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Ex sacerdote
Alberto Athié exige que un organismo mundial enjuicie al
Vaticano

por Sanjuana
Martínez
Ante el cisma que
vive la Iglesia católica por los escándalos de pederastia
clerical, el ex sacerdote Alberto Athié exige que un organismo
internacional juzgue la responsabilidad del Vaticano y su máxima
autoridad en el crimen sistemático y mundial de abuso sexual de
clérigos contra menores de edad.
Athié lleva más de
10 años denunciando abusos sexuales del clero. Además, por la
perversidad que envuelve a los sacerdotes relacionados con este
delito y su encubrimiento, hace siete años decidió abandonar el
ministerio, orillado también por la persecución y represión que
sufrió del cardenal Norberto Rivera Carrera, quien prefirió
defender al pederasta Marcial Maciel, fundador de la Legión de
Cristo, denostado por la Santa Sede después de 60 años de
carrera delictiva.
La historia le ha dado la razón, pero Athié no se considera
profeta por haber alertado públicamente sobre este delito:
"Tampoco me siento un visionario. Yo vi algo gravísimo que
estaba pasando en México con el padre Maciel y luego lo constaté
en Estados Unidos, cuando surgió el caso de 3 mil niños abusados
por sacerdotes que fueron encubiertos. Cuando vi eso, pensé:
esto es estructural, esto no es la aberración de una persona que
está haciendo daño al margen de la Iglesia. Esto es un daño
provocado por individuos que abusan de menores sistemáticamente
porque son protegidos, cambiados, escondidos, encubiertos por
sus autoridades, que privilegian la imagen de la Iglesia y el
prestigio del sacerdote por encima del daño, del dolor y los
derechos de las víctimas. Es aberrante. Y seguí denunciándolo".
A pesar de haber colgado los hábitos, Athié mantiene su
compromiso con los más necesitados y consagra su vida al
auténtico compromiso pastoral: ayudar a los demás siguiendo las
enseñanzas de Jesucristo. Para muchos, es más sacerdote que
algunos ministros con sotana: "No podemos aceptar como humanidad
que haya instituciones como la Iglesia católica que, en nombre
Dios, violan sistemáticamente derechos humanos de personas,
especialmente de niños y niñas. Eso lo debe resolver la
humanidad. Estamos ante un verdadero reto histórico".
El imperio se tambalea
Los cimientos de la Santa Sede se sacuden por el terremoto de la
pederastia clerical, y Athié y otros analistas se preguntan si
estamos ante la restructuración o el fin del último imperio
sobre la tierra: la Iglesia católica.
"Es muy grave lo que estamos viviendo. Resulta que un miembro de
la Iglesia católica que llega a ser Papa está acusado de
encubrir muchos casos de abusos sexuales contra niñas y niños en
el mundo. Y el Papa, al haberlos encubierto, favoreció su
multiplicación, y además no aplicó las penas correspondientes."
La expansión de la pederastia clerical no ha hecho más que
agravar el problema y el sufrimiento de miles de víctimas: "El
encubrimiento hizo posible la multiplicación sistemática de los
abusos de menores por uno o varios individuos en muchas partes
del mundo. Ése es el gravísimo problema del que debemos tomar
conciencia y no podemos aceptar que se repita. Ratzinger debe
enfrentar esta situación haciéndose responsable, no siendo juez
y parte, por eso se requiere la intervención urgente de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Tribunal de La
Haya o la Corte Interamericana de Derechos Humanos".
No es la primera vez que Athié lanza un reto a la comunidad
internacional; lo hizo en mayo de 2006, cuando acudió ante el
Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU en México
para exponer el caso de la pederastia clerical; entonces le
contestaron que lo aceptarían para su estudio.
"Sin ser víctima, sino como tercero, creo que debo y debemos
todos ayudar a la propia Iglesia a que entienda que esto es
gravísimo; así como exigir que modifique su conducta.
Lamentablemente siguen sin darse cuenta del significado de la
pederastia clerical. No se trata de unos cuantos individuos que
cometieron actos perversos que después de mucho tiempo
terminaron reconociendo, sino de la conducta ética y estructural
que ha manejado la institución durante tantos años."
La respuesta del Vaticano ante los escándalos de pederastia ha
sido errática: unas veces, los reconocen; otras, el discurso
arremete contra quienes denuncian los crímenes: "Al no entender
la responsabilidad institucional de este comportamiento, que va
desde obispos, religiosos y sacerdotes hasta el comportamiento
de la Santa Sede con una congregación que se adjudicó el poder
de revisar y resolver estos casos bajo secreto pontificio, por
orden de Ratzinger, organizan actos multitudinarios que son
expresiones fascistas para decir que todos los fieles están con
el Papa y que no se dejarán manipular por mentirosos. El modelo
del gran complot contra la Iglesia".
Athié ha estudiado el comportamiento y las reacciones del
Vaticano ante la pederastia clerical. Recuerda que Joseph
Ratzinger, desde su puesto en la Congregación para la Doctrina
de la Fe, aplicó una modalidad de protección a sacerdotes
abusadores que no correspondió con el derecho canónico: "Quienes
están destruyendo la Iglesia son los que mintieron, los que
engañaron, los que acusaron a las víctimas de mentirosos, los
que protegieron a los agresores. Son ellos los que dañaron a la
Iglesia, no nosotros".
¿Y las víctimas de Maciel?
A pesar del pronunciamiento del Vaticano para condenar los
crímenes sexuales de Marcial Maciel, fundador de la Legión de
Cristo –una sentencia papal que llegó 60 años tarde, ya que los
primeros abusos se conocieron en 1948–, Alberto Athié considera
que la Santa Sede ha despreciado a las víctimas del sacerdote
mexicano: "El caso Maciel en torno a la protección que se le dio
desde el Vaticano no es relevante para ellos, porque se trata de
víctimas particularmente del Tercer Mundo. Sin embargo, es uno
de los peores casos de pederastia dentro de la Iglesia, porque
atraviesa toda la estructura hasta el papado de Juan Pablo II y
ahora el de Ratzinger".
Mientras el Vaticano habla de refundar la Legión de Cristo con
un comisario nombrado por el Papa, Athié se pregunta por qué no
investigar a los cómplices de Maciel: “El gran protector y
promotor de Maciel fue Karol Wojtyla –Juan Pablo II–, porque le
dio reconocimientos públicos, lo hizo modelo de la juventud,
representante suyo ante el sínodo de las Américas. Lo hizo
miembro permanente de la formación de los futuros sacerdotes y
del clero en la Iglesia Universal… jamás lo tocó”.
Otro de los grandes protectores consignado en investigaciones de
especialistas fue el cardenal Angelo Sodano: "Él jugó un papel
muy fuerte al impedir que el caso Maciel se abriera. Y Ratzinger
no actuó, aparentemente por presiones de arriba".
Recuerda que en 2004, cuando Ratzinger abrió el proceso y
Charles Chicluna llegó a México, les dijo: este asunto es
secreto, les pido por favor que no lo divulguen. Pero las
víctimas de Maciel decidieron divulgarlo, porque ya no podían
mantenerlo en silencio: “En ese momento la secretaría de Estado
dirigida por Sodano emitió un comunicado respondiendo a la
pregunta de que si existía un proceso contra Marcial Maciel, y
el texto dijo claramente: ‘No existe, ni ha existido, ni
existirá’”.
A pesar de estos retrocesos, Athié considera que la Santa Sede
no tiene más remedio que caminar hacia el reconocimiento de los
errores: "Joseph Ratzinger debe asumir, como Papa, la
responsabilidad de este comportamiento. Ha reconocido, ha pedido
perdón y ha determinado que esta conducta estructural delictiva
se debe acabar para siempre en la Iglesia, y adopta medidas para
que no se repita, para que quien cometa ese delito sea
sancionado y entregado a las autoridades. Sea quien viole a un
niño o quien encubre a un cura. Sea cardenal o lo que sea".
–¿Entregarán a los sacerdotes a las autoridades?
–Es un escenario; el otro es que sigan desgastando la situación
hasta que llegue un momento en que habrá una autoridad capaz de
requerir a Ratzinger y si viaja a un país sea detenido, como le
pasó a Pinochet.
Nunca más
Para Athié lo más importante no es la dimisión de Ratzinger: "Lo
importante es que reconozca el comportamiento estructural de la
pederastia dentro de la Iglesia y su responsabilidad. Que
determine las reglas para que eso no vuelva a suceder nunca más.
Si después de eso él decide renunciar, es secundario".
Una de las voces más lucidas del catolicismo es la del teólogo
Hans Küng, quien en carta abierta dirigida a los obispos,
publicada el 15 de abril, convocó a una rebelión contra la
infalibilidad del Papa: “Lamentablemente no hay una instancia
que pueda requerir al Papa un cambio de conducta o revisión de
sus actos que contravienen el Evangelio y la ley. No creo que se
organice un concilio ni un sínodo para revisar el tema de los
abusos sexuales del clero. Se van a reunir para revisar el
celibato, la santidad del matrimonio, y dirán que está mal que
haya curas desviados, pero no existe fuerza interna para una
rebelión”.
Fuente: lajornada.unam.mx
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