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Lucidez y compromiso para salir del asedio
El Centro Progresista Judío (CPJ), expresión ciudadano-política de la izquierda judía chilena declara que, cualquiera que sean nuestros itinerarios personales, el vínculo al Estado de Israel forma parte de nuestra identidad. Por eso el futuro y la seguridad de este estado al que estamos indefectiblemente ligados nos preocupa. El reciente y desastroso incidente de la flotilla en Gaza, nos hace apreciar que la existencia de Israel está de nuevo amenazada. Si bien la última palabra pertenece a los pueblos soberanos de Israel y Palestina, nuestra solidaridad como agrupación judía de la diáspora nos obliga a opinar y orientar esta discusión en la dirección justa, como es el establecimiento de una paz con el pueblo palestino según el principio de “dos pueblos, dos estados, un futuro”. En ese sentido el CPJ sostiene que la actual política exterior del gobierno israelí es perjudicial ya que va en contra del interés y la esperanza de poner fin al conflicto palestino-israelí de forma pacífica y diplomática, y de preservar el carácter judío y democrático de Israel. Aunque no subestimamos la amenaza de intereses hostiles a Israel, también sabemos que este peligro se incrementa con la ocupación ininterrumpida de los asentamientos en Cisjordania y en los barrios árabes de Jerusalén Este, obcecación que constituye un error político y una falta moral. En ese sentido el Centro Progresista Judío está apesadumbrado por el desenlace del Mavi Mármara; nueve personas han muerto y decenas más resultaron heridas, incluidos soldados israelíes, en un acto reñido con el derecho internacional, necio en lo táctico y desastroso en lo estratégico. Expresamos nuestras condolencias a las familias de los fallecidos y deseamos una recuperación rápida de los heridos.
El gobierno israelí podría haber
tenido la justificación jurídica necesaria para hacer cumplir el
bloqueo, pero la pregunta correcta no es si tenía derecho a usar la
fuerza. Tampoco albergamos ilusiones acerca de los motivos de
quienes organizaron la flotilla, que logró instrumentalizar
políticamente la ayuda humanitaria no sólo con el objeto de arruinar
las relaciones turco-israelíes, sino también debilitar el kemalismo
secular frente a un nuevo otomanismo confesional. Nos oponemos al bloqueo con la certeza de que hay maneras más eficaces de garantizar la seguridad de Israel y el progreso de la sociedad civil gazatí. En consecuencia el Centro Progresista Judío declara que las partes deben extraer lecciones a nivel ético, político y en el ámbito de la seguridad. Entre ellas: 1° El levantamiento del bloqueo por razones humanitarias, estratégicas y morales; en el sentido que el Secretario General Ban Ki-moon ha advertido pues “crea sufrimientos inaceptables, hiere a las fuerzas moderadas y fortalece a los extremistas” 2° La liberación inmediata por parte de Hamás del soldado Gilad Shalit; y la renuncia de Hamás de la violencia como medio para alcanzar el objetivo político de la independencia palestina. 3° Aunque creemos que Israel tiene la capacidad y el derecho de investigar por sí mismo, no rechazamos una comisión internacional. Más aún, apoyamos la iniciativa de Ban Ki-moon para una investigación internacional pues serviría de respaldo de la respectiva israelí proporcionando al mundo un informe total y completo sobre las causas y circunstancias que rodearon los acontecimientos, la responsabilidad de la violencia y la legitimidad del bloqueo.
4° El camino de la paz se basa en el
estricto respeto a los Derechos Humanos y el mutuo reconocimiento a
la existencia estatal para israelíes y palestinos. En razón de ello,
llamamos a tomar este trágico suceso como una coyuntura para adherir
a los esfuerzos inmediatos para poner fin al conflicto
israelí-palestino y retomar los canales diplomáticos para una paz
duradera y sostenible.
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