EDITORIAL - Nº 323

 

Se nos vino septiembre…

Septiembre es un mes muy especial, para los judíos, especialmente para los chilenos de religión judía.

En este mes, los judíos del mundo celebramos Rosh Hashaná, el “año nuevo judío”. No, no es como el año nuevo gregoriano que todos conocemos ¿Qué conmemoramos? Nada menos que la creación del ser humano, el cumpleaños de Adán, si, el de la hoja de parra, la serpiente y la manzana.

¿Cómo lo celebramos? Yendo a la sinagoga y, por supuesto, comiendo. Los judíos celebramos todas las festividades ya sea comiendo o, en una notable bipolaridad, ayunando… Lo que da pié al tan denigrado “judaísmo gastronómico” que algunos profesan, en forma  exclusiva, abandonando lo más importante, la parte espiritual, el crecimiento personal, la alabanza y agradecimiento a Dios.

El tema del “pecado original” no existe en la religión judía, sin embargo, esta celebración del cumpleaños de Adán, da  inicio a diez días de arrepentimiento, por nuestros pecados, errores los denominamos, en preparación para Iom Kipur, el día del perdón, festividad más relevante del calendario judío, donde queda rubricado nuestro destino, para el año entrante.

Sin embargo, no es la observancia sino la acción lo más importante en nuestra ética religiosa. Nada de “a Dios rezando y al mazo dando”, hay que actuar y esos diez días de arrepentimiento están dedicados a ello. Hay que pedir personalmente perdón al que hemos ofendido o afectado de alguna manera. Dios no perdona sin el perdón del afectado.

Para ser perdonado, por nuestro prójimo, hay que cumplir con varias etapas: verbalizar en voz alta la transgresión cometida, estar sinceramente arrepentido, reparar el mal causado y estar dispuesto a no repetir, si se diera el mismo escenario, la acción que motivó la solicitud de perdón.

Cuando llega Kipur, se supone que ya estamos libres de ofensas hacia nuestro prójimo y en condiciones de ser perdonados por Dios. Pero no es tan fácil, previo a eso debemos cumplir con 25 horas de ayuno total, no comida, no agua, no cigarrillos, no sexo… Para afligir nuestro cuerpo, generar un espacio de constricción, demostrar nuestra sinceridad y así obtener el perdón divino.

Claro, es bastante duro, pero una vez terminado el ayuno celebramos… ¿Cómo?, obviamente comiendo, esta vez en forma desmedida… como lo hacemos en todas las celebraciones…

A no preocuparse, este año los chilenos tenemos una previa, como dicen los lolos. Nuestras fiestas patrias nos dan la oportunidad de celebrar un par de días antes de Kipur, y ¿Cómo celebraremos? Obviamente comiendo… Empanadas, parrilladas, anticuchos, y otros manjares, nos darán la posibilidad de llegar al ayuno de Kipur, en una mejor forma, siempre que no abusemos del vino y la chicha, tan tradicional del 18 de septiembre.

Deseamos a todos nuestros lectores, colaboradores y auspiciadores un Shaná Tova u Metuká, un año nuevo bueno y dulce, un momento para incrementar nuestra espiritualidad, compartir con nuestras familias, visitar al enfermo y ayudar al desvalido.

Siempre recordar que la oración, la caridad y el arrepentimiento, atenúan la gravedad de nuestras faltas…

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