Medio siglo. Ese tiempo había transcurrido desde que
Eliezer había dejado atrás el horror. Pero los años como
prisionero en Auschwitz habían quedado en un rincón de
su memoria. Fueron sus nietos los que insistieron hasta
convencerlo de plasmar sus vivencias en un documento que
trascendiera sus días. Así, Eliezer Schmartz decidió
cerrar el círculo. Sus recuerdos, verdaderos registros
históricos en primera persona, se convirtieron en una
teoría sobre el trabajo forzado en los campos de
concentración del nazismo y su relación con el
desarrollo industrial. Entonces su propia historia de
vida alimentó la tesis que le permitió, a los 81 años,
obtener el doctorado en planeamiento urbano en la
Universidad de Haifa, al norte de Israel.
Al definir su propia vida, Schwartz no duda en asegurar
que "nunca tuvo un curso lineal ni lógico". Y es cierto.
Con sólo 16 años cayó en manos del ejercito nazi y fue
trasladado a Auschwitz. Luego pasó un año yendo de un
campo de concentración a otro. Su liberación llegó junto
con el final de la Segunda Guerra Mundial. "Decidí
volver a mi pueblo en Hungría, pero como ningún miembro
de mi familia había vuelto, me fui a Israel", explica
Schwartz.
Su derrotero por los campos de concentración nazis le
permitió conocer de cerca su funcionamiento. Y aunque
admite que intentó distanciarse emocionalmente de su
historia personal, sus experiencias le dieron un valor
agregado a su tesis. "Yo trabajé en la adaptación de
minas para industrias subterráneas. Estuve allí. Conozco
de qué manera se manejaba todo el proceso porque mi
familiaridad con el tema es de primera mano. Esa es una
fuente de información a la que ningún otro historiador
tiene acceso", explica.
Pasaron
casi 57 años hasta que Eliezer se decidió a hacer algo
con todo este caudal de experiencias y planteó una
incógnita que siempre había rondado su mente: de qué
manera se relacionaba el campo de concentración de
Auschwitz con la instalación de un parque industrial de
gran magnitud a tres kilómetros de distancia.
La tesis, denominada "Trabajadores forzados en el Tercer
Reich", plantea que el origen de los campos de
concentración está directamente relacionado con la
instalación de nuevos polos industriales. Y que este
proyecto de industrialización del nazismo demandaba
trabajo esclavo.
De acuerdo al trabajo de Schwartz, la cantidad de
prisioneros en Auschwitz tuvo un crecimiento exponencial
a partir de 1940 y este mismo proceso se reflejaba en
los libros internos de la fábrica: se necesitaban más y
más obreros. En palabras de Schwartz, "este proyecto
tuvo una contribución crítica en el crecimiento de la
capacidad de Auschwitz y en su transformación en un
reservorio de fuerza de trabajo para la industria nazi y
posteriormente, en un centro de exterminación".
El interrogante final que plantea Schwartz es porqué
fueron necesarios tantos trabajadores esclavos. La
respuesta radica en un manejo poco profesional y la
falta de capacidad organizativa de los alemanes. "De
todas formas, esto es incomprensible, si consideramos
que se trataba de un complejo industrial alemán",
desafía Schwartz. "Para entender cómo es posible que
personas consideradas tan meticulosas y precisas puedan
hacer el trabajo de manera tan desorganizada, tendrán
que leer el estudio", finalizó el hombre que a los 81
años pudo finalmente sacar las fantasmas de su memoria.
Fuente: Diario Clarin