Limud Chile, del sueño a la realidad

Por Michelle Hafemann

Foto: Eduardo Engel, al centro, luego de participar en el Panel Inaugural de Iom Limud.‎


La primera vez que lo escuché fue cuando Juan Pablo Iglesias, miembro del Grupo Gestor de Limud Chile, me comentó que un grupo de personas de la comunidad, pertenecientes a diversas kehilot e instituciones, se habían reunido con el objetivo de realizar en Chile el festival de cultura judía conocido como Limud, de la palabra en hebreo “Lilmod”, que significa aprender. Porque eso es lo que es Limud, un festival de aprendizaje, en que participantes –expositores y asistentes-  intercambian sus experiencias, comparten su conocimiento, y aprenden unos de los otros. Una instancia en que los miembros de esta comunidad, independiente de su corriente religiosa, de su posición política, de su afiliación comunitaria, se reunirían en un solo lugar para escucharse y aprender unos de los otros. Inédito.

Foto: Parte de los voluntarios de Limud Chile.

 

El Grupo Gestor – quienes, en otras palabras, trajeron la idea de hacer Limud en Chile- se compuso de Analía Stutman, Yael Hasson, Gaby Dascal, Déborah Miranda, Abraham Yudelevich, Juan Pablo Iglesias, Eduardo Weinstein, Gisele Feldman, Cathy Ramírez, Manuel Karpuj y Viviana Kremer. Junto a ellos trabajaron más de 50 voluntarios, asignados a los distintos comités que comenzaron a trabajar a toda máquina desde los primeros meses de este año. Los encargados del Comité de Contenidos y Programa –además de Analía, Yael y Eduardo, Nicolás Riethmüller, Gisele Feldman, Paulette Guiloff, Rosita Sbah, Moisés Szwekism Yoly Revesz y Natalia Bogolasky- fueron los responsables de seleccionar las charlas que integrarían la programación de las numerosas propuestas que se habían recibido durante la convocatoria que se hizo a través del sitio web www.limud.cl y Redes Sociales.

El Comité de Comunicaciones, en tanto, fue el encargado de traspasar los mensajes al público comunitario, entusiasmarlos con la invitación a participar de la primera versión del Iom Limud –ya presente en 70 ciudades y por 35 años-, además de desarrollar las piezas gráficas para la difusión y uso en el evento, trabajo que estuvo a cargo del talentoso diseñador Claudio Perles, junto a quien trabajaron Viviana, Gaby, Abraham y Juan Pablo, más quien firma esta nota.

La Coordinación de Voluntarios y Logística fue tarea de Deborah y Vivi, junto a Alexandra Hes, Karen Sommerfeld y Mónica Bloch, y gracias a ellas –y todos quienes se desplegaron en el Instituto Hebreo el día domingo (Alexa Hes, Angela Yáñez, Cecilica Barrientos, Cuqui Michaely, Dalia Rezepka, Dani Vaisbuch, David Bercovich, Diane Paole, Karen Filkenstein, Karen Serebrinsky, Kelly Armoza, María José Lechuga, Marcelo Guiloff, Mariana Fliman, Nicole Risnik, Pablo Gobe, Rivka Bercovich, Sharon polack, Yael Krausz, Shlomit Cabello y Denise Sznaider)- lograron una organización impecable, dedicada, ordenada y preocupada de hasta el menor detalle.

La jornada del primer Iom Limud se inauguró con panel de lujo, conducido por la periodista y ex ministra Karen Poniachik, e integrado por Patricio Meller, Eduardo Bitrán, Eduardo Engel y Álvaro Fischer. La actividad le dio el vamos al programa un poco pasadas las 11 de la mañana, no obstante los voluntarios esperaban al público desde las 8 de la mañana. Y eso a pesar del intenso frío que se sintió el domingo 14 de junio en el colegio.

Foto: Vista del Panel Inaugural.

 

Limud fue inédito no sólo porque fue el primer evento comunitario totalmente transversal. También porque superó las expectativas de los propios organizadores, reuniendo a casi 500 personas que participaron activamente en las charlas, talleres y otras actividades, con tal entusiasmo que la capacidad de las salas donde se realizaban las charlas se copaba rápidamente. Contó con charlistas desde la política, la cultura, las ciencias, el  arte, la gastronomía, la historia, la antropología, la sicología, la siquiatría, la música, el cine, las comunicaciones, las terapias alternativas, la economía, la administración y la literatura, con personajes públicos y privados, todos motivados por la premisa de compartir sus conocimientos y en este ejercicio, conectarse con los otros, con todos. Porque incluso el almuerzo –colectivo, servido en el casino del colegio y amenizado por la música del grupo Aviar- fue pensado también como una experiencia de intercambio comunitario.

Foto: Andrés Gomberoff en Iom Limud.

Foto: El Grupo Aviar.

 

La actividad la cerró la obra ”Jalá de Familia”, del grupo Le Fash, con mucho humor judíos y la frescura de un elenco compuesto de jóvenes que venían de los movimientos juveniles. Igual que los jóvenes que apoyaron durante el día la realización del programa “Limud Kids”, pensado para los más pequeños mientras sus padres disfrutaban de las charlas, y que resultó tan exitoso como el programa adulto. Sin duda quienes participaron el domingo del primer Iom Limud realizado en Chile –el primero de muchos, esperamos, porque ya fue extendida la invitación para el 2016- comparten la sensación de haber participado en algo histórico, en haber olvidado –al menos por un día- lo que nos diferencia para conectarse en lo que tenemos en común, la cultura judía, y de haberse enriquecido, no sólo de conocimientos, sino de comunidad.

Foto: El taller de trenzar jalot de Limud Kids.

Foto: El cierre con el Grupo Le Fash.

 
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