‘Judíos excluidos de las universidades europeas. ¿Les suena?”

‘Judíos excluidos de las universidades europeas. ¿Les suena?”



Insidioso, pero cada vez más generalizado y letal, es el boicot académico.

El caso de Orange, la compañía de telefonía móvil francesa que está considerando la posibilidad de abandonar el mercado israelí, estuvo en las primeras páginas de los principales periódicos. Pero hay un boicot silencioso del Estado judío, que es más insidioso, latente y aún más peligroso porque socava la superioridad cultural de Israel y corta la relación de Israel con el resto del mundo.

En 2002, el año del inicio de la campaña académica contra Israel, Pablo Zinger, jefe de la Asociación Científica de Israel, reveló que más de siete mil proyectos de investigación científica se envían desde Israel al extranjero cada año. Ese año fueron devueltos decenas de artículos científicos, con la explicación concisa: “Nos negamos a examinar cualquier documento de Israel”. Ese fenómeno ahora parece estar fuera de control.

“El boicot académico es ilegal de acuerdo a todas las organizaciones académicas del mundo”, dice el profesor Zvi Ziegler, matemático en el Technion (Instituto de Tecnología de Haifa) y jefe del principal foro científico de lucha contra el boicot. “Va en contra del progreso, por lo que no encontrarán universidades o académicos europeos que oficialmente boicoteen a Israel. Pero muchos lo hacen en silencio, detrás del escenario”.

Entre las medidas adoptadas por los boicoteadores silenciosos está negarse a participar en las conferencias celebradas en Israel, haciendo caso omiso de las peticiones para escribir cartas de recomendación de académicos israelíes en busca de promociones, y negándose a contribuciones de académicos israelíes.

Esto le sucedió a Oren Yiftachel, un estudiante de izquierda de la Universidad Ben Gurion, cuya publicación, enviada a la revista Geografía Política, fue rechazada diciendo que no aceptabannada que viniera del Estado de los judíos.

La editorial de San Jerónimo en Manchester, que se especializa en traducción e investigación lingüística, se ha negado a enviar volúmenes académicos a la Universidad Bar Ilan en Israel. La revista inglesa, Dance Europe, se negó a publicar un artículo sobre la coreógrafa israelí Sally-Anne Friedland, Richard Seaford de la Universidad de Exeter se negó a opinar sobre un libro para la revista israelí Scripta Classica Israelica.

Seaford lo hizo mediante el envío de la siguiente motivación: “¡Ay, no puedo aceptar su amable invitación, por razones que pueden no gustarle. Junto con muchos otros académicos británicos, he firmado el boicot académico a Israel, ante el expansionismo brutal e ilegal y la limpieza étnica que practica su gobierno”.

Espeluznante es el caso de Ingrid Harbitz, investigadora de la Escuela de Medicina Veterinaria, en Oslo, que se negó a enviar muestras de sangre al Instituto Savad Goldyne de Jerusalén. “Debido a la situación actual en Medio Oriente, no voy a entregar ningún material a una universidad israelita”, fue la respuesta de la científica noruega.

Este caso es una reminiscencia del patólogo de Oxford, Andrew Wilkie, quien negó la solicitud de un estudiante de doctorado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tel Aviv, Amit Duvshani, con estas palabras: “Gracias por ponerse en contacto conmigo, pero yo no creo que esto vaya a funcionar. Tengo un gran problema con la forma en que los israelíes toman la superioridad moral de su tratamiento atroz en el Holocausto, y luego infligen graves abusos contra los derechos humanos de los palestinos porque los (los palestinos) desean vivir en su propio país. Estoy seguro de que usted es perfectamente correcto a nivel personal, pero de ninguna manera podría tener a alguien que haya servido en el ejército israelí. Como es de su conocimiento, no soy el único científico del Reino Unido con estos puntos de vista, pero estoy seguro de que encontrará otro laboratorio adecuado si sigues buscando”.

Los estudiantes y los profesores tienen prohibidas las universidades europeas sólo porque son judíos israelíes. ¿Suena?

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Fuente VisAvis
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