Funeral de Matrimonio Stoulman-Pessa ‎

Claudio Mandler - Centro Progresista Judío Meretz – Chile


Todos sabemos lo que significa perder a un ser querido. Lo difícil que es comprender y aceptar la repentina y permanente ausencia de alguien que fue, cuando vivía, un familiar, un compañero, un amigo. Los recuerdos del tiempo compartido nos traen un sinfín de sensaciones... nostalgia, añoranza, alegría, tristeza, impotencia, agradecimiento. De alguna forma racionalizamos que morir es parte de la vida, que los recuerdos quedarán para siempre y que hay que atesorarlos.

Pero... ¿qué pasa cuando un ser querido desaparece sin rastros de un día para el otro, sin saber por qué, si está vivo o muerto, qué fue lo que le pasó, cómo?  Cuando estos hechos son responsabilidad de un tercero ¿Cómo racionalizamos el que los responsables de aquella desaparición forzada no aporten ninguna pista para encontrar finalmente al ser querido? Ese trágico destino le tocó vivir a decenas de miles de personas bajo las dictaduras latinoamericanas de los años 70, a millares de compatriotas nuestros, a varios javerim de la Comunidad Judía chilena (una veintena de núcleos familiares), que, repentinamente, sus padres, hermanos o hermanas, hijos o hijas, fueron secuestrados, torturados y hechos desaparecer de la forma más cruel que podamos imaginar.

Muchos de ellos lograron saber, tarde o temprano, lo que les tocó vivir a sus seres queridos, y fueron recibiendo sus cuerpos, o lo que quedaba de ellos, para sepultarlos. Muchos otros, demasiados, nunca más supieron nada, y quedaron a merced de rumores, medias verdades, mentiras descaradas, y las lentas manijas de la justicia chilena.

"Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo"  (Salmos 23:4)*

Hace un par de semanas, gracias a las innovaciones tecnológicas, pudieron ser identificados algunos restos de Jacobo Stoulman y su pareja, Matilde Pessa.

Lo único que se sabía con certeza, hasta entonces, era que el matrimonio había sido secuestrado por agentes de Estado argentinos en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, Buenos Aires, el 29 de mayo de 1977, hace exactos 38 años. Fuera de eso... nada.

La historia tuvo que reconstruirse en base a deducciones, rumores, omisiones, silencios y mentiras. Lo lógico era pensar que fueran asesinados en Argentina, y sus cuerpos arrojados a las profundidades del Rio de la Plata. Eso es exactamente lo que las tres hijas del matrimonio, y otros familiares, creyeron hasta hace dos semanas, durante 38 años.

Empero, los restos de Jacobo y Matilde que fueron identificados provenían de la fosas clandestinas de la Cuesta Barriga - descubiertas en 2001 - lo que a su vez pone al descubierto una verdad completamente diferente a la que creíamos era "la verdad" respecto a sus desapariciones... Está claro que aún no dimensionamos la real extensión de la horrífica Operación Cóndor - la cooperación entre las dictaduras del Cono Sur para, entre otras cosas, esconder y encubrir sus crímenes de lesa humanidad...

Jacobo y Matilde cayeron en manos asesinas y pasaron momentos inimaginables en el valle de sombra de muerte. Y Dios no estaba ahí. Estaban solamente sus victimarios.

"Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; Juntáronse contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía: Despedazábanme, y no cesaban;" (Salmos 35:15)*

Jacobo y Matilde fueron traídos a Chile desde Argentina, cosa que implicaba una logística sofisticada, una cooperación cercana entre las dictaduras, y que sin duda involucraba muchos cómplices: mucha gente que, puede ser, conoce solamente detalles y sabe verdades pequeñas, pero que junto a otros detalles y otras verdades pequeñas podrían develar verdades muy grandes.

Pero el encubrimiento continúa hasta hoy en día. La infamia, el silencio y la mentira son el pan de cada día para los familiares de las victimas. La impunidad y el olvido es lo que impera. Muchos de los criminales aún siguen libres, burlándose de las victimas y de sus seres queridos. Los que están encarcelados, aún no reconocen sus delitos. El horror, la crueldad  y la bajeza moral siguen siendo su modus operandi.

Quién sabe qué otras verdades irán saliendo a la luz pública, demasiado tarde, dejando de lado supuestos que creíamos hechos por tanto tiempo. La verdad, quizás, es algún tipo de consuelo, y, en estos casos, un consuelo absolutamente terrible.

Y no es venganza lo que se busca, es simplemente la verdad, por difícil que sea, pero acompañada de justicia.

Dios lleno de misericordia ("El malé rajamim")/Yehudá Amijai

Si Dios no estuviera lleno de misericordia,
Habría mas misericordia en el mundo,
y no sólo en Él.

Yo, que he juntado flores en las montañas
y mirado hacia abajo en todos los valles.
Yo, que bajé cadáveres de las montañas,
puedo decir que el mundo esta vacío de misericordia.

Yo, que fui el Rey del Mar Muerto,
que estuve parado indeciso en mi ventana,
que conté los pasos de los ángeles,
cuyo corazón ha levantado cantidades de ansiedad
en las horribles batallas.

Yo, que sólo uso una pequeña parte
de las palabras del diccionario.
Yo, que debo descifrar enigmas
que no quiero descifrar.

Sé que si no fuera por Dios-lleno-de-misericordia
habría misericordia en el mundo,
no sólo en Él.

El funeral de los Stoulman-Pessa, efectuado el viernes 29 de mayo en el Cementerio Sefaradí - exactamente a 38 años de su desaparición forzada - fue multitudinario y profundamente emotivo.

Este caso y sus siniestras implicaciones nos hacen cuestionar la naturaleza humana, que por un lado llega a la bajeza moral y la crueldad más nefastas, cometiendo crímenes horrorosos como estos, encubriéndolos, mintiendo, ocultando información para que no se sepa la verdad, y, por otro lado, demuestra la fuerza, la valentía, la entereza, la resiliencia, manifestadas constantemente por los familiares de las victimas.

Los militares y sus colaboradores enterraron en fosas comunes clandestinas los cuerpos de Jacobo , Matilde, y tantos otros más, para ocultarlos, para que sean olvidados, para hacerlos desaparecer de la faz de la tierra y de la historia. Sus cuerpos fueron exhumados y cambiados de lugar, dinamitados, arrojados al mar, para ocultar la verdad de los hechos y huir cobardemente de su responsabilidad sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos.

Pero sus intenciones, lentamente, están saliendo a la luz y fracasando.

Hoy, los restos de Jacobo y Matilde han sido sepultados por sus familiares y amigos en una ceremonia tan retrasada. Hoy, fueron enterrados definitivamente, no para esconderlos y olvidarlos, sino todo lo contrario: para que todos nosotros podamos tener memoria. Hoy, sus familiares tienen un lugar físico para velar sus restos.

Entre tanta crueldad, sadismo y bestialidad, me quedo con un detalle significativo: Los restos de Jacobo y Matilde que fueron identificados estaban en el mismo lugar. Fueron encontrados juntos. Si uno busca algo de consuelo, creo que es en ese detalle que hay que hacerlo.

"Iehí zijrám tzarur bitzror hajaím" - Que sus recuerdos estén encadenados a la cadena de la vida.

* Durante el funeral se leyeron los salmos 23 y 35

Fuente: ADNradio
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