La Guía de los Perplejos, los Caminos de la Verdad y El Libre Albedrío…

Humberto Silva Morelli

Hace unos pocos años, antes de leer la Guía de los Perplejos, partí sabiendo que ese libro de Maimónides también era llamado la Guía de los Descarriados y a eso no le di ninguna importancia. Pasaron algunos años más y leí y creí entender las Ideas de Maimónides, que me llevaron a leer la Summa Theologiae de Santo Tomás de Aquino. Sin embargo también pasé por alto la existencia de dos nombres para el mismo libro. Y eso hasta hoy, que curiosamente y sin saber por qué, ese fue un asunto de importancia para mí, que hoy creo haber resuelto, después de escribir lo que pienso sobre Determinismo y Libre Albedrío.

Al leer dicho artículo, recién publicado, se verá con claridad que el Determinismo, acumula nuestras bases de vida bajo nuestro consciente, en el nivel que yo llamo “el Inconsciente” y que la gente docta llama “el Subconsciente”. Yo lo llamo “el Inconsciente” porque es el nivel que nos puede hacer actuar sin medir las consecuencias futuras… y que cuando uno no lo amordaza eficientemente, uno puede hacer y o decir, inconveniencias muy perjudiciales para nuestra propia vida social. A mí me han despedido de mi cargo tres veces en mi larga vida, por decir y hacer cosas socialmente inconvenientes. Sin embargo hice y actué como debía y en perjuicio mío y de mi familia, pero defendiendo mis valores éticos, porque sólo con ellos, yo soy yo. Si no hubiera hecho lo que hice, mi vida aún estaría destrozada. No se si hubiera podido seguir viviendo, si yo me despreciara, por no hacer lo que mi moral necesita. Así de complicado es el Subconsciente que uno generalmente no considera. Lo que es un grave error, porque un Subconsciente, como parte de nuestra vida, debiera ser apreciado y respetado por nosotros, para lo cual y en alguna medida, debe ser conocido, entre otras causas, porque uno lo ha construido, segundo a segundo, en nuestras vidas.  Por eso nuestro saber y nuestro entender están allí en el Subconsciente y a ellos recurrimos en el instante que decidimos algo. Si nuestro saber y nuestro entender son amplios tendremos muchos caminos para elegir, lo que se va restringiendo en la misma medida que nuestro saber y entender están restringidos. Si nuestro saber y entender son en alguna medida veraces y acertados, nuestras decisiones serán veraces y acertadas. ¿Se dan cuenta de lo importante es poder tener un abanico de posibilidades para decidir, intuyendo incluso los resultados futuros de esa decisión? Cuando debemos elegir una posibilidad de ese abanico, es lo que figurativamente llamamos estar al término de un camino… que se abre ante muchas direcciones, y que son caminos nuevos ofrecidos. ¿Cuál aceptamos? Podemos elegir y la facultad de poder realizar esa elección es la que llamamos Libre Albedrío.

Y aquí al término de un camino nos encuentra Maimónides. Pero antes de seguir… ¿Cómo se produce el término de un camino? Sobre eso, como sobre gustos, no hay nada escrito. Uno puede o cree recorrer un solo camino durante su vida y puede ser cierto o estar equivocado. Lo que yo creo cierto es que nuestros caminos terminan cuando el destino dice que se deben terminar, lo sepa o no lo sepa el afectado. Y cuando el camino que uno sigue es un mal camino y uno no lo sabe, o no le importa, ese es el camino de los “descarriados”… es el camino que se aparta de la huella correcta. Pero cuando uno debe elegir un camino nuevo y tiene varios caminos que uno cree dignos de ser seguidos, pero se detiene porque no sabe cuál elegir, “uno está perplejo”. En esta situación entra Maimónides para guiar nuestro destino, con su Guía de los Perplejos, no de los descarriados, cuyas primeras palabras copio, porque resumen todo lo que él nos enseñará…

Mi pensamiento los guiará por el camino de la verdad y os lo allanará. Que para mí nos dice:  Estudiando la Guía de los Perplejos, verán el camino para encontrar la verdad de la vida que está en el alma de la Torá.

¡Venid, ustedes que vagan perdidos por los campos de la religión, para recorrer su sendero! No podrán pasar por él , ni el impuro ni el ignorante. Será llamado El Camino Sagrado. Con estas palabras, invita a los que vagan perdidos por los campos de nuestra religión, para recorrer sus senderos, sabiendo que sólo serán aceptados los libres o exentos de imperfecciones morales, que se interesen en perfeccionar sus conocimientos anteriores. En forma muy resumida nos dice que para entender y aceptar un concepto, primero se debe saber leer.

En este libro Maimónides plantea, de una forma muy particular, para nosotros que vivimos en el siglo XXI, esto es, como 800 años después de él… que la filosofía y la religión no son incompatibles entre si… o como en otros artículos he dicho… los caminos de la ciencia y de la razón, no sólo no se cruzan con  los caminos de la religión, sino que además no existen incompatibilidades entre ellos.

Para terminar, la Guía de los Perplejos nos dice como abrir nuestra mente para considerar que Religión y Ciencia, son parte de la unidad de nuestras vidas.


 

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