Bennett insta al mundo a reconocer la ‎soCientíficos israelíes están investigando ‎una sustancia que podría curar la ‎adicción a la cocaína

 


La tasa promedio de recaída para un adicto a la cocaína es muy alta, entre un 90 y un 95 por ciento.
Estas cifras demuestran que la rehabilitación a una sustancia psicoactiva como la cocaína resulta muy compleja.

Un estudio científico aún en fase experimental, llevado a cabo entre la Universidad de Bar-Ilan, la Facultad de Medicina Mc Gill de Canadá y financiado por la Autoridad Antidrogas de Israel, encontró que los métodos habituales de tratamiento de adicción a las drogas tienen un efecto adverso en la recuperación.

La investigación, que estuvo a cargo del profesor israelí Gal Yadid de la Universidad de Bar Ilán y fue publicada en la prestigiosa revista The Journal of Neuroscience, inauguró un debate inédito: los especialistas creen que una sustancia (única) podría “borrar” la adicción que la cocaína provoca en el cerebro y así se evitarían las recaídas.

La investigación de Gal Yadid se centra especialmente en el período de abstinencia del adicto a la cocaína, tiempo en el cual el cerebro se confunde y se estropea. El informe plantea una alternativa. “¿Y si dijera que hay una sustancia que provoca una especie de reinicio del cerebro y la persona adicta ya no sufre los síntomas de la abstinencia porque borra del cerebro la sensación placentera que le provoca el consumo de esa sustancia?”, preguntó el científico israelí ante la prensa internacional en una conferencia de prensa.

Yadid es neuropsicofarmacólogo e instala uno de los mayores retos de la investigación sobre el cerebro y las adicciones, sobre todo teniendo en cuenta que el problema también tiene una contracara: el cuarenta por ciento de las personas que consumen cocaína nunca se vuelven adictos.

Mirada desde la toxicología

Desde la perspectiva de los toxicólogos hay tres tipos de escenarios posibles en relación al consumo de sustancias psicoactivas: el uso, el abuso y la dependencia. Mientras que el uso es recreativo no es problemático, pero exige estar alerta; los otros dos -abuso y dependencia- sí lo son.

Para los especialistas en toxicología, existe una disposición biológica y psicológica para la dependencia e influye mucho el contexto social. De allí que cuando se estudia a un adicto hay que incorporar la mirada triangular que abarca la sustancia psicoactiva, la persona y el contexto. Y tal vez éste sea el punto más neurálgico del trabajo de Yadid.

Hoy la tasa de recaída es muy grande, entre el 90 al 95 por ciento”.

Consultado por Infobae, el doctor Roberto Rey, médico neurólogo (MN 65626) del Instituto Argentino de Investigación Neurológica (IADIN), apunta algunas cuestiones sobre la adicción a la cocaína: “No todas las personas que consumieron cocaína desarrollan adicción, sólo algunas lo hacen. A su vez, hay que comprender que la adicción a la cocaína tiene aspectos más psicológicos que estrictamente farmacológicos”.

El rol de la dopamina

La dopamina es considerada un neurotransmisor que por su estructura química -feniletilamina- cumple funciones varias, algunas muy específicas en el sistema nervioso central.

La mayoría de sus funciones se desarrollan en el cerebro, manejando actividades importantes como el comportamiento, la cognición, la actividad motora, las motivaciones, la regulación del sueño, el humor y también aspectos de la atención y el aprendizaje. En este último caso, más alejada del placer, la dopamina se focaliza en la obtención de una memoria más eficaz.

Rey puntualiza: “Para trabajar e investigar sobre la recuperación de adictos a la cocaína es fundamental comprender el comportamiento cerebral del neurotransmisor dopamina”.

Agrega Rey: “Estos niveles de compensación cerebrales vinculados con “altas descargas” de dopamina se logran rápidamente con el uso de una droga ilícita como la cocaína y también con el consumo de alcohol, tabaco y hasta con el chocolate y los dulces. En estos casos la descarga de dopamina puede ser más lenta y claramente con menos daños colaterales”.

“Borrar” la sustancia de la memoria

La cocaína influye en el sistema nervioso central; una acumulación de la dopamina aumenta la actividad neuronal causando euforia y luego sobreviene el deseo de recrear el sentimiento.

El adicto experimenta entonces una creciente insaciabilidad que requiere cantidades cada vez mayores de la sustancia. El propio Yadid utiliza la ironía para referirse al daño profundo que causa la cocaína a nivel cerebral: “Es un amor que puede ser descrito como muy erótico. Una aspiración de cocaína provoca una secreción de dopamina que es diez veces mayor a la que produce el sexo”.

Esa incapacidad para “borrar” la droga de la memoria pone a la ciencia y a la medicina en una situación extrema. Los médicos hoy no tienen ningún tratamiento que sostenga a la persona durante más de un año. Los adictos que desean rehabilitarse tienen sustancias de reemplazo y soporte emocional, pero la inmensa mayoría sufren recaídas.

El neurólogo Rey se refiere a la tesis del doctor Yadid: “Cuando un ser humano o un animal están acostumbrados a lograr esa alta descarga dopaminérgica instantánea que menciona el doctor Yadid, con el consumo de una sustancia determinada -en este caso cocaína- hasta su recuerdo genera sensaciones físicas y psíquicas vinculadas a esa falsa sensación de plenitud. Una vez que estos circuitos neuronales aprendieron esa información, es difícil revertirlo”.

“Pero no podemos considerar que un único tratamiento tenga la solución absoluta. Considerar esta posibilidad es casi repetir el esquema adictivo”, refuerza el neurólogo argentino.

Por el contrario, todo proceso de reversión de una adicción, conlleva tiempo, aspectos farmacológicos, eventuales sustituciones, contención psicológica, social, familiar, y hasta espiritual, con posibilidades de errores y recaídas.

Recaída y cura

¿Por qué se vuelve a las drogas después de atravesar una rehabilitación?

Dice el doctor Yadid: “Pensemos en una persona que se la coloca bajo tratamiento, se limpia de drogas y se la coloca en un buen ambiente con apoyo médico, social, psicológico y emocional. Se estima que el cerebro se olvidará de la adicción a través del tiempo y de la rehabilitación, pero lo que realmente ocurre es una incubación del deseo.

En el primer momento que el adicto se encuentra con algo que lo asocie a la droga, como ser el medio ambiente, un olor, un elemento, un lygar, un amigo que se droga, vuelve irremediablemente y cada vez eleva las dosis.

Como parte del experimento, los científicos conducidos por Yadid utilizaron un grupo de ratas de laboratorio entrenadas para autoadministrarse cocaína por medio de señales visuales o auditivas. Luego compararon las respuestas de las ratas a una renovación de la señal, desde el día después de su último uso hasta treinta días posteriores.

“Sorprendentemente, hemos descubierto que los mayores cambios en la metilación del ADN no se produjeron durante la exposición a la droga, pero sí durante la abstinencia”, añade Yadid. Durante ese período, cientos de genes cambian su estado de metilación del ADN, incluidos los genes que se conocían antes de estar involucrados en la adicción.

“El doctor Yadid es un gran conocedor con amplia experiencia en el tema cerebro y adicciones y celebro las nuevas investigaciones al respecto.

Como parte de su investigación, el equipo inyectó un inhibidor de la metilación del ADN, RG108, en ratas para detener los ‘antojos’ de drogas.

Moshe Szyf, profesor en la Facultad de Medicina de McGill y co-autor del estudio junto a Yadid: “Hemos descubierto que la inyección de la droga RG108 justo antes de que los animales fueran expuestos a la señal de luz después de una larga abstinencia, no sólo detuvo la conducta adictiva, sino que también se prolongó durante un período mayor. Esto sugiere que un sólo tratamiento con RG108 podría revertir o tal vez curar la adicción a las drogas”.

Fuente: Infobae /fotos: Imagens Evangélicas ‎
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