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¿Dónde está, ahora, Goldstone?
¿Por qué el mundo calla sobre la matanza de civiles inocentes en
Afganistán?

por Eitan Haber
Aquí hay números secos
(después de todas las lágrimas derramadas). A
principios de esta semana, las fuerzas de OTAN
impactaron sobre varios vehículos en Afganistán,
asesinando a 27 inocentes afganos, incluidos cuatro
mujeres y un niño.
Un recordatorio para aquellos que lo olvidaron: poco
tiempo atrás, otros 13 inocentes afganos fueron
asesinados luego que un misil apuntó, por error,
hacia un hogar en lugar de una posición talibán.
Que no quede ningún malentendido: aun, a pesar que
escribo a miles de kilómetros de distancia de la
escena de esos incidentes, y hablándoles a familias
anónimas en un país extranjero y hostil, me duele la
pérdida de vidas y la repentina muerte de personas
que querían vivir, amar y construir un hogar y
plantar un árbol. En este sentido nuestras lágrimas
son reales; el llanto es similar en todos los
rincones del planeta.
Pero ahora, luego de todo lo antedicho, tenemos una
pequeña cuestión; una cuestión minúscula, menor,
algo por completo insignificante: ¿Dónde estás
Goldstone?
Aquí hay una adivinanza poco inteligente: El mundo
que grita y llora por cada rasguño sufrido por un
niño palestino (y nos oponemos a tales cosas); el
mismo mundo que retrata, cada mañana (en los
periódicos) y cada noche (en televisión) al Estado
de Israel como asesino y carnicero de niños, así
como un Estado que dispara a hogares solo para
encontrar, luego, cuerpos sangrientos; ese mundo
estará en silencio o, a lo sumo, asentirá e irá con
la corriente con respecto a los incidentes
descriptos.
El Mundo sufre de Parálisis
La BBC pronto sufrirá una constipación que podría
detener su parloteo, el New York Times se quedará
ciego durante uno o dos días, los izquierdistas en
Berkeley se irán de vacaciones y los profesores de
Oxford y Cambridge pasarán los próximos días jugando
cricket.
El mundo está en silencio y nos mantendremos
callados. Tiene buenas y justificadas razones para
ese mutismo: después de todo, no son judíos que
disparan hacia bebés palestinos; no es Israel
defendiendo las vidas de sus chicos.
A modo de final: Nadie debería malinterpretar, D´s
no lo permita, y tomar las palabras antedichas para
significar que aprobamos los disparos letales
equivocados. Solo nos oponemos a la hipocresía del
mundo que, de repente, sobrelleva una parálisis. Y
si estamos equivocados, y el mundo pronto sube el
tono y llora las muertes en Afganistán, pedimos
disculpas. Tenemos permiso para cometer ese error,
por primera vez.
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