¿Son las sinagogas necesarias para los judíos laicos y no creyentes?

Jaim Savikin

No pocos son los judíos que responden afirmativamente a esta pregunta. En el año 1963, un rabino de la corriente reformista, Sherwin Wine, se ha escindido de esa corriente religiosa y fundó, para los judíos no creyentes en Dios, una singular sinagoga. Partía de la idea de que los judios que no creen en Dios, deben sin embargo tener la posibilidad de expresar seria y adecuadamente, su judaísmo, en una sinagoga o templo, en el cual, puedan sin inhibiciones, creer sinceramente en lo que dicen y/o expresan. Son numerosos los judíos laicos, no creyentes, que se asocian a organizaciones religiosas, con el solo objeto de manifestar su pertenencia al pueblo judío.

Hoy en día, este nuevo tipo de Sinagoga Laica, cuenta con unas 500 familias adheridas, que concurren a 55 templos existentes actualmente en los Estados Unidos. No hace mucho, se realizó una Conferencia Internacional de Sinagogas Laicas, con la participación de unos 300 delegados y simpatizantes provenientes de los EE.UU., Canadá, Francia, Bélgica, Israel, Argentina y Uruguay. En esta conferencia fué fundada la Federacion del Judaísmo Laico y Humanista. En su discurso de apertura, el presidente de la flamante Federacion declaró: "Los judíos laicos deben ser parte activa del Judaísmo y tener la posibilidad de colaborar, influir y contribuir en forma organizada, al desarrollo y a la orientación espiritual del pueblo judío. Se puede ser judío creyente, a pesar de no creer en Dios. Es suficiente creer en la propia condición humana, en la inteligencia y en la experiencia. Se puede asimismo celebrar los acontecimientos culturales, históricos y las tradiciones judías, aún sin elevar plegarias a Dios. La Verdad hay que buscarla en la razón, en la ciencia y en la conciencia humanas, y no precisamente en los textos religiosos."

El actual presidente de la Federación, el profesor Iehuda Bauer, científico vastamente conocido por sus estudios judaicos, que desempeña importantes cargos en establecimientos judíos de enseñanza superior, manifiestó que la Federación no fue proyectada como otra rama del judaísmo. Por el contrario, fué creada con el fin de frenar y atenuar el alejamiento de importantes núcleos de judíos, que a la larga se perderían eventualmente para el judaísmo. Este es un serio problema para las diásporas y muy especialmente para sus pequeños centros.
Bauer insiste, en que hay que encontrar modos y formas de atraer a todos los individuos judíos al Pueblo Judio. ¡Esto es imperioso!. La Federacion en modo alguno abjura del pasado religioso judío, pero tiene muy en cuenta que la mayoría de los judíos americanos, alrededor de un 55 por ciento, no pertenece a ningún grupo religioso, y que un 12 por ciento de los rabinos declaran no creer en Dios.

Sigue diciendo el profesor Bauer: "No hemos inventado ningún movimiento nuevo, porque es sabido que, desde hace más de un siglo hubo judíos que creyeron haber encontrado su fe en las organizaciones socialistas o sionistas. Ellos tenían la sensación de que esa fe sagrada anidaba en sus corazones, y no precisamente en los cielos. Además, en ese entonces existían también diversas organizaciones laicas judías, a las que se afiliaban conforme a sus inclinaciones o afinidades. Actualmente la situación ha cambiado, y más acentuadamente, después de la segunda guerra mundial. Los judíos no son muy dados a abrazar ideologías, por lo que muchos judíos laicos han preferido al sector religioso reformista judío". Y aquí el rabino Wine acota que aun la Sinagoga Reformista no cree demasiado en Dios... De ahí que haya resuelto crear una posibilidad, para él y para muchos judíos con ideas afines, con el fin de poder expresar su judaísmo sin hipocresía.

En estos días, las Sinagogas Laicas cuentan ya con más de 30.000 afiliados o adherentes, previéndose una marcada tendencia creciente, para cuando este nuevo movimiento esté más popularizado y difundido. En estas nuevas sinagogas, las reuniones no necesariamente son conducidas o presididas por rabinos.

Habitualmente, el programa se divide en dos partes, a saber: Se comienza con discusiones sobre temas filosóficos, lecturas de poesías, momentos de reflexión y cantos entre todos. En la segunda parte suele escucharse una conferencia o un programa cultural. 

La ceremonia de la circuncisión es de carácter laico. La operación es realizada por un cirujano y, en el marco festivo de tal circunstancia, se impone al recién nacido un nombre hebreo.

En las celebraciones de Bat o Bat Mitzvá, los jóvenes pronuncian ante los invitados una alocución acerca de un héroe de la historia judía, conforme a sus preferencias o inclinaciones.

El tradicional Sidur (libro de oraciones) fué reemplazado en la Sinagoga Laica por un libro, que es un compendio de variados textos, como ser: Heroísmo, Belleza, Arte, Filosofía. También contiene textos de canciones hebreas (algunas con palabras modificadas y más adecuadas al caso). Las canciones están vertidas en fonética inglesa, con sus correspondientes traducciones. Una parte del libro contiene trozos de filósofos y moralistas, como por ejemplo Ben Gurión, Sartre, Camus, Sandberg y Confucio, como asimismo, algunas citas del Talmud.

El rabino Wine cree que en el seno del pueblo judío se desarrollan dos tendencias opuestas. Una es de orientación religiosa, y para sus adeptos ya existen las sinagogas tradicionales, las ortodoxas, las conservadoras y las reformistas. La otra tendencia es de orientación laicista, y para ella hay que crear instituciones o ámbitos donde se pueda tener la posibilidad de manifestarse y de expresar sus vivencias judías.

Es cierto que hay muchos judíos que de algún modo están cercanos a diversas organizaciones religiosas, lo que se explica solamente porque ignoran aún la existencia de una nueva perspectiva, la del judaísmo laico.

El rabino Wine está seguro, de que cuando la existencia de la Federación de judíos laicos y humanistas sea más conocida, tendrá muchos más adeptos y, por consiguiente, crecerá.

Muchas son las opiniones críticas que convergen contra la nueva Federación, todas ellas emanadas de las instancias religiosas, que graciosamente comparan a las nuevas sinagogas con flores recién cortadas, cuya belleza no perdura y que pronto se marchitan, puesto que carecen de raíces, simbolizadas a través del 'Pacto con Dios'. Mas estas críticas mayormente no le preocupan al rabino Wine, puesto que sostiene que el judaísmo laico y humanista tiene la misma probabilidad de prosperar que el religioso.

Para justificar esta creencia y esperanza, trae una cita del Sidur Laico:
Mi luz – dónde se halla / Mi luz se halla en mí
Mi esperanza – dónde está / Mi esperanza está en mí
Mi fuerza – dónde radica / Mi fuerza radica en mí y en todos nosotros

Y, si queréis, también el LAICISMO podría ser una religión...

(Traducido del ídish por Biniómen Edelstein)

Fuente: Judaísmo Laico

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