Egipto e Israel, un nuevo idilio

Francisco Carrión


Las aguas vuelven a su cauce. Israel y el Egipto de los generales vuelven a disfrutar del idilio que inauguró el tratado de paz de 1979 e interrumpió la primera y fugaz experiencia democrática de la tierra de los faraones. Tras cerca de tres años de vacío, El Cairo acaba de nombrar a un nuevo embajador en Tel Aviv como muestra de las buenas relaciones que han florecido desde la llegada al poder del ex militar Abdelfatah al Sisi.

 

El diplomático Hazem Jairat, ex representante permanente de Egipto ante la Liga Árabe y ex embajador de Chile, será el nuevo jefe de la legación en suelo israelí. Su destino aparece en el decreto publicado el domingo por la presidencia egipcia y ha sido celebrado en el país vecino. "Hemos sido informados por el Gobierno egipcio de que van a enviar un embajador a Israel. Es una noticia importante", reconoció el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu al conocer el nombramiento.

 

"Es muy bueno para cimentar la paz que existe entre Egipto e Israel", agregó el 'premier'. El puesto permanecía vacante desde noviembre de 2012 cuando el entonces presidente Mohamed Mursi -que, por cierto, ha estrenado esta semana el traje rojo de los condenados a muerte- retiró al embajador en protesta por el asesinato del jefe del brazo militar de Hamas, Ahmed Yabari, y el inicio de la ofensiva militar israelí "Pilar Defensivo".

 

La tregua, con mediación de los servicios secretos egipcios, puso fin a ocho días de escalada que dejaron 177 palestinos muertos y unos 1.300 heridos. En Israel, los fallecidos ascendieron a seis y los heridos a medio centenar. Pero el embajador egipcio en Tel Aviv, Atef Salem, que se había incorporado al puesto apenas un mes antes, jamás regresó. Y los lazos entre ambos países no conocieron el deshielo hasta que el 3 de julio de 2013 el golpe de Estado liderado por Al Sisi desalojó del poder a los Hermanos Musulmanes e inauguró una brutal represión.

 

 

En mayo de 2014, cuando Al Sisi venció en unas elecciones presidenciales sin rival, Israel no ocultó su satisfacción. Y en septiembre el nuevo embajador de Israel en Egipto Haim Koren le presentó sus credenciales a un flamante mandatario que -a diferencia de predecesores como Sadat y Mubarak- carece de experiencia militar en las guerras árabe-israelíes y ha transitado por todos los departamentos de la institución castrense.

 

El Cairo y Tel Aviv comparten un enemigo común: la Hermandad y su filial en la franja palestina de Gaza, Hamas. De hecho, al otro lado de la frontera se han celebrado sentencias tan controvertidas como la catalogación como "organización terrorista" de Hamas y su brazo armado, las Brigadas Izadín Al Qasam. A principios de junio la justicia egipcia anuló el fallo contra Hamas al aceptar la apelación presentada por la Abogacía del Estado.

 

La cercanía entre ambos Gobiernos hirió la tradicional interlocución de Egipto con las facciones palestinas y complicó el alto el fuego para detener el pasado verano la campaña israelí "Margen Protector" sobre Gaza. La ofensiva duró 50 largos días y segó la vida de 2.145 palestinos y 73 israelíes. Durante mes y medio, los medios de comunicación egipcios y las declaraciones gubernamentales alimentaron en El Cairo la simpatía hacia Israel y demonizaron a la población palestina que sufría bajo el plomo.

 

En la nueva ecuación, Egipto e Israel han olvidado el salvaje ataque a la embajada israelí en El Cairo que en septiembre de 2011 desencadenó la crisis más grave desde la firma del tratado de paz de 1979. De hecho, la misión no ha vuelto a abrir sus puertas y ha trabajado desde otra ubicación. Tel Aviv, consciente de su impopularidad en la calle egipcia, siempre miró con recelo las revueltas que a principios de aquel año despacharon a Hosni Mubarak e iniciaron una fallida mudanza democrática en la que por primera vez la opinión pública fue tenida en cuenta tras décadas de dictadura en las que su empatía hacia la causa palestina fue ignorada.

 

Como otros tantos asuntos, la asonada de 2013 enterró del hoy marchito debate público las propuestas de revisar la vecindad con Israel en busca de unas relaciones más igualitarias que incluyeron en sus programas todos los partidos, desde comunistas a salafistas. En mayo, en una entrevista exclusiva con EL MUNDO, Al Sisi evitó hasta en dos ocasiones referirse a Hamas y optó por una repuesta vaga y equidistante. "Hay que apoyar un acuerdo de paz que garantice la seguridad del Estado palestino y de Israel", se limitó a decir.

   Fuente: elmundo
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