Desequilibrio

Tiberio Yosif Klein

Se cuenta de un hombre que nació en un hogar acomodado, se casó con una mujer de buena situación, vivió y luego murió. Su vida transcurrió plana, sin nada que la afectara ni hiciera interesante. No es lo usual, normalmente en la vida de una persona suelen haber muchos altos y bajos que le alegran y apenan. Lo mismo ocurre en las sociedades. En cortos períodos de tiempo, en los que hay una aparente estabilidad, como se cree que todo seguirá igual, las personas se sienten cómodas y no se les ocurre siquiera que pudiera haber cambios. Pero si los habrá, tarde o temprano, porque todo es cíclico, nada es estable. Puede haber períodos de calma, muchas veces cuando se trata de una sociedad regida férreamente, como pudo ser el Imperio Romano o el Imperio Mogol, sin embargo inevitablemente se incubaban fuerzas que a la larga terminaron por destruirlos.

Entre las guerras mundiales algunos países europeos y estadounidenses creyeron que todo “sería así” siempre. Se lanzaron a vivir con euforia, bailando sobre un volcán. Para los judíos, los períodos de estabilidad siempre fueron precarios. Desde que Napoleón destruyó los guetos, barrios obligados para que vivieran encerrados los judíos, comenzó una cierta emancipación para ellos, que en muchos lugares se eliminó una vez vencido el emperador francés. Una vez que las revoluciones de 1848 fueron terminando con los reinados absolutistas en gran parte de Europa – no así en la Rusia zarista -, llegó el momento en que, a fines del siglo XIX, en algunos países dieron finalmente a los judíos la posibilidad de ser ciudadanos como cualquier otro en sus países. Esto permitió que muchos sobresalieran en sus profesiones, lo que les permitió vivir holgadamente y con reconocimiento, pero no por ello apreciados por parte de la población. Estaban sobre un volcán que estalló con los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, que cometieron el peor crimen de la historia de la humanidad, creando una industria organizada para asesinar a todo un pueblo, el judío, como corolario del antisemitismo occidental alimentado durante dos mil años. Los alemanes, ayudados por fascistas de todos los países conquistados y los que no lo fueron (hubo movimientos fascistas en Estados Unidos y Gran Bretaña también, entre otros), se dedicaron con entusiasmo a la tarea de cazar judíos donde fuera para matarlos.

Cuando el cristianismo creció como religión en el Imperio Romano, y más aún cuando fue adoptado por el emperador Constantino en el siglo IV d.C., fue extendiéndose con persuasión o por medio de la espada entre los pueblos y etnias que conformaban el Imperio. Las religiones propias, sus ritos, costumbres y creencias fueron demolidos a la fuerza, desde la cabeza de sus reyes o por la presión de los ejércitos romanos. No fue un proceso tan rápido como pareciera, visto desde ahora. En los países nórdicos el cristianismo entró recién en el año mil, y en otros más tarde aún. Lo que no significa que se hayan perdido las viejas religiones paganas, pues todavía las siguen, las más de las veces bajo un manto de costumbres cristianas. Sin embargo, por mucho que se hayan mantenido algunas de las costumbres de esas religiones antiguas, todos terminaron por adoptar el cristianismo como religión común y discusión.

En estos momentos está ocurriendo algo similar a lo que sucedió con la introducción del cristianismo en Europa. Ese equilibrio lógico hizo que el continente fuese sin discusión cristiano, cuyo totalitarismo medieval hizo que las gentes supieran como debían comportarse para no remover la sociedad. Por supuesto que eran las elites las que dictaban las normas, con lo que manejaban a sus subordinados con facilidad para su propio beneficio. La oleada musulmana que está ingresando a Europa ha tomado por sorpresa a muchos europeos, a pesar de que es algo que viene ocurriendo calladamente hace años. Por una parte es el “castigo” de los países colonialistas, que “deben” recibir a los refugiados musulmanes, a los que ni se les ocurre ir a otros países musulmanes ricos, que les cierran las puertas sin vergüenza. Tal como sucedió con el cristianismo, ahora es el islam el que cambiará la situación en Europa: lento pero seguro.

El sueño de Herzl, de que el Pueblo Judío recuperara su patria arrebatada, se cumplió. Israel es luz entre las naciones, pues da inventos y soluciones creativas en todos los campos, y en sus apenas 68 años de existencia ya posee once Premios Nobel. Sin embargo Herzl se equivocó al pensar que teniendo los judíos su país se iría terminando el antisemitismo. La estabilidad aparente que sucedió a la Shoá, el Holocausto, de la segunda guerra, cuando era “políticamente incorrecto” ser antisemita, se terminó hace rato. Fomentado por capitales árabes, éste se dirige nuevamente a todos los judíos, representados por Israel, el único país judío, el único país democrático de Medio Oriente, el único país donde todas las religiones son libres para ejercerlas, el único país de la región donde las mujeres tienen iguales derechos que los hombres. Sin embargo los enemigos del Pueblo Judío han logrado introducir en el inconsciente colectivo la idea de que Israel es “la causa de todos los males”, y por ende, todos los judíos, ya que son los que apoyan. A pesar de que hay no pocos judíos que siendo de pensamiento vetusto de izquierda apoyan las condenas contra su país judío, sin darse cuenta de que ellos serían los siguientes a eliminar también.

Hay muchos que admiran y quieren a Israel, no se puede ver el vaso medio lleno. Pero la realidad es que otros no, como tampoco a “los judíos”, debido a la propaganda satánica y a un desconocimiento abismal de lo que es el judaísmo y lo que es Israel como país. A medida que Europa se va haciendo cada vez más musulmana, mayor irá siendo la tendencia al antisemitismo (“antisionismo”: no tienen idea lo que significa sionismo). Israel no ha tenido “equilibrio” jamás, incluso desde antes de su existencia, pues siempre ha debido defenderse de los que pretenden destruirlo asesinando a su población. Y a pesar de ello, y del gasto que significa la defensa militar y de inteligencia, se ha desarrollado explosivamente en todos los campos hasta llegar a ser el país del primer mundo que es hoy en día. Lo ha logrado a pesar del desequilibrio que debe sufrir día a día. 

(Puedes acceder a la página web www.tiberioyosif.com con traducción a TODOS los idiomas)

Las opiniones vertidas en este Portal son responsabilidad de quien las emite.
 Comparta este articulo con sus contactos:
 
Home