por su presencia y comenzaron a injuriar a Jordania y a él. Él y todos los miembros de la delegación fueron rescatados por otros fieles que los escoltaron fuera del Monte del Templo.

Los palestinos que humillaron y expulsaron a la delegación jordana pertenecen al grupo radical islamista internacional Hizb-ut-Tahrir (Partido de la Liberación), cuyo objetivo es el de “reanudar el modo de vida islámico mediante el establecimiento de un Estado Islámico que establezca los sistemas del Islam y lleve su llamamiento al mundo”.

Uno de los líderes de la turba le gritó el clérigo jordano: “Esperábamos verlo visitándonos encabezando un ejército islámico que libere Jerusalén y la Mezquita de Al Aqsa, y no bajo las botas de la ocupación israelí”. Otro manifestante acusó a Jordania de “vender”, en 1967, la Margen Occidental y Jerusalén a Israel.

El incidente ha avergonzado profundamente al liderazgo de la Autoridad Palestina, cuyos representantes se apresuraron a condenar el ataque a los funcionarios jordanos.

El portavoz del gobierno de la AP, Ehab Bsaisso, expresó su pesar por el incidente. El Juez Jefe Islámico de la AP, Mahmoud Habbash, denunció el incidente como “inmoral” y “no-islámico”. Habbash afirmó que los responsables de la expulsión de los funcionarios jordanos de la Mezquita Aqsa estaban “proporcionando un servicio gratuito a la ocupación israelí”.

Vale la pena señalar que funcionarios de la AP animan regularmente a fieles musulmanes para que intercepten a visitantes judíos al lugar santo. Pero el año pasado, Habbash, quien también sirve como asesor de asuntos religiosos del presidente de la AP Mahmoud Abbas, se vio obligado a huir del Monte del Templo después que palestinos furiosos lo atacaron con zapatos, piedras y huevos.

Sin embargo, funcionarios de la AP y Jordania no parecen haber aprendido la lección – sobre todo que su incitación contra las visitas de judíos encenderá un fuego que también los consumirá. Tanto Habbash como el Sheikh Helayel se encontraron en la misma situación que los judíos confrontados por objetores durante sus visitas al Monte del Templo.

Funcionarios palestinos y jordanos que incitan diariamente a su gente en contra de Israel, no deberían sorprenderse cuando su gente  les escupe en la cara, les tira zapatos o los expulsan de una mezquita.

Jordania tiene un tratado de paz con Israel, mientras que la AP está llevando a cabo una coordinación de seguridad con las Fuerzas de Defensa de Israel. Eso es suficiente para que su gente se vuelva contra ellos y los acusen de “colaboración” con el “enemigo sionista”.

La incitación anti-Israel ha demostrado una vez más ser contraproducente. ¿Pero la Autoridad Palestina y Jordania sacará conclusiones de sus errores y empezará a educar a su gente acerca de tolerancia y paz con Israel? Tristemente, es improbable que ocurra, al menos no en un futuro próximo. La retórica anti-Israel ha hecho imposible, incluso, hablar de la posibilidad de paz con Israel.

Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld

Fuente: Gatestone Institute
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