La absurda acusación de apartheid

David Mandel

En el curso de los últimos dos mil años no ha habido una acusación, por absurda e irrazonable que sea, que no haya sido utilizada por antisemitas (hoy autos denominados, con orgullo de su parte, "anti-sionistas para expresar su odio a los judíos.

Durante la Edad Media fueron frecuentes las acusaciones de utilizar la sangre de niños cristianos para elaborar la matzah. El hecho de que la Torah prohíbe ingerir sangre no fue obstáculo para expresar esa acusación.

Otra acusación fue culpar a los judíos de envenenar los pozos de agua para provocar la Peste Negra. El hecho de que judíos murieron a causa de la epidemia en la misma proporción que los cristianos no fue obstáculo para expresar esa acusación.

Los judíos también eran acusados de profanar la hostia "torturándolas" con agujas, ya que (según la creencia cristiana) la hostia es la carne de Jesús. El hecho de que los judíos no consideran divino a Jesús, y menos aun creen que la hostia y el vino consagrado son, respectivamente, la carne y sangre de Jesús no fue obstáculo para expresar esa acusación.

Hoy en decenas de universidades en los Estados Unidos, Canadá, Europa y otros lugares, celebran anualmente una semana, llamada "La Semana del Apartheid Israelí", en la cual los antisemitas tienen la oportunidad en un evento supuestamente académico de expresar su odio irrazonable.

Muchos de los participantes no tienen idea de lo que significa la palabra Apartheid, pero, entendiendo que tiene pésimas connotaciones, la aplican al Estado de Israel. Y los que saben que es Apartheid y, a pesar de eso, acusan a Israel de practicarlo, o ignoran la realidad israelí-palestina o mienten deliberadamente.

El apartheid ("separación" en Afrikáans, un dialecto del idioma holandés hablado en Sudáfrica) fue el sistema de segregación racial vigente en Sudáfrica y legalizado desde 1948 hasta 1992. Básicamente, este sistema de segregación racial consistía en la creación de lugares separados, tanto habitacionales como de estudio o de recreo, para los diferentes grupos raciales, en el poder exclusivo de la raza blanca para ejercer el voto y en la prohibición de matrimonios o incluso relaciones sexuales entre blancos y negros.

Israel es el único país en la historia del mundo que trajo decenas de miles de gente de piel negra de África no para hacerlos esclavos (como lo hicieron numerosos países hasta el siglo 19) sino para conferirles ciudadanía en un país democrático. Esa realidad histórica no es un obstáculo para que los antisemitas (pido a cualquiera de ellos, si me lee, que me disculpe; debí haber escrito la frase politically correct, "anti-sionistas") no acusen a Israel de practicar el apartheid.

Si la acusación de apartheid no se refiere a discriminación contra los negros, sino contra los árabes israelíes, los que así acusan, no están enterados de que los árabes israelíes (a diferencia de los palestinos en el Líbano) tienen plena igualdad de derechos. Votan, son elegidos para el Parlamento (hoy la Lista Árabe Unida es el tercer partido más grande del parlamento). En Israel hay jueces árabes (uno de ellos envió a la cárcel al ex presidente Moshé Katsav condenado por violador), inclusive en la Corte Suprema, son médicos, profesores de universidad, decanos, estudiantes, policías, e, incluso, si así lo desean, pueden hacer servicio militar en el ejercito israelí.

Si la acusación de apartheid no se refiere a los árabes israelíes sino a los árabes palestinos de la Cisjordania y de Gaza, la Autoridad Palestina gobierna en el Sector A (donde vive el 90% de los palestinos de la Cisjordania) y Hamás gobierna en Gaza. Tienen presidente, parlamento, su propia policía, sus propias leyes (incluyendo pena de muerte para el palestino que venda tierras a judíos) y embajadas en mas de cien países.

Si la acusación se refiere a la Cerca que Israel se vio obligada a construir para evitar la entrada de terroristas suicidas, es interesante anotar que en la Cisjordania ni un solo pueblo palestino se rodea de cercas o alambradas, ya que no tienen temor de que en la noche alguien venga a acuchillarlos. En contraste, los asentamientos judíos en las zonas en disputa necesitan protegerse con cercas para evitar (no siempre con éxito) la entrada de terroristas palestinos asesinos.

Inventar acusaciones absurdas no es una innovación de los antisemitas (perdón nuevamente por no usar la palabra correcta "anti-sionistas"; mi excusa es mi incapacidad de ver diferencia entre las dos palabras). Hitler, en el capítulo 10 de su libro Mein Kampf describió la técnica de propaganda a la cual llamó "La Gran mentira (en alemán große Lüge). Consiste, escribió Hitler, en "expresar una mentira tan colosal que nadie puede creer que alguien distorsione la verdad tan descaradamente".

Fuente: Mienfoque

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