Entrevista a Emma Filkenstein:
‎“Vamos a trabajar con la CJCh, pero no para la CJCh”‎

‎Por Michelle Hafemann


El jueves 4 de junio asume la presidencia de la Comunidad Judía de Chile León Cohen, en reemplazo del presidente saliente Gerardo Gorodischer. León Cohen es ex presidente de la Bnei Brith, actual Director del Distrito que conforman Chile, Perú y Bolivia. Fue representante de la organización para la Mesa de Diálogo, la iniciativa del  gobierno en el año 2000 para el esclarecimiento del paradero de los Detenidos Desaparecidos durante el régimen militar. 

Próxima a cumplir la primera mitad de su período, la actual Presidenta de Bnei Brith Chile, Emma Filkenstein, nos comenta que es un orgullo para filial que sea un “Hermano” (como se llaman entre los miembros de las distintas logias) quien asuma la dirigencia de la CJCh, y que además sea quien va a encabezar la renovación de la que será objeto la institucionalidad comunitaria. Pero sí aclara que la idea es trabajar a la par con la Comunidad Judía, con la disposición de colaborar en todo lo que el nuevo presidente necesite.

Junto con ser madre de cuatro hijos, Emma es Educadora de Párvulos, Psicopedagoga, Máster en Dirección Escolar, Programadora del Nivel 1 de Feuerstein, Máster en Sicopedagogía Clínica, autora de un libro de la Psicopedagogía y el adulto mayor, entre otras cosas. Al asumir el cargo que ostenta, debió reducir en un 50% la cantidad de horas de atención que ofrece –desde hace 17 años-  en la Clínica Dávila y las de su consulta privada en el Cantagallo, donde atiende principalmente a estudiantes de media y de edad universitaria.

¿Hace cuánto tiempo que estás en  la Bnei Brith?

-Soy hermana de la Bnei Brith desde hace 15 años. Entramos con Moisés, mi marido, a una filial que después se disolvió, y luego formamos la actual que se llama “Kineret”. La Bnei Brith es toda una experiencia de vida, porque formas lazos con gente que eliges como hermanos. No son hermanos con los que creciste con ellos pero sí que son para la vida, están en las buenas y en las malas, siempre acompañándote y son buenos asesores cuando necesitas ayudas. La verdad es que es una muy rica institución, tremendamente apoyadora.

¿Tienen filiales jóvenes? ¿O filiales para soltero?

-Claro, así como tenemos la Filial Pacífico, que tiene muchos años, tenemos una filial nueva que es de matrimonios de 35 años, aproximadamente. Y también tenemos una filial de separados o gente no casada.  

¿Qué actividades desarrollan? ¿Dependen de cada filial?

-Eso depende de cada filial. Por ejemplo, el año pasado hubo desde concursos de comidas a encuentros con políticos, una gran gama de actividades. No hay una línea específica, la idea es que las actividades además de sociales sean un aporte para la vida.

¿También desarrollan actividades y campañas para la sociedad en general?

-Sí, como la campaña de las patentes, que es tremenda y lleva varios años. Estos dos últimos años hemos estado en convenio con la Municipalidad de Conchalí, en un colegio que pasó de humanista a artístico, y formó la Conchalí Big Band. Ellos tenían el problema de que les robaban los instrumentos,  y con el excedente de la campaña de las patentes  decidimos apoyarlos para construir una sala de música. Y este año vamos a ayudarlos a construir una sala de ensayo de percusión, que tiene que tener una buena acústica, porque están en un barrio residencial.

Ha sido súper rico, primero porque mi expertise es el  área educacional y ayudar a un colegio me motiva mucho.  Estaba el otro día con el director, Don Herbert, y nos contaba de la cantidad de niños que dejaron las drogas y el alcohol gracias a la música. Entonces es maravilloso poder ayudar y aportar un grano de arena.

¿Tienen otros proyectos para fuera de la comunidad?

-Tenemos otros proyectos a través de la Comisión de Acción Social, con la que nos dedicamos a llevar regalos para la Navidad, para la cual hacemos una campaña dentro de la propia institución y le pedimos colaboración a las otras instituciones de la comunidad, y llevamos regalos a cuatro hospitales de niños. Y la verdad es que es una instancia exquisita. Este año también, cosa que no hicimos pública, colaboramos con el Josefina Martínez, que es un hospital que tiene niños que viven ahí y muchos llegan en condiciones terminales. Entonces les llevamos regalos y además les llevamos una casa de muñecas para el patio.

¿Cómo llegaron a ese hospital? ¿Cómo conocieron de ese proyecto?

-Tenemos una presidenta de acción social que es muy movida, que es la Marianne Kychental, que en la época de Navidad empezó a buscar hospitales, conocíó este proyecto, y nos recibieron felices.

También está el proyecto de becas universitarias.

-Tenemos el proyecto de becas de universitarios, y este año tenemos 54 becados, de toda la variedad de carreras, y a ellos los apoyamos para financiar sus carreras. Para mí la educación es el pilar de la sociedad. Hacemos un mix, ellos toman un crédito aval, después becas que se consiguen dentro de la universidad y la diferencia se la ponemos nosotros. Pero nadie se queda sin beca si la necesita. Es un lindo proyecto que lleva muchos años, con una tremenda comisión, Jaime Fuchs es un gran presidente, a cargo de la recolección de fondos, y Roberto Fleiderman, que está a cargo de la comisión de becas.

Y además hacen una gala anual.

-Sí, pero este año no la vamos a hacer. Porque decidimos postergarla para el próximo año dada la situación en Chile, con las catástrofes naturales que se han sucedido. Pero el próximo año sí la vamos a hacer, porque se necesita.

Bnei Brith tiene presencia a nivel mundial. ¿Cómo se relaciona la Filial Chile con la organización internacional?

-Nos relacionamos en base a las diferentes políticas que se van dictando es como nos vamos relacionando, nosotros tenemos un Presidente Latinoamericano, que es León Cohen –que ahora asumió como Presidente de la Comunidad Judía de Chile-, de ahí tenemos con él el nexo a la Bnei Brith internacional, que tiene un Directorio. Nos relacionamos con la institución de muchas formas, pero como más nos relacionamos es con la institución a nivel latinoamericano. Además somos un distrito con Perú y Bolivia, y tenemos una relación más cercana con estas dos instituciones. Las líneas de trabajo, eso sí, las determinan los mismos países.

La Bnei Brith tiene, además, un marcado carácter político. ¿Cómo se expresa eso?

-Bueno, es una institución política en cuento buscar estar en la discusión de los temas políticos que afectan a la comunidad y también en temas políticos nacionales. Por ejemplo, León que es el nuevo Presidente de la Comunidad, fue el representante de la Bnei Brith en la Mesa de Diálogo (año 2000), lo que implica que también la institución tiene un reconocimiento. Yo diría, eso sí, que lo político es lo que más me ha costado en la presidencia de la Bnei Brith.

¿Cómo se gestó tu llegada a la presidencia?

-Yo fui invitada al Comité Ejecutivo de la Bnei Brith hace algunos años,  y el año pasado Sergio Bitrán y el presidente saliente, Eduardo Weinstein, me propusieron asumir la presidencia, y fue un tema que evalué largamente con mi familia. Y yo no quería principalmente por el tema político, que es un tema que yo no manejo plenamente y en el que me he tenido que ir educando. Y como yo soy muy cuadrada, todo tiene que salir perfecto, no quería ser presidenta porque el tema no lo manejo bien. Pero finalmente Sergio Bitrán me convenció, porque me dijo “Necesitamos una mujer en la Bnei Brith”.

Ese es un punto relevante, el hecho de que no hay muchas mujeres en cargos directivos y eso seguramente tiene que ver con la cantidad de tiempo y esfuerzo que requiere asumir un cargo de dirigente comunitario.

-Así es. En mi caso yo lo conversé con mi familia, con mis cuatro hijos y mi marido, y ellos me apoyaron en la idea. No es fácil, porque yo reduje la agenda de horas de atención a la mitad para poder dedicarle el tiempo necesario a la Bnei Brith, lo que implica que mis ingresos se redujeron también, y tengo la suerte de que me va muy bien, tengo mucho prestigio como sicopedagoga. Mi familia sabe que no cuenta conmigo para comer los días de semana, pero sí tenemos tiempo los fines de semana. El que más se reciente es mi hijo Alan, que me echa de menos en la semana en las comidas. Pero es también una cuestión de etapas en la vida, hay etapas y etapas para hacer las cosas. En mi caso mi hija mayor ya está en la universidad y los trillizos están preparando la PSU. Entonces este era el momento.

Eso es lo que debe hacer que no haya tantas mujeres en cargos comunitarios, el hecho de que esto trae un costo familiar muy grande.

-Claro, pero como digo, son momentos de la vida. Hubiera sido imposible asumir un cargo así cuando los trillizos eran chicos.

Ahora que León Cohen asumió la presidencia de la Comunidad Judía de Chile (CJCh), ¿cómo se relacionará la Bnei Brith con la CJCh?

-Para nosotros es un orgullo que León, hermano de la Bnei Brith, sea el nuevo presidente y vamos a prestarle toda la colaboración posible. Lo que sí, vamos a trabajar con la CJCh, pero no para la CJCh.

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