El cigarrillo y el judaísmo

Jonathan Berim


¿Qué opina el judaísmo sobre el cigarrillo? ¿Acaso la Torá, de más de 3000 años, tiene un posición tomada respecto al tabaco? ¿Existe alguna contradicción entre practicar el judaísmo y fumar? ¿Hay dictámenes legales al respecto?

La dinámica de la Halajá (Ley Judía)

Si tenemos que definir Judaísmo, la mejor opción es una forma de vida. Como tal, el mismo tiene una filosofía de pensamiento (ashkafá) y un conjunto de normas de conducta (halajá). Ambas establecidas por la Torá.

El pueblo judío recibió la Torá en el Monte Sinai en el año 2448 del calendario judío (al escribir esta nota nos encontramos en el año 5775). La Torá contiene una sabiduría infinita que está distribuida en dos secciones: la escrita (que podemos leer en el Sefer Torá – los cinco libros de Moisés) y la oral (que hoy encontramos compilada en el Talmudy todos los libros posteriores).

En la Torá encontramos la legislación sobre miles de casos pero todos son ejemplos aparentemente antiguos (de la época en que se redactó la misma); toros que cornean, velas de aceite, viajes en barco y similares. El avance de la civilización provocó que en la actualidad existan miles de casos que Moshé (el primer rabino de la historia, quien recibió la Torá de parte de Dios), no podía ni remotamente llegar a imaginar.

Algunos ejemplos: ¿Quién es la madre legal de un hijo nacido por alquiler de vientre? ¿Se puede usar el teléfono en shabat? ¿Cuándo empiezan las fiestas estando en el espacio exterior? ¿Se llama escribir a la acción de apretar las teclas de un teclado? ¿Quién tiene la culpa en un accidente automovilístico?

¿Cómo es entonces que un código de leyes de más de 3000 años de antigüedad puede regir la vida actual de sus practicantes? 

La respuesta radica en entender el objetivo del estudio de la Torá y el Talmud. Los casos que lo componen no son más que ejemplos. Lo esencial son las reglas que envuelven cada caso. El objetivo es lograr la abstracción del caso y entender las reglas con lujo de detalle y clara definición. Una vez logrado esto, dichas reglas se pueden aplicar a cualquier caso actual y llegar a un dictamen ‘halájico‘ acertado (fiel a la filosofía y ley del judaísmo).

Una persona versada en la ley judía y con la aprobación necesaria, se convierte en ‘posek’ (legislador). Dicho cargo lo autoriza a legislar. El posek debe sumergirse en los nuevos casos en profundidad: analizar el funcionamiento de cada elemento, los resultados técnicos, la información médica disponible y todo lo que sea necesario. Con la información recopilada y las reglas de la Torá, llega al veredicto esperado. Es así como cada generación cuenta con sus poskim (legisladores) que le aportan dinamismo a laTorá y nos permiten saber el veredicto sobre los casos actuales.

El cigarrillo y la civilización

El tabaco es oriundo del continente americano. Fue descubierto por los habitantes nativos y copiado por los colonos españoles, quienes lo llevaron al continente europeo en el siglo XVI. A finales de dicho siglo comenzó el escepticismo en la comunidad médica que declaró “considerar esa costumbre tan repugnante como dañina para la salud y para el cerebro, peligrosa para los pulmones”.

Alrededor del año 1825, comenzó la producción manufacturada del cigarrillos y el auge de su consumo. Esta expansión fue acompañada del apoyo de los médicos de la época que declararon al cigarrillo como positivo para la salud, alegando varias virtudes, entre ellas beneficioso para: problemas de piel, enfermedades gastrointestinales y enfermedades respiratorias. Todo esto sin ninguna evidencia científica.

Luego las guerras aceleraron su expansión hasta llegar a la cima a finales del siglo XX. En paralelo, se fueron descubriendo y comprobando los efectos nocivos para la salud que se sospecharon en un principio.Tabaquismo

Las evidencias se hicieron innegables. Al punto que, a finales del siglo XX, la Organización Mundial para la Salud (OMS), calificó al tabaquismo (la adicción al tabaco) como epidemia. Los datos reflejan la gravedad de la situacion:

  • El tabaco mata a casi 6.000.000 de personas por año (unas 16.500 por día) – OMS
  • Un 10% de los muertos por tabaco son consumidores pasivos (hijos de padres fumadores, compañeros de clase y demás personas expuestas al humo del cigarrillo) – OMS
  • En 5 años el tabaco causará más muertes que: el sida, la tuberculosis, la mortalidad materna, los accidentes de vehículos, el suicidio y el homicidio, combinados
  • El 90% de los cánceres de pulmón están provocados por el tabaco.
  • El tabaco provoca la aparición de enfermedades graves (cáncer, colesterol, problemas cardiovasculares, adicción, bronquitis, diabetes, ceguera, aborto y más)
  • Está comprobado que los efectos perjudiciales para la salud comienzan incluso fumando sólo un cigarrillo por día (estudio de Kjell Bjartveit y Tverdal para el Servicio Nacional de Salud de Noruega, “Health consequences of smoking 1-4 cigarettes per day”. Tobacco Control 2005;14:315-320)
  • Se estima que cada cigarrillo acorta 11 minutos la vida del fumador (Ministerio de Sanidad Español)

Es por eso que la OMS y cientos de países ya están implementando distintas políticas para frenar o, al menos, reducir dicha epidemia y su impacto sobre la sociedad.

La Torá y la salud

Existe una mitzvá de la Torá de cuidar la salud que se aprende del versículo: “Y cuiden muy bien sus almas” (Vaetjanan 4:15). Rambam (Maimónides  - Hiljot Deot 4:1) dice: “Tener un cuerpo sano e integro es parte del camino Divino, por lo tanto, la persona debe alejarse de todo lo que deteriora su salud”.

Así está establecido en el Shulján Aruj (Joshen Mishpat Cap. 427 basado en Mishné Torá, Leyes sobre asesinato y cuidado del cuerpo – Cap. 11): “Muchas cosas prohibieron nuestros sabios por se perjudiciales para la salud y quien las transgrede diciendo que no desea cuidarse debe ser forzado a abstenerse de dicha conducta”.

El veredicto halájico

Como explicamos, los dictámenes halájicos se basan en la ciencia del momento. Si la ciencia se encuentra errada, puede llevar a un “error por arrastre” a los legisladores judíos (que se enmendará con el avance científico). Es así como encontramos que Rab Iakov Iehushua Folk en el año 1750, se pronunció a favor del cigarrillo (al igual que otros poskim -legisladores- de la época); haciendo hincapié en sus virtudes para la salud (Pnei Iehoshua Shabat 39:, Korban Netanel Beitza Cap. 2 22:10).

A medida que la ciencia fue probando los perjuicios causados por el tabaco, también fue cambiando el enfoque de los legisladores.

A principios del siglo XX ya los médicos advertían que fumar es perjudicial para la salud en personas débiles o enfermas. Es así como nos encontramos con la opinión de la autoridad más grande de su generación: Rab Israel Meir Kagan, el Jafetz Jaim: “quien es dañado por el cigarrillo y continúa fumando tendrá que rendir cuentas en el Cielo” (Likutei Amarim 13).

Unos 50 años más tarde, ya se suponía que el cigarrillo era perjudicial para todas las personas y es ahí que nos topamos con la opinión de Rab Moshe Fainshtein (Ioré Dea 2, 49): “cómo no esta comprobado que es perjudicial pero es probable que sea, es recomendable no fumar (aún que no está prohibido hacerlo)”. En cambio, sobre drogas cuyo daño sobre la salud ya estaba comprobado, escribe Rab Moshe: “Es obvio que está prohibido por varios incisos de la Torá: (…) provocarse una adicción (que es más grave aún que la adicción del “hijo rebelde” cuyo problema era con la comida y la bebida), falta en la honra a los padres, falta en el precepto de “Ser consagrados” (Ramban). En conclusión, es de las violaciones más graves que se pueden transgredir y se deben hacer todos los esfuerzos posibles para erradicar estas costumbres del pueblo de Israel” (Igrot Moshe Iore Dea 3 35). Casi no quedan dudas que está sería la respuesta de Rab Moshe Faishtein al cigarrillo con las evidencias que contamos al día de hoy.

Pero no hace falta especular. En el año 1982, el Dr Eli Schussheim (hijo de sobrevivientes del Holocausto, doctor en medicina graduado en 1963 en UBA, radicado en Israel desde 1964, cirujano especialista, director de la organización Efrat), le presentó los estudios actuales sobre las consecuencias del cigarrillo a Rab Eliezer Waldenberg (de los principales legisladores del final del siglo XX, Juez del Tribunal Rabínico Supremo de Israel y Rabino del Hospital Shaarei Tzedek de Ierushalaim). Su extensa respuesta figura en su gran compendio de responsa halájica llamado Tzit Eliezer (15:39), pero en resumen: está terminantemente prohibido fumar y es muy probable que la prohibición sea de la Torá (y no rabínica). Quien esta cercano a un fumador tiene el deber de reprocharlo por el daño que esta causando a salud propia y a la salud de los que lo rodean.

Existen además decenas de pronunciaciones en contra del cigarrillo de diversos legisladores. Rab Aron Kotler, Rab Ben Tzion Aba Shaul (Jojma uMusar hoja 266), Rab Ovadia Yosef (Yejavé Daat 5 Pag. 181, Nota al pie y Halijot Olam 1 Vaikra 4), Rab Shmuel Wozner (Shevet HaLevy 10:295), Rab Yosef Shalom Elioshiv (Kobetz mebakshei Tora Jeshban 5759 hoja 174), Rab Pinjas Shainberg y más. Cada quien puede ahondar en el tema a gusto.

Conclusión

Hemos comprobado que fumar contradice las normas del judaísmo. Quien desea practicar la forma de vida judía, debe evitar el cigarrillo. Lamentablemente, muchos aún fuman porque ignoran este inciso legal. Otros han caído hace tiempo presas del vicio y aún no encuentran las fuerzas necesarias para salir de él.

Debemos aportar nuestro grano de arena en la lucha contra el tabaquismo. Cada uno desde su lugar: dejando de fumar, concientizando a quienes ya fuman, asistiendo a quien está preso de la adicción para conseguir ayuda y previniendo que más gente caiga en esta adicción.

Quiera Hashem que pronto se erradique esta epidemia de la faz de la Tierra.

Epílogo

Escuchado de una persona observante del judaísmo en el barrio de Ramat Shlomo deIerushalaim.
Haciendo dedo en Israel subí a un auto donde escuché el siguiente fragmento de la conversación entre el chófer y su acompañante:
“Hace un par de años, en vísperas de pesaj, le pregunté a mi hijo que quería de regalo para el afikomán (el trozo de matzá que los niños acostumbran a buscar). Mi hijo, de siete años en ese momento, me respondió: ‘papi, quiero que dejes de fumar’. Le dije: ‘No, en serio te digo, quizás una bicicleta u otro juego que te guste’. Me respondió con toda sinceridad: ‘En serio, papi, quiero que dejes de fumar’. Como vi que le importaba tanto, me comprometí con él a no fumar durante la semana de pesaj.
Al final de la fiesta, se me acercó y me dijo: ‘Está por terminar pesaj y vos volverás a fumar, ¿no?. ¿Quiere decir que el fumar es para vos un ietzer hará (tendencia mala) tan fuerte que sólo podes abstenerte por una semana?’. Me dejó pasmado. Uno trata de inculcar en los niños la filosofía y forma de vida judía, enseñarles que estamos en este mundo para superar el egoísmo y las tendencias negativas, trabajar sobre nosotros y ser cada vez mejores. Contrario a eso, con mi actitud le estoy enseñando a mi hijo que la mala inclinación sólo puede ser superada por un breve período de tiempo.
Fue así que me comprometí con él a no tocar ni un solo cigarrillo hasta el pesaj siguiente.
Cumplí con mi compromiso y, ya cerca del siguiente pesaj, mi hijo volvió sobre el tema: ‘pa, está por llegar pesaj, llega el fin de tu compromiso. ¿Eso quiere decir que el ietzer hará es tan fuerte y persistente que sin importar cuánto uno se esfuerce, a la larga siempre termina fracasando?’.
En ese momento tomé conciencia de lo contradictorio de mi accionar con la forma de vida y la educación judía que elegí para mi y mi familia. Y dejé el cigarrillo.
Ya pasaron 2 años y, ¿sabes que? Me siento mucho mejor, me canso menos, me di cuenta que la gente se alejaba de mi por el desgradable aroma que tenía y, como si fuera poco, tengo una cuenta de banco con 40.000 shekel (10.000 dólares) que ahorré por dejar de gastar en cigarrillos!”

  Fuente: Toraentretodos
 Comparta este articulo con sus contactos:
      
 
 
Ir a página principal