El
manifiesto
de "yo tengo
amigos
judíos..."

por Jorge
Marirrodriga
"No si yo
tengo muchos
amigos
homosexuales".
"No, si yo
conozco a
varios
judíos y son
de lo más
normal".
"No, si mis
vecinos son
negros y
nunca han
dado ningún
problema".
Comencemos
directamente
la entrada
por las
habituales
frases
autoexculpatorias
para poner
en su justa
perspectiva
lo que le ha
llamado la
atención al
autor.
Resulta que
la prensa
francesa, y
alguna
española,
anda pegando
botes de
alegría
porque
circula por
ahí (por
Europa,
claro) un
manifiesto
firmado por
unas tres
mil
personas,
"entre ellas
destacados
judíos", en
el que se
advierte que
"el apoyo
sistemático
a Israel es
peligroso".
Vamos, como
en las
instrucciones
de los
medicamentos.
Los
"destacados
judíos" son,
entre otros,
Bernard
Henry-Levy o
Daniel Cohn-Bendit,
este último
hace décadas
conocido
como "Dany
el Rojo",
luego como "Dany
el Verde" y
ahora como "Dany
el Morado"
por el color
de los
billetes de
500 euros
que se lleva
todos los
meses en su
sueldazo de
eurodiputado.
El caso es
que sucede
exactamente
igual que
cuando
Ahmadineyah
se pone muy
contento
porque lleva
a Teherán a
un grupo de
rabinos para
que digan
que Israel
es una
aberración.
Los
plumillas
damos saltos
de alegría
cuando un
grupo de
"destacados
judíos" nos
dice que no
apoyemos a
Israel. Ya
se sabe: "No
si yo tengo
muchos
amigos..."
Hay que
decirles a
estos tres
mil señores
firmantes (incluídos
los judíos)
que hay
cosas que no
se pueden
convertir en
objeto de
discusión,
ni siquiera
durante una
sobremesa en
una lujosa
vivienda de
un acomodado
barrio de
París. Un
deporte muy
europeo, por
cierto.
Efectivamente
el "apoyo
sistemático"
puede ser
perjudicial
salvo cuando
se trata de
cuestiones
fudamentales
como el
derecho a la
vida, a la
existencia
como nación
y cuando
además esta
nación es
una
democracia.
Ahí lo
verdaderamente
perjudicial
es poner ese
derecho
"sistemáticamente"
en duda,
como se está
haciendo
desde hace
tiempo en
Europa.
Resumiendo
que firmen
lo que
quieran,
incluyendo
los
destacados
judíos. Pero
somos muchos
los europeos
que pensamos
que en el
apoyo a
Israel nos
jugamos
mucho.
Claro, que
no somos
destacados.