En la mirilla de Israel

Ana Jerozolimski

Oriente Medio está inmerso en una verdadera tormenta y es bueno que haya quien lo observe de cerca, desde adentro. Días atrás se informó que Hamas reanuda sus contactos formales con Irán-lo cual sin duda se traducirá en el envío de sumas multimillonarias por parte de la república Islámica a la organización terrorista que gobierna la Franja de Gaza -y este es otro motivo para seguir con gran atención lo que hace y deja de hacer Hamas.

Hay quien lo hace como parte de su rutina, con o sin Irán de fondo.

“Una de las cosas más tristes  de estos años, es que siempre estoy observando  al otro lado a través de la mirilla del arma. Si me alejo, puedo ver otras cosas. Pero no puedo alejarme, porque mi misión es dedicarme a la seguridad de Israel de sol a sol. Claro que esto no significa que siempre hay que apretar el gatillo, para nada. Pero sí hay que estar alerta y observar, porque del otro lado está Hamas”.

El oficial israelí que nos dedica un largo rato para analizar la situación en la frontera sur de Israel, asegura que quisiera que la situación fuera diferente. Tiene tres hijos chicos, el cuarto está en camino, y su sueño es que no tengan que luchar. Pero es realista y no cree que cuando hayan crecido ya no sea necesario hacer el servicio militar.

“Estamos en Medio Oriente y aquí, la rutina obligada es de estar prontos para cualquier eventualidad. No podemos permitirnos otra cosa”, asegura. “Y el punto de partida, siempre, debe ser la convicción de que nos esperan sorpresas, de que debe haber algo que no hemos logrado averiguar, algo que no sabemos. Y sin subestimar jamás al enemigo. Por eso yo observo continuamente a Hamas”.

En el frente sur, Hamas es evidentemente el principal foco de atención. Si bien la evaluación general en Israel hoy en día es que Hamas no tiene interés en un nuevo enfrentamiento armado de gran envergadura, tampoco hay duda alguna acerca del hecho que la organización se prepara para una conflagración futura.  Otra fuente militar nos dice en forma categórica que desde el último enfrentamiento armado, conocido como Plomo Fundido, Hamas se ha fortalecido en todos los planos, recuperando el arsenal perdido de cohetes, desarrollando otros de mayor alcance, mejorando en el entrenamiento de su “fuerza marítima” y dedicando gran esfuerzo al continuo cavado de túneles y a la preparación general para un nuevo choque bélico con Israel.

“Es indudable que el otro lado se entrena, aprende las lecciones de las guerras pasadas y se prepara para la próxima”, nos dice el oficial. “Intentará sorprendernos. Aún así, tengo claro que prefiero estar del lado israelí cuando de sorpresas se trata”.

Consciente de las duras problemáticas con las que tuvo que lidiar Israel en guerras anteriores contra Hamas, este oficial aclara que “Nosotros haremos siempre un esfuerzo máximo para separar a Hamas de la población en cuyo seno combate, gente no involucrada. Pero es Hamas quien arrastra a su población a la guerra”.  El oficial cambia la expresión de su rostro y recuerda a Daniel Tregerman, el niño israelí de cuatro años de edad, muerto por el impacto de un mortero en el kibutz en el que vivía en el sur del país, cerca de la frontera con Gaza. Ese proyectil fue disparado desde una escuela por Hamas. “Yo tengo siempre presente su mirada y su sonrisa. Y tengo la responsabilidad de impedir que eso se vuelva a repetir”, afirma.

El oficial amplía la mirada y afirma: “No tenemos ninguna información concreta sobre una guerra inminente, pero tenemos claro que debemos prepararnos para la guerra aunque  no queremos que estalle. En cuanto a la capacidad, es indudable que Hamas mejora la suya continuamente. Se entrena más y se dedica más a todo esto. Es una fuerza militar muy ordenada. Además, es el dueño de casa en Gaza y por eso lo consideramos responsable de lo que suceda, para bien y para mal. Es también el dueño de la Gaza subterránea, de todo el sofisticado sistema de túneles que han cavado debajo de la Franja, con los que intenta desafiarnos, huyendo del radar . Pero los túneles terminarán cayéndoles encima. Serán para ellos trampas de muerte”.

El oficial pide hacer una aclaración general.

“Un niño de 12 años en Gaza, no vio jamás a un soldado israelí, ni es su casa, ni en una patrulla que pase cerca de su casa, nada…ve solamente a los de Hamas, y vive separado de Israel. Ellos están de un lado de la cerca y nosotros del otro. Pues que vivan su vida. Supongo que quieren vivir porque son seres humanos. No aceptaremos que quieran pasar a nuestro territorio. Que no nos disparen ni pongan un pie acá porque yo no pongo el mío de su lado”.

Preguntamos si Hamas  está hoy, a su criterio, pronto para una nueva guerra. Y lo planteamos pocos días antes de la noticia sobre el renovado vínculo con Irán.

“No sé decir si están ya prontos, pero no descansan, se preparan todo el tiempo. No creo que se conviertan en sionistas próximamente”.

Y vuelve a la mirilla. “Seguramente hay cosas que por allí, no veo. Pero trato de captar todo lo necesario, no hay alternativa. Y cabe suponer que en determinado momento, Hamas decidirá que está pronto. Y nosotros tenemos que poder lidiar con ello exitosamente”.

Cuenta sobre sus hijos chicos y recuerda la promesa de 1973, cuando los padres dijeron a los hijos que esa, la de Iom Kipur, sería la última guerra.  “Me dijeron que no habría ejército pero a los cuatro meses, aquí sonaron las alarmas, tuvimos que escondernos en refugios y mi padre tuvo que ir al frente.Y después entendí que yo a mis hijos no les puedo prometer que no habrá necesidad de ejército. Mirando alrededor, recuerdo el versículo bíblico del libro de Isaías, que dice ´morará el lobo con el cordero…´y conociendo esta región, la verdad, es mejor que nosotros no seamos el cordero”.

Fuente: Semanario Hebreo. Uruguay

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