Ambiente de Pogrom

por Lourdes Dina Rensoli
Laliga
Burdamente preparado pero preparado. Sin originalidad; el mismo
modelo de siempre, pero urdido de antemano entre los de siempre:
terroristas islámicos, enemigos occidentales de Israel,
judeófobos de cualquier sello, algún que otro ejemplo de
auto-odio judío, oportunistas que se adhieren como lapas a las
ONG, que dan mucho jugo. También el criminal es el de siempre:
Israel como símbolo del pueblo judío. Aunque hoy se cuidan mucho
de declarar su odio a los judíos y “se limitan” a Israel, sin
olvidar declarar como sus amigos y respetados colaboradores a
unos cuantos judíos “buenos”, es decir, enemigos de su pueblo o
del Estado de Israel, da igual si Noah Chomsky o los Naturei
Karta: todos los de esos estilos son bienvenidos.
En la Edad Media, el Pogrom se veía venir desde lejos: aparecían
alguna joven o algún niño muertos, a veces ahogados en un río;
otras, con claras huellas de haber sido medio devorados por un
animal salvaje. Daba igual si se les conocía o no en el pueblo:
de pronto se esparcía como la pólvora el rumor de que se trataba
de una doncella ejemplar o de un niño tan piadoso y bueno que
más parecía un ángel sobre la tierra, asesinados por los judíos
en un sacrificio ritual, con el fin de beber su sangre, de
impedir sus devociones cristianas (hoy se suman las islámicas,
según una serie que pudo verse hace poco en la TV egipcia), o de
emplear dicha sangre en la confección del pan ázimo.
Poco después el populacho, soliviantado, marchaba armado con
hoces y guadañas, garrotes y fuego contra los barrios judíos
incendiando, matando, violando, robando. La Iglesia hacia poco o
nada para impedirlo; a veces sus miembros colaboraban. Los
nobles respiraban satisfechos porque habían liquidado las deudas
contraídas con prestamistas judíos, o bien su soberbia se sentía
exaltada. Los sobrevivientes tenían que callar, por temor a
nuevas represalias; enterrar a los muertos y hasta la próxima
vez.
Nadie diga que se trata de horrores medievales: el último Pogrom
conocido se llevó a cabo en Polonia, poco después de terminada
la segunda guerra mundial. Las víctimas fueron judíos
sobrevivientes del Holocausto nazi. Los victimarios, gente del
pueblo, estimulados por los ocupantes de las casas
pertenecientes a esos judíos, que encontraron un modo fácil de
impedir que fueran reclamadas.
Fue un grave error a mi entender haber entregado Gaza. Muchas
voces advirtieron lo que iba a suceder: se volvería plataforma
de acción para los terroristas. El pueblo palestino poco o nada
ganaría. La esperanza, casi utópica, de dar pasos hacia la paz
movió al gobierno israelí de entonces a ceder Gaza. Aquí tenemos
el resultado: ataques diarios con misiles (dicen los cínicos
bienpensantes que son artesanales: ¡Haberlo advertido, hombre!),
acusaciones sin fin que tratan a Israel como ni jamás hubiera
hecho o hiciera nada para lograr la paz; todos se hacen la vista
gorda con la ayuda humanitaria que Israel y algunos países
islámicos proporcionan a Gaza. Entretanto Hamás, adueñada de
dicho territorio, siembra en éste la judeofobia e inculca a la
población infantil (o adulta) que su cometido es “echar a los
judíos al mar”. Lo de siempre.
Los sucesos recientes siguen el mismo esquema: se emplean la
mentira y la manipulación para esparcir el rumor de que la
población palestina en Gaza pasa hambre y muere sin atención
médica por culpa de…claro, de Israel. Se prepara una expedición
que, tras declarar que irá a paliar la supuesta catástrofe
imperante en Gaza, se dedica a echar bravatas de todo tipo: que
llegarán a Gaza diga lo que diga (o haga) el país cuyas aguas se
disponen a violar. Eso, tras la serie de acusaciones y ofensas
de siempre. Israel advierte una y otra vez. Las bravuconadas de
la flotilla de provocadores aumentan por horas. Se les da el
alto, y emprenden la marcha hacia Gaza con una aceptable
provisión de turcos destinada a todas luces a cumplir uno de los
posibles objetivos de la maniobra. El ejército israelí responde,
como había advertido. Ante la violación de sus aguas, abordan
uno de los buques de la flotilla para sacarlos de allí. Los
soldados son agredidos y responden, como es lógico. Hay muertos
y heridos entre los integrantes de la flotilla. Ya tienen lo que
deseaban: ahora, a gritar con ayuda de todos sus corifeos del
mundo: ¡ISRAEL, asesino!
Los diarios responden muy a gusto: desde Urgente24 hasta El
Mundo o El País en España, de proverbial judeofobia. Los
titulares rezuman satisfacción: “Israel se asoma al abismo”;
“Israel pierde a su mejor aliado en el mundo islámico”; La
desigual batalla. Y muchos más. Quienes no están muy informados
se preguntan por qué siempre se ataca a Israel, se dicen que
“Algo habrá, si siempre se le achacan tantos crímenes”. Actores
o histriones como Willy Toledo se apresuran a llamar a "esta
cosa infecta y repugnante que se llama Plataforma de españoles
por la democratización de Cuba y a la señora Rosa Montero que
apoyó el bombardeo criminal de Gaza para que se anime y que
apoye también esta salvajada y el crimen que acaban de cometer"
(El País, 31/V/2010).
En los sucesos de este fin de semana, cuyo fin se ve hoy bien
claro, se notaba que se preparaba el nuevo Pogrom, la nueva
embestida contra Israel. ¿Qué se proponen ahora? ¿Hacer
desmesurada la mala imagen de Israel que han fomentado con toda
paciencia y tesón los islamistas ayudados por las izquierdas,
casi siempre por sus peores miembros? ¿Romper la amistad de
Israel y Turquía? ¿Obligar a las organizaciones internacionales
o a la Unión Europea a condenar abiertamente a Israel? ¿Preparar
el terreno para un nuevo ataque armado a Israel, una invasión
que nadie se atreva a condenar? El Pogrom, señores míos, el
Pogrom. No evolucionan.
Pero hay malas noticias para ellos: Israel no está solo. A esos
diarios llegan mensajes que silencian, de personas que conocen
la verdad; Cuba, víctima de sus maldades, tiene muchos hijos que
apoyan a Israel; Venezuela también. Muchos pueblos del mundo
cuentan con personas de bien capaces de enfrentar a los
galardonados de salón que componen sus huestes. ISRAEL NO ESTA
SOLO. Y vencerá. ¡AM ISRAEL JAI!