Inserción palestina

Tiberio Yosif Klein

Fieles a su ideología violentista, la Comunidad Palestina de Chile y el Club Palestino, que no se sabe si representan realmente a todos los chilenos de ascendencia árabe o sólo a sus dirigentes, publicaron este domingo 11 de junio 2017 una costosa inserción a página completa en el diario El Mercurio de Santiago de Chile. En ella se presentan como víctimas, tal como es la costumbre de la dirigencia árabe “palestina”, de una supuesta “ocupación y apartheid” de “palestina”. Ponen mapas que según ellos representarían una “palestina histórica”, y después el plan de partición de la ONU, y otros dos que según ellos representan una supuesta “ocupación” de Israel.

Aparentemente la dirigencia árabe “palestina” chilena carece de la educación necesaria como para conocer la historia de la región, y seguramente la mundial. En ese territorio hubo sólo un país judío, Israel, que en los tiempos del Imperio Romano era el país de Judea, del cual salió el término judío por sus habitantes. Los únicos no judíos eran los romanos que se habían apropiado del país. Durante la guerra Judeo-Romana del año 70 d.C., Roma destruyó el Templo de Jerusalem, llevándose entre otras cosas la Menorá, el candelabro, de oro del Templo, lo que graficaron en el Arco de Tito que aún está en el Foro Romano en Roma. En la segunda guerra Judeo-Romana del 131 d.C., el emperador Adriano construyó sobre las ruinas de Jerusalem una nueva ciudad que llamó Aelia Capitolina, prohibiendo a los judíos entrar en ella (Aelia del nombre propio de Adriano, “Aelius”, y Capitolina significa que la ciudad se dedicaba a Júpiter, cuyo templo en Roma se encontraba en la Colina Capitolina. Levantó un templo sobre las ruinas del Templo Judío).

El territorio permaneció bajo el dominio de Roma, que tras dividirse en dos, después de la división administrativa del emperador Dioclesiano (284-305) y consolidada por Teodosio I (379-395) que lo repartió entre sus dos hijos, fue parte del Imperio Bizantino, o Imperio Romano de Oriente (Bizancio, antiguo nombre de Constantinopla. Lo de Imperio Bizantino fue creación del historiador alemán Hieronymus Wolf que lo usó en 1557, cien años después de la caída de Constantinopla, en su obre “Corpus Historiae Byzntinae”, término que se hizo popular con Montesquieu el siglo XVIII).

Conquistado el Imperio Bizantino por los turcos otomanos musulmanes en 1453, el territorio de Israel permaneció como parte de su imperio Otomano (Por Otman I -1259-1326-, fundador del Imperio Otomano) hasta que Turquía lo perdió tras su derrota en la Primera Guerra Mundial – 1914-1919 -, cuando las potencias vencedoras, Gran Bretaña y Francia, se repartieron lo que fuera el Imperio Otomano de los turcos, dominando y creando países aleatoriamente. Así nacieron Irak, Siria, Líbano, e incluso Arabia Saudita. Sobre el territorio de Israel, parte de la Gran Siria de los otomanos, Gran Bretaña se adjudicó su “Mandato sobre Palestina”, nombre que tomaron del que Roma había puesto al territorio para humillar a los judíos vencidos, por los filisteos, pueblo de origen griego que había desaparecido mil años antes, durante el reinado del rey David. Los británicos habían prometido dar allí un Hogar Nacional al Pueblo Judío, pero cercenaron el 70% del territorio para inventar un país para los árabes de la zona, que llamaron Transjordania, hoy en día Jordania, y pusieron a un árabe hachemita de Arabia como rey títere.

La población judía resistió la ocupación británica, y también debió luchar contra los árabes, que azuzados por Husseini, el muftí de Jerusalem, antisemita que se reunió con Hitler para proporcionarle musulmanes para sus SS, se levantaron contra los judíos. Los árabes de ese territorio eran en gran número descendientes de inmigrantes de otros lugares, de Egipto, Yemen, Libia, Marruecos, Irak, Siria, entre otros, que habían llegados atraídos por la posibilidad de trabajo que la economía floreciente que el trabajo de los judíos habían dado a la región. Se consideraban a sí mismos como “árabes sirios”. Sólo los judíos se llamaban a sí mismos judíos palestinos, con un Bank of Palestina – Bank Leumi hoy en día - , el The Palestine Post – hoy Jerusalem Post -, y su moneda, la libra palestina, después libra israelí.

Tras la declaración de independencia de Israel en 1948, Israel venció a los ejércitos de cinco países árabes que intentaron destruir al nuevo Estado Judío, sin lograrlo. Egipto se apropió de la Franja de Gaza y Jordania de toda la Cisjordania, ocupación que duró hasta 1967, cuando tras la Guerra de los Seis Días Israel venció a Egipto, Jordania, Siria, Irak y otros más. Durante el tiempo en que Egipto se apropió de Gaza y Jordania de Cisjordania nunca se escuchó a ningún árabe de ese territorio o de cualquier otro decir que querían un Estado árabe allí. Sólo sucedió cuando Israel los ganó por vencerlos en la guerra. En 1964 en reunión del recién creado Consejo Nacional Palestino, Egipto y Siria inventaron la Organización para la Liberación de Palestina, OLP, con el objetivo único de destruir Israel y asesinar a su población judía. Pusieron al mando al egipcio Yasser Arafat y crearon una bandera a semejanza de la diseñada en 1916 por Sharif Hussein durante la llamada “Rebelión Árabe”(Rebelión Árabe – 1916 a 1918 – iniciada por el jerife de la Meca contra el Imperio Otomano para crear un estado árabe unificado desde Siria hasta Yemen, que no resultó).

Durante su ocupación, Jordania no permitió a los judíos llegar hasta el Kotel, el “Muro de los Lamentos”, destruyó casi cien sinagogas milenarias y usó como pastelones de veredas las lápidas del milenario cementerio judío de Jerusalem. Tampoco permitió a los cristianos acceder a las iglesias, salvo algunas excepciones durante Semana Santa y Navidad. Desde cuando Israel liberó Jerusalem, todas las religiones tienen libertad de culto, y tanto musulmanes como cristianos pueden practicar su religión cuando y donde quieran.

De manera que la inserción que la Comunidad Palestina de Chile y el Club Palestino han colocado es absolutamente inexacta, mentirosa y tendenciosa, seguramente producto de una militancia extrema que pretende traer a Chile el conflicto de Medio Oriente, o quizás debido a una ignorancia supina sobre lo que es realmente la verdad sobre la región. Como se ha dicho, sólo hoy en día tienen todas las religiones la posibilidad de ejercer su culto.

Los judíos no han sido ni son colonizadores, sólo han vuelto a su patria ancestral. Los únicos colonizadores son los árabes que habitan allí, extraños a la región, a los que sin embargo Israel no sólo no ha expulsado como pretenden hacer creer los árabes chilenos del inserto, sino que son ciudadanos plenos de Israel. Tienen oficiales árabes musulmanes y cristianos en el ejército de Israel, jueces de la Corte Suprema, médicos árabes en todos los hospitales del país, embajadores israelíes árabes, el jefe de la policía es un árabe musulmán, incluso una Miss Israel árabe israelí, aparte de estudiantes y profesionales de las universidades israelíes. El “muro feroz” que mencionan sólo enfrenta algunas ciudades árabes con otras ciudades y aldeas israelíes para evitar las balaceras con las que extremistas árabes mataban a destajo a civiles israelíes y para parar la infiltración de terroristas suicidas que asesinaban israelíes sin discriminación.

También mencionan en su inserción una resolución de la ONU contra Israel. Eso no es trascendente, ya que la gran cantidad de países musulmanes que son miembros de las Naciones Unidas votan como bloque contra Israel, y ayudados por los países que los apoyan, como Venezuela – hermanada a Irán -, Nicaragua, Bolivia y Cuba, más algún otro, sacan resolución tras resolución contra el Estado Judío. Y la ONU los aprueba sin otra alternativa, a pesar de que no se ven resoluciones contra Venezuela, contra Cuba, Corea del Norte, ni contra Siria o Irak, así como tampoco se ven en el mundo, ni menos de parte de los árabes de Chile que tan prestos han estado para pagar el inserto contra Israel, manifestaciones por lo que sucede en Siria, menos en otros de los países árabes o contra Irán, que financia el terrorismo mundial.

Si ya no están muchos de sus abuelos, padres y hermanos, como aseguran, es porque si son cristianos han debido huir de la Franja de Gaza y del territorio que maneja Abbas de la Autoridad Palestina, ya que allá son perseguidos y acosados. En Belén, Beit Yala, Beit Sahur, de donde procede la mayoría de los árabes de Chile, que eran un 80 o 90% cristianos, hoy en día quedan sólo un 5% de cristianos, los otros debieron exiliarse por la persecución de los musulmanes árabes, no de los israelíes, que no están allí. Hablan de “apartheid”, término afrikaans – de los blancos de Sudáfrica y Namibia -, “asegurando” que se ejercería por Israel, cuando no sólo no es cierto, los árabes israelíes son ciudadanos plenos y son los de Gaza y la Autoridad Palestina que están bajo esos regímenes los que persiguen y discriminan a los cristianos. El “apartheid” – “separación” en afrikaans - fue el sistema “legal” de segregación racial en Sudáfrica y Namibia en vigor hasta 1992, que no tiene nada que ver con Israel. La “militancia” árabe lo utiliza sólo para enlodar de alguna manera a Israel, haciéndoselo creer a la masa poco instruida.

Los árabes chilenos son popularmente llamados “turcos” por la población, porque llegaron con pasaporte del Imperio Otomano, turco, escapando de la persecución de los turcos y árabes musulmanes. Sus ahora descendientes, en lugar de solidarizar con sus correligionarios árabes cristianos que son perseguidos en la franja de Gaza y bajo la Autoridad Palestina, en cambio están solidarizando con los extremistas musulmanes que atacan a los cristianos. Y mienten o se creen las mentiras que les llegan desde los acosadores de allá, y las hacen suyas. Y la mayor de todas es quenunca existió una “palestina histórica” como pretenden hacer creer con su inserción, o como ellos mismos parecer creer, ya sea por su malevolencia o su ignorancia.

Qué pena por la Comunidad Palestina de Chile y por el Club Palestino que pagaron la inserción. Qué pena por los descendientes de árabes de Chile, que seguramente en su mayoría prefieren la paz, el trabajo y la amistad, en lugar del odio, la mentira y el antisemitismo (o anti judaísmo), en lugar de traer desde tan lejos un conflicto para dividir comunidades que siempre fueron amigas, sólo para dividirlas, aunque sea necesario para ellos que mientan.

(Puedes acceder a la página web www.tiberioyosif.com con traducción a TODOS los idiomas)

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